Se multiplican los testimonios sobre las masacres de refugiados hutu perpetradas estos últimos meses, en el este del ex-Zaire, por soldados ruandeses.
Habitantes de la región de Shabunda (este de la República Democrática del Congo) aseguran que centenares de refugiados ruandeses fueron muertos el 5 de febrero, a algunos quilómetros al norte de la ciudad. Según estos testigos, un gran número de estas víctimas eran mujeres y niños cuyos maridos y padres prefirieron arrojar desde un puente antes que verlos caer en manos de los soldados ruandeses que sostenían las fuerzas, entonces rebeldes, de Laurent-Désiré Kabila.
Un vecino ha explicado haber visto a los soldados atacar a los refugiados con cuchillo sobre el puente colgante que atraviesa el río Ulundi. " La gente cogió sus niños y los tiró desde el puente. Los hombres tomaron sus mujeres y las arrojaron. Prefirieron matar ellos mismos sus familias precipitándolas al río o contra las rocas de debajo del puente, antes que verlas muertas por los soldados", ha dicho. Según él, algunos refugiados fueron muertos sobre el lugar, otros dentro del bosque donde los habían conducido sus agresores. Estos agresores, según un refugiado, eran indudablemente ruandeses, porque gritaron en kinyarwanda "Muge mu Rwanda" (id a Rwanda) antes de abrir fuego.
Tres días más tarde, un vecino veía unos cadáveres flotando río abajo: "cuerpos sin ojos, mujeres embarazadas destripadas con los fetos sobre su cadáver". Este testigo asegura haber contado al menos 200 cuerpos flotando "en convoy" sobre el Ulundi. Otro afirma haber visto madres arrojar a sus hijos antes que los soldados, que asegura también que eran ruandeses, no atacasen a los refugiados, respetando a los lugareños.
Los refugiados dicen que apenas comienzan a osar salir del bosque. Ninguno puede calcular cuántos de ellos han sido asesinados, pero casi todos aseguran haber perdido a sus familias, sin saber si se esconden dentro del bosque o si han sido masacradas.
La lista de masacres relatadas por los habitantes de la región no se detiene aquí. Un chico joven cuenta de una matanza, en abril, en el pueblo de Mpwe. Relata haber visto un grupo de 180 refugiados ruandeses agrupados en una barrera dentro de dicho pueblo y haber oído, cerca de diez minutos más tarde, ráfagas de arma automática. Los vecinos contabilizaron centenares de cuerpos en el bosque, añade.
Los habitantes de la región afirman también que estas exacciones provocaron manifestaciones de los habitantes y tensiones entre los rebeldes de la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo de Laurent-Désiré Kabila y las tropas ruandesas. "Los soldados congoleños (de la AFDL) no apreciaban este tipo de comportamiento", ha afirmado uno de ellos, que dice haber asistido al asesinato con arma blanca de un grupo de doce refugiados muertos a principios de junio cerca de Biankugu.
Según los habitantes, los soldados del ejército ruandés, dominado por los Tutsis, están, hoy, fuera. Pero los empleados de organizaciones humanitarias estiman que no han marchado lejos: solamente hasta Bukavu y Kalima, al este y al oeste de Shabunda, respectivamente.
Por su parte, el jefe del AFDL en Shabunda, Meshe Kilelezi, asevera que no había habido jamás soldados ruandeses entorno Shabunda. El gobierno ruandés y el régimen de Laurent-Désiré Kabila, presidente de la República Democrática del Congo, desmienten ninguna participación de fuerzas ruandesas en la guerra civil de siete meses dentro del ex-Zaire. El vice-presidente ruandés,al mismo tiempo ministro de defensa, Paul Kagame, ha declarado recientmente que no había tropas ruandesas en territorio de la República Democrática del Congo. Según él, la gente los confunde con los Banyamulenge, los tutsis instalados hace tiempo en el este del ex-Zaire.
Cerca de un millón de ruandeses hutu huyeron de su país en 1994 hacia el ex-Zaire después de la subida al poder de los Tutsi en Kigali. Escapaban de las represalias después del genocidio durante el cual más de medio millón de tutsis y hutus moderados habían sido masacrados por los extremistas hutu.
Diversos centenares de miles retornaron a su país desde mediados de noviembre, pero entre 100.000 y 200.000 refugiados faltan siempre al llamado, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (HCR).