Al empezar el año nos expresamos los mejores deseos los unos a los otros. Ojalá 1999 aporte aires de cambio en Africa Central aunque la situación actual no invite precisamente a ser nada optimistas. Tanto en Rwanda como en Burundi o en el Congo, la población está sufriendo mucho. Si nos centramos en Rwanda, el sufrimiento de la gente ha llegado a unos límites inconmensurables.
Gente que cuando se va a dormir piensa: quizá mañana ya no nos levantaremos. Cada noche se mata a familias enteras, básicamente por parte de los militares pero también algunos en manos de la guerrilla. Y no son pocos: amigos que han visitado el país recientemente nos han contado que durante su corta estancia de unas pocas semanas y solo en el municipio donde se encontraban se mató a unas doscientas personas.
"Las cárceles ruandesas se han convertido sin duda en las más densas, peligrosas y inhumanas del mundo"1. Los presos se encuentran en unas condiciones que no podemos ni imaginar, sin expediente, sin el mínimo espacio para estirarse a descansar, con infecciones cutáneas y enfermedades de todo tipo, torturados, dependientes de la comida que les lleve la familia. Oficialmente se habla de 125.000 presos pero Cruz Roja Internacional ha llegado a hablar de hasta 300.000. En un país donde tampoco se sabe bien cuantos habitantes hay (no se hacen censos fiables), pero que podría oscilar alrededor de los seis millones, la población carcelaria puede llegar al 5%.
Una parte de la población es reagrupada a la fuerza en campos creados para facilitar el control por parte del ejército y evitar que la guerrilla sea abastecida. Este sistema que empezó a utilizarse en Burundi ahora se aplica masivamente en el noroeste de Rwanda. En ellos, la gente sufre todo tipo de abusos por parte de los militares y se dificulta mucho el acceso a las ONGs, con lo cual las ayudas alimentarias y sanitarias son muy escasas, agravado por el hecho que la gente apenas puede cultivar sus campos. Un informe de la ONG alemano-burundesa Burundi Bureau del 21.11.98 dice literalmente: "Los reagrupados mueren de hambre y enfermedades diversas, frecuentemente son aterrorrizados, apaleados, violados y humillados por los militares; cuando se produce un ataque rebelde las personas válidas sirven de escudo a los militares y deben transportar sus provisiones y municiones".
Muchas mujeres y chicas muy jóvenes son violadas por los militares enfermos de Sida con la clara intención de contagiarles la enfermedad. Esta es una práctica habitual utilizada por el ejército tutsi, tanto en Rwanda como en Burundi o en el este del Congo.
Los jóvenes no pueden acceder a los estudios de Secundaria. Se han suprimido las cuotas étnicas pero se han aumentado mucho las matrículas, con lo cual le es imposible a la masa campesina hutu de acceder a ellos. Además los jóvenes son alistados por la fuerza para ir a combatir en la guerra del Congo.
En cuanto a los niños y niñas debe decirse que aún siendo difícil quedarse huérfano en Africa debido a que las familias son muy extensas, en Rwanda hay muchos. Huérfanos que no tienen a nadie de familia y que algún orfelinato debe hacerse cargo de ellos, o dependen de algún hermano o hermana mayor que frecuentemente es menor de edad, o viven en las calles de las ciudades. Niños traumatizados por tantos horrores vistos por ojos tan tiernos.
Esta Navidad hemos empezado una campaña de apadrinamientos de niños y niñas ruandeses huérfanos y de becas para estudiantes en el interior del país. Quien esté interesado en ello puede pedirnos información (e-mail: casbar@minorisa.es).
NOTA:
1. RWANDANET, Las cárceles ruandesas o el retorno de la servidumbre, 23.05.98