Kigali y Kampala en pie de guerra


T. Matotu
Le Soft
17.03.03

Uganda ha respondido muy firmemente al ultimátum ruandés y ha declarado, a su vez, estar en pie de guerra y presto a enfrentarse militarmente con su vecino del oeste, Rwanda, si a éste se le ocurriera acatarlo "directamente". Al igual que si Rwanda atacara el contingente ugandés instalado en Ituri, Noreste del ex-Zaïre, o atacara Uganda vía "grupos armados", Uganda "combatiría estos grupos armados", ha declarado el domingo 16 de marzo, en un comunicado difundido en Kampala, el ministro ugandés de Defensa., Amama Mbabazi. "Uganda movilizará todos sus medios y se defenderá y quienes nos ataquen serán los responsables de todas las consecuencias nefastas", ha advertido dicho ministro.

Se trata de un mensaje duro enviado por las autoridades ugandesas a Rwanda, signo de una nueva degradación de las relaciones entre los dos países; relaciones que en el pasado fueron un modelo en la subregión, pero que ya se han confrontado cuatro veces en Kisangani, tercera ciudad de ex-Zaïre.

Kazini juró vengarse

Hasta el presente, estos enfrentamientos se han saldado a favor del poderoso ejército ruandés APR-PARA, bautizado recientemente FDR (Fuerzas de Defensa Ruandesas) y, en inglés, RDF, Rwandese Defence Forces. Al término de la última guerra, que constituyó una verdadera tragedia para el ejército ugandés, UPDF, que perdió cerca de 500 hombres en las calles de Kisangani, los jefes militares ugandeses, a la cabeza de los cuales se encontraba el Jefe de estado-mayor, general James Kazini, y el jefe del servicio de inteligencia, general Salim Saleh, hermanastro del Jefe de Estado, interpelados en el Parlamento, habían tranquilizado a los diputados furiosos, jurando que vengarían aquellas derrotas sucesivas y humillantes frente a hombres que habían hecho sus primeras armas en el maquis ugandés.

El mensaje fue perfectamente oído en Kigali, que respondió certeramente. "Desde el tiempo de los maquis, el hermanito ha hecho su camino", se ironizó.

Entre tanto, Kampala y Kigali se acusan mutuamente de mantener y sotener a opositores recíprocos y la guerra de comunicados nunca se ha detenido. En 2001, Uganda había acusado a Rwanda el haber financiado la campaña del candidato derrotado en las elecciones presidenciales, el coronel Kizza Bessigye, opositor del régimen de Yoweri Museveni, que desde entonces está en la clandestinidad. El 13 de marzo pasado, el jefe de las fuerzas armadas ugandeses en Bunia, General Kale Kaihura, ha afirmado que un millar de rebeldes ugandeses, dirigidos por el coronel Besigye, se preparaban para atacar Uganda desde la RD del Congo. "Los combatientes del ejército popular de redención (PRA) tienen bases en las colinas de Pandroma, en la región de Obwola", cerca de Bunia, aseguró. "Se preparan para atacarnos, primero junto con el UPC. Luego piensan contar con refuerzos para lanzar una ofensiva sobre Uganda, a través del eje norte-oeste", precisó, al mismo tiempo que les garantizaba "una derrota total".

Un rebelde hutu congoleño, Jean-Bosco Barihima, reclutado por Kampala antes de cambiar la chaqueta seis meses más tarde y ponerse al servicio de Kigali, dio en diciembre último "informaciones precisas y preciosas" sobre los campos de entrenamiento de rebeldes ruandeses en territorio ugandés..

Kinshasa, cuyas relaciones con Kampala parece que mejoran, ha volado en ayuda de Uganda, calificando las amenazas ruandesas de "maniobras tendentes a legitimar la presencia ruandesa en nuestro país" y de "huída hacia delante". "Todo el mundo sabe que las tropas ruandesas no han salido totalmente del territorio de RDC. En nuestra opinión, ha habido movimientos de retirada, pero muchos militares ruandeses se han quedado en territorio congoleño. Hoy, Rwanda quiere coger como pretexto la presencia de tropas ugandeses en Bunia y el hecho de que la UPC de Thomas Lubanga - apoyado por RCD y Rwanda - haya sido expulsada de Bunia para volver a enviar tropas al RDC", ha declarado su ministro de Asuntos Exteriores, Léonard She Okitundu. "Se trata, en nuestra opinión, de una simple huída hacia adelante. Rwanda, a través de esta amenaza, no hace sino intentar legitimar su presencia en el territorio de la RDC, violando los acuerdos de Pretoria", ha explicado, añadiendo que su país iba a alertar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la Unión Africana, la SADC y la CEAC "para que se hiciera todo lo posible a fin de que Rwanda y Uganda no se combatan en territorio de la RDC".

Rica en oro, diamantes y recursos petrolíferos, Ituri es una región disputada

Desde la firma del acuerdo de Luanda el 6 de septiembre de 2002, que puso en marcha un proceso de pacificación de la región, que ha quedado en papel mojado, Ituri es el teatro de violentos combates y violaciones repetidas de los derechos humanos. Los conflictos recurrentes oponen a las comunidades tribales lendu (cercana a los hutu) a los hema (cercana a los tutsi) y han causado cientos de miles de muertos.

Según Uganda, Rwanda lleva a cabo una guerra por procuración, utilizando grupos armados en la región de Ituri. Afirma que Kigali sostiene a un grupo rebelde que combate a las fuerzas ugandesas. La UPDF ha reforzado su presencia militar en Bunia, el 6 de marzo, fecha en que el ejército ugandés se enfrentó al la pequeña rebelión de la UPC. "Si Rwanda nos ataca directamente, deberemos combatir nosotros mismos (...) Si nos atacan utilizando grupos armados, los debemos combatir", ha declarado Amama Mbabazi. Mbabazi ha acusado a Rwanda de proporcionar armas a fuerzas anti-ugandesas en la región de Ituri. "No solamente Rwanda hace llegar masivamente armas a Ituri, sino que utiliza igualmente los servicios de desertores ugandeses para lanzar ataques contra Uganda desde West Nile, Wanseko, Butiaba y Rwabisengo", ha afirmado. "Pensamos que el hecho de proporcionar armas de esta manera clandestina a civiles no entrenados (...) algunos de los cuales consumen marihuana, constituye un crimen de guerra y debe ser objeto de una investigación por un tribunal internacional", ha añadido el ministro ugandés de Defensa.

El 14 de marzo, Rwanda, en un comunicado, ha instado a la ONU a que se logre "una retirada total e inmediata de las tropas ugandeses del ex-Zaïre", con la amenaza de ordenar a su poderoso ejército que vuelva a atravesar la frontera de su vecino del oeste para ocuparse él mismo del "trabajo", caso de que la organización internacional no cumpliera con sus obligaciones o no obtuviera resultados.

Kinshasa quiere cortar de raíz las amenazas ruandesas

Según Kigali, la presencia de tropas ugandesas, 5000 soldados y carros de combate en el noreste de ex-Zaïre, amenaza las posiciones del aliado congoleño de Rwanda, los rebeldes del RCD y, de rebote, la seguridad de Rwanda. "La ONU debe exigir y obtener la retirada total e inmediata de las tropas ugandesas de la RDC y el regreso de las fuerzas de Kabila hacia sus posiciones defensivas iniciales", según un comunicado del ministerio ruandés de asuntos exteriores. Si la ONU no es capaz de dar satisfacción a estas exigencias, "Rwanda se sentiría obligada a asumir sus responsabilidades y a adoptar las medidas apropiadas para proteger a su pueblo", añadía el texto. "Esperamos que la ONU y la comunidad internacional en general se darán cuenta del peligro que representa esta situación...y que no tardarán en reaccionar". El sábado 15 de marzo, en las antenas de la BBC, el ministro ruandés de Asuntos exteriores, Dr. Charles Muliganda, declaró que "si un país tiene derecho de estar en Congo, es ciertamente Rwanda", cuya seguridad está amenazada por la presencia de milicianos interahamwe y miembros de las ex-FAR responsables de un genocidio que causó un millón de muertos.

"Ituri es más vital para la seguridad de Uganda que para la de Rwanda, que se encuentra a cientos de kilómetros y que no tiene fronteras con Ituri", ha replicado Mbabazi.

Aunque nadie lo diga oficialmente, la presencia ugandesa en Ituri forma parte del juego del gobierno de Kinshasa. Es a petición avalada por las Naciones Unidas por lo que Kampala ha mantenido un contingente en su frontera, ya que el gobierno de Kinshasa no estaba dispuesto a "asumir todas sus prerrogativas". Una manera de cortar por lo sano las amenazas ruandesas, al día siguiente del ultimátum ruandés, ha sido el anuncio por parte de Kinshasa de que las tropas ugandesas se retirarían el 24 de marzo "totalmente de Bunia". Esta declaración ha sido realizada en Kinshasa por Vital Kamerhe, comisario general del gobierno, encargado del seguimiento del proceso de paz. Kamerhe ha indicado que la retirada de los soldados ugandeses de Bunia estará precedida por el establecimiento, el 22 de marzo, de la comisión de pacificación de Ituri, decidida el 6 de septiembre de 2002 en Luanda, pero cuyos trabajos fueron diferidos varias veces "como consecuencia del rechazo de algunos, entre ellos de la UPC de Thomas Lubanga". Los trabajos preparatorios para la constitución de esta comisión se iniciarán el 17 de marzo en Bunia bajo la supervisión del MONUC (Misión de las Naciones Unidas para la RDCongo), ha dicho Vital Kamerhe, añadiendo que dichos trabajos culminarán con la firma de un pacto de cese el fuego por parte de los actores implicados en el conflicto de Ituri, que dura desde 1999.

Una amplia reconciliación en la estela de Irak

Según Kamerhe, el calendario de pacificación de Ituri fue fijado oficialmente en una serie de concertaciones que reunieron en Kampala a delegados de los gobiernos congoleño y autoridades ugandesas con vistas a relanzar el acuerdo de Luanda, que prevé la retirada de las tropas ugandeses del noreste del Congo y el restablecimiento de la autoridad administrativa.

Gran Bretaña, que mantiene excelentes relaciones diplomáticas con los dos países y cuya ministra Clara Short ha presidido en Londres varias reuniones de reconciliación entre los presidente ugandés Yoweri Museveni y ruandés Paul Kagame, ha declarado "estar profundamente preocupada por el deterioro de la situación en Ituri y por el aumento de las tensiones entre Rwanda y Uganda", según un comunicado del gobierno británico difundido el 15 de marzo. "El gobierno de Su Majestad está profundamente inquieto por el deterioro de la situación en Ituri y por el aumento de las tensiones entre las partes congoleñas implicadas en el conflicto entre Uganda y Rwanda. Es una amenaza para la paz y la seguridad en la región de los Grandes Lagos. Tras los progresos recientes realizados por la aplicación del acuerdo global sobre la constitución de un gobierno de transición en RDC, es importante que todas las partes den muestras de moderación en Ituri", prosigue el texto.

El gobierno británico afirma "apoyar" la declaración hecha el 10 de marzo por el presidente del Consejo de seguridad de la ONU, en la que se pedía que la retirada de todas las fuerzas extranjeras de RDC terminara y "exhortaba a Uganda a respetar su compromiso de retirar sus tropas de aquí al 20 de marzo". "Exhortamos también a Rwanda a que se abstenga de cualquier acción que pudiera agravar la situación en Ituri".

Según diversas fuentes, Londres y Washington podrían empujar a Kagame y Museveni a la reconciliación. Clara Short planearía que los dos jefes de Estado, cuyas relaciones son un orgullo para Londres, se volvieran a encontrar, y en Washington, donde Paul Kagame ha pasado unos días y fue recibido el 4 de marzo por George W. Bush, no se excluía la idea de propiciar el mismo encuentro entre los hombres, en cuyas manos descansa la paz del ex-Zaïre y de la subregión de África Central, sin perjuicio de que, en la estela del conflicto iraquí y de las iniciativas americanas en Oriente Próximo, el encuentro pudiera ampliarse y dar cabida a los presidentes congoleño, Joseph Kabila , y angoleño, Jose Eduardo Dos Santos, en el marco de una "paz americana".