20.05.97
Desde el desencadenamiento de las hostilidades, el Zaire ha señalado claramente a sus agresores, identificándolos con Rwanda, Burundi y Uganda. Pero estos tres países rebaten las acusaciones del gobierno argumentando que la rebelión es un problema interno del Zaire.
¿Quiénes son, pues, estos famosos "rebeldes"? Hay que hacerse la pregunta, sobretodo ahora que, ante la evidencia de las atrocidades cometidas por los "rebeldes" contra principalmente los refugiados hutus rwandeses, la comunidad internacional se decide finalmente a enviar a la región una comisión de investigación para identificar los autores de estas atrocidades y establecer sus responsabilidades en este drama. No es extraño que los países implicados intenten crear confusión sobre la verdadera identidad de los agresores culpables de estas atrocidades.
Debemos ayudar, pues, a los investigadores designados por la ONU a establecer la verdad sobre la identidad de los autores de este crimen, a fin de honrar la memoria de estos centenares de miles de personas salvajemente masacradas por los "rebeldes" durante la destrucción de los campos de refugiados en el Kivu Norte y Sur y a lo largo de todo el calvario de los refugiados a través de la inmensa selva ecuatorial zaireña.
Luego, viendo que la reivindicación política no resulta suficiente para encubrir la agresión exterior y ante un auge de nacionalismo zaireño que se muestra violento hacia el gobierno de Kigali y hacia los rwandófonos en general, y los tutsis en particular, que viven en el Zaire, cambian de táctica y de estrategia y pasan a llamarse "Alianza Democrática para la Liberación del Congo-Zaire". La Alianza es, pues, una amalgama de partidos políticos hasta entonces desconocidos en la palestra política zaireña. Y para completar la mascarada, se hace venir de Uganda expresamente a Laurent-Désiré Kabila, con tal de que capitanee la acción armada.
En este momento, los éxitos militares de los "rebeldes" sobre el terreno son evidentes, puesto que las ciudades de Bukavu y de Goma están a punto de caer en sus manos. Los "rebeldes" se llaman de ahora en adelante "rebeldes" Tutsi Banyamulenge de Laurent-Désiré Kabila. Desde entonces encadenan victoria militar tras victoria militar con la toma de Uvira, Bukavu, Goma, Butembo, Beni, Buni y más tarde Watsa, Isiro, Kalemie, Kisangani, Lubumbashi y otras. Hay que destacar que después de la toma de Bukavu y de Goma los consejeros militares de Kabila abren centros de reclutamiento en Bukavu y en Goma. Pero, a nuestro entender, estos reclutamientos sólo van dirigidos a alimentar los frentes que se van multiplicando día tras día. ¿De dónde vienen, pues, los cuadros de oficiales y de suboficiales? Podemos responder a esta cuestión con las revelaciones que siguen..
De éxito militar en éxito militar, los "rebeldes" se encuentran ahora a las puertas de Kinshasa, después de tan sólo seis meses de combate. Y ya no se habla de los "rebeldes" Tutsi Banyamulenge de Laurent Désiré Kabila, sino de las "Fuerzas de la Alianza para la Liberación del Congo-Zaire". Simplemente añadir que después de la toma de la ciutat de Kisangani, los antiguos policías katangueses se unieron a la Alianza y participaron en la conquista de la provincia de Shaba y en la toma de Lubumbashi. Posiblemente, también habrían participado angoleños, combatiendo en la frontera zaireño-angoleña y pudiendo contribuir a precipitar la caída de Kinshasa. ¿Quiénes son, pues, los responsables de los ataques en el este del Zaire? ¿De dónde han venido?
Por otra parte hechos concretos prueban que ha sido el APR quién ha atacado los campos de refugiados rwandeses del este del Zaire. Los asaltantes atacaron partiendo de Rwanda según los ejes siguientes:
En el Kivu Sur:
-Eje BUGARAMA - KAMANYOLA.
-Eje CYIMBOGO - Puesto fronterizo Rusizi II - NYANGEZI - ciudad de CYANGUGU - BUKAVU.
- Eje ciudad de KIBUYE - IDJWI.
En el Kivu Norte:
- Eje MUTURA - KABUHANGA - KIBUMBA - MUGUNGA.
- Eje KINIGI - JOMBA - RUTSHURU.
- Eje BISATE - selva de los volcanes - RUMANGABO - RUGALI - KAHINDO - KATALE.
- Eje CYANIKA - BUNAGANA - JOMBA - RUTSHURU.
- Eje BYAHI - MUNIGI - AEROPUERTO DE GOMA -MUGUNGA.
- Eje ciudad de GISENYI - ciudad de GOMA - MUGUNGA.
Todos los ejes de ataque a los campos de refugiados provienen, pues, de Rwanda, salvo el de Uvira, cuyos asaltantes vinieron de Burundi.
A más a más, estos combatientes tutsi hacen todo lo posible para evitar ser fotografiados de cara por los medios de comunicación y ser reconocidos. Durante las operaciones de limpieza en el Kivu Norte y Sur, los "rebeldes" se han significado por una crueldad sin parangón contra la población hutu, sobretodo contra los responsables locales, los intelectuales y los hombres de negocios instalados en las ciudades de Bukavu y Goma.
Según testigos oculares, las eliminaciones se hacían a partir de listas preestablecidas. Tampoco los ciudadanos zaireños favorables a los refugiados no han escapado de la sentencia de muerte.
Como se puede ver, ningún gobierno más que el de Kigali pudo haber dirigido estos crímenes. Las masacres fueron selectivas y sistemáticas, apuntando especialmente hacia los elementos masculinos, los intelectuales y los antiguos militares. Es el objetivo buscado por el general Kagame, de acabar de una vez por todas con estos opositores al régimen del FPR (en el anexo final hay la lista de estas personalidades abatidas o desaparecidas). Es necesario añadir a todo esto la campaña alborotadora organizada contra determinados refugiados influyentes que precedieron las masacres. Fue así que, desde periódicos como Rwanda Rushya o Ingabo, llegaron a predecir el arresto de ciertos refugiados hutu de los campos y su mutilación, recreándose de antemano y de manera cínica con su muerte, presentada como un justo castigo. De la misma forma fueron enviados emisarios al extranjero, especialmente a Kenya, para continuar esta campaña. Dicho aspecto ilustra, por otra parte, la planificación de estas masacres.
La destrucción de los campos del este del Zaire dará la oportunidad a ciertos "fans" del FPR, especialmente la Sra. Braeckman del diario belga Le Soir, de decir que finalmente la guerra en Rwanda ha terminado y que los rebeldes, destruyendo los campos de refugiados del este del Zaire, confirman la victoria militar del FPR. Alguna cosa sabe, esta señora, que a lo largo de toda la tragedia del pueblo rwandés se ha distinguido en todo momento por los escritos y propuestas sin matices contra el pueblo hutu. Ella puede ahora vanagloriarse de haber animado, de cerca o de lejos, esta tragedia en el este del Zaire.
El gobierno de Kigali ha destacado por sus maniobras orientadas a privar a los refugiados de asistencia y protección desde el comienzo de las hostilidades. Uno se acordará de su postura en relación al envío de una fuerza internacional de intervención humanitaria y de sus maniobras dilatorias para retardar la repatriación de los supervivientes de Kisangani amenazados de desaparecer de las balas de los "rebeldes". Ante el escándalo de Kisangani, el gobierno del FPR, en lugar de condenar estos últimos, atacará, para salvar su imagen, al HCR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) por no haber tomado a tiempo disposiciones para salvar a los refugiados. Uno recordará, también ,el ensañamiento de Kigali en la guerra de cifras sobre los refugiados que aún quedaban en el Zaire después de la repatriación forzada de los refugiados de Mugunga.
Por tanto, el gobierno de Kigali no ha tenido éxito en esconder su verdadero rostro. La suya no es más que una actitud normal y derivada de la lógica: no podía actuar contra sus soldados y comprometer la misión confiada a estos últimos.
Pero queda aún un interrogante sobre el cómo del aumento de efectivos del APR, hasta el punto de permitirle ocupar de paso una gran parte del Zaire. Ya que la empresa es de envergadura, merece algunas explicaciones. Esto es lo que vamos a intentar en las líneas que siguen.
Recordemos que los combatientes del APR, sobretodo sus mandos, provienen de la diáspora tutsi implantada mayoritariamente en Uganda, Zaire, Burundi y Tanzania. Estos combatientes han sido reclutados, formados y entrenados dentro de la NRA (National Resistance Army) del presidente Museveni, antes, durante y después de la conquista del poder por parte del propio Museveni. Hasta el punto de que con el desencadenamiento de la guerra en octubre de 1990 Rwanda ha sido atacada, en la práctica, por el ejército ugandés. Esta situación se reforzará a lo largo de la guerra, llevando el APR a tener unos efectivos cada vez más numerosos.
La formación de cuadros de mando de todo tipo será, pues, segura en Uganda, en los EUA, en Etiopía y en Eritrea. Después de julio de 1994,el APR podrá disponer de sus propios centros de instrucción y de entrenamiento de la tropa, mientras los mandos continuaran siendo formados en el extranjero, principalmente en Uganda.
El APR disfrutará también de la asistencia técnica americana en el ámbito del entrenamiento, de la ingeniería y de la información militares y de la salud. Asimismo se dice que el ejército británico participa en la formación de especialistas de artillería.
Un hecho debe ser subrayado: la mayor parte de los tutsi de la diáspora regresa a Rwanda después de la victoria del FPR. Vienen de Uganda, del Zaire, de Burundi y de Tanzania, donde muchos de ellos se habían nacionalizado. Este movimiento provoca el pánico en las poblaciones autóctonas, especialmente en el Zaire, donde la gente tiene que sentir una cierta amargura al constatar que aquellos que se consideraban plenamente zaireños, vuelven a convertirse de golpe en rwandeses y prefieren regresar a Rwanda. El movimiento será intenso, sobretodo en el Kivu Norte y en el Kivu Sur, donde los ganaderos retornan masivamente a Rwanda con su ganado. El movimiento es tan importante que las autoritades zaireñas se ven obligadas a parar este éxodo de ganado hacia Rwanda. La desconfianza nace acto seguido entre los autóctonos y los rwandófonos en general, y los tutsis en particular, hasta el punto que en el Masisi y dentro de la región de Rutshuru esta situación desembocará el 1995 en hostilidades abiertas entre estas diferentes comunidades. La situación deviene explosiva en 1996 cuando los zaireños comienzan a perseguir los rwandófonos. Muchos tutsis se refugian entonces en Uganda (Nyakabanda) y en Rwanda.
El episodio Banyamulenge interviene más tarde, en agosto-septiembre de 1996, sirviendo de punto de partida de la declaración de guerra de Rwanda contra el Zaire.
Destacamos que este movimiento de retorno tutsi será hábilmente explotado por el régimen de Kigali a nivel político y mediático presentando esta situación como la consecuencia de una política discriminatoria contra los ciudadanos zaireños tutsi. No se dudará en acusar el Zaire y los refugiados hutu de querer crear un hutuland en el este del Zaire.
Esta campaña mediática de denigración dirigida contra el gobierno zaireño será adoptada por determinados medios de comunicación internacionales y las ONG operantes en la región. El objetivo pretendido será desarrollar una dinámica de conflicto que podrá justificar más tarde la agresión contra el Zaire.
Sabemos que jóvenes tutsi reclutados entre los desplazados serán reagrupados en los centros de entrenamiento y formación de Kagera (Mutara), Bugesera ,al sur de Kigali, y Bigogwe, al noroeste del país, para seguir un entrenamiento militar. Las informaciones indican que a la vigília del ataque a los campos los efectivos del APR se avaluaban en más de 50.000 hombres fuertemente equipados y dotados de armas pesadas y de artillería de campaña.
El servicio de información militar fue reforzado y equipado; se benefició de la experiencia de algunos asesores militares de los EUA. ¿Podía Rwanda levantar un ejército tan grande invocando problemas de seguridad en su frontera oeste? Todo lleva a creer ahora que se trataba de un pretexto, ya que la amenaza invocada no existió nunca realmente. A posteriori, se ha comprobado, en efecto, que las ex-FAR (antiguo ejército rwandés derrotado y expulsado por el FPR) no se habían armado ni entrenado dentro de los campos. De la misma manera, el curso de los acontecimientos no parece mostrar ningún signo indicando una preparación de las FAZ (Fuerzas Armadas Zaireñas) para atacar Rwanda. Al contrario, la agresión del este del Zaire constituye para las FAZ una verdadera sorpresa que explica el hundimiento rápido del dispositivo militar zaireño ante el avance fulminante de los "rebeldes" de Laurent Kabila.
Rwanda, pues, habría creado un gran ejército no solamente para destruir los campos de refugiados del este del Zaire sino también para conquistar el Zaire y destruir los refugiados en su éxodo a través de la selva.
La zona de acción otorgada al APR es aquella donde precisamente se encuentran los refugiados. Comprende desde la localidad de Kamanyola, enfrente de Bugarama, en el límite sur, hasta Bunagana-Rutshuru, delante de Cyanika -Gisoro. Dentro de su zona de operaciones, el APR progresa sobre los ejes siguientes:
En el sur:
-Eje Bugarama - Kamanyola - Luvunge.
-Eje Bugarama - Kamanyola - Ngomo - Nyangezi.
-Eje Cyimbogo - Rusizi II - Panzi - Bukavu - Bulonge - Kamituga - Shabunda- Kalima - Kindu - Mbujimayi.
-Eje Bukavu - Kashusha - Miti - Hombo - Itebero - Walikale - Tingi Tingi -Lubutu -Kisangani.
-Eje Cyanika - Bunagana - Rutshuru - Kanyabayonga - Masisi - Walikale.
En el norte:
-Eje Gisenyi(ciudad) - Goma - Sake - Masisi - Tshambucha - Walikale - Tingi-tingi - Lubutu - Kisangani.
-Eje Mutura - Kibumba - Goma - Mugunga.
-Eje Bisate - Rumangabo - Ntamugenga - Kahindo - Katale - Tongo - Selva Nyiragongo - Masisi.
-Eje Cyanika - Bunagana - Rutshuru - Kanyabayonga - Masisi - Walikale.
Es a lo largo de estas líneas de avance que los refugiados hutu serán muertos a centenares de miles. Asimismo los fugitivos de Kisangani no tendrán ninguna posibilidad de salir vivos a la vista de las macabras imágenes de aquellos refugiados que nos mostraban los medios de comunicación. Ellos serán, en efecto, rehenes de sus verdugos, que los irán exterminando burlándose de los lagrimeos hipócritas de la comunidad internacional.
Queda, pues, claramente establecido que los asesinos de los refugiados rwandeses en el este del Zaire han sido los soldados del FPR. Los investigadores tienen que estar convencidos de ello y tendrían que hacer todos los esfuerzos útiles para reunir las pruebas que servirán para establecer el genocidio contra los refugiados hutu rwandeses.
Para completar el dispositivo de ataque, hay que tener presente que los ugandeses atacaron por el Norte, pasando por la ciudad de Butembo, al mismo tiempo que por el sur , en la región de Uvira, fue el ejército burundés el que entró en acción.
Otros países han estado implicados en el conflicto del Zaire. Es aquello, por otra parte, que afirmó la BBC el 6/5/1997, citando las revelaciones del diario Le Soir. Según Le Soir, Rwanda, Burundi y Uganda atacaron al Zaire. Fueron reforzados por Etiopía y Eritrea, pero también por los ex-gendarmes katangueses sostenidos por el ejército angoleño. Otros países, como Zambia y Zimbabwe aportarían, también, soportes logísticos importantes.
Por otra parte las masacres cometidas por el APR denunciadas por los testigos oculares revisten un carácter genocida:
- la mayoría de testigos señalan que al menos 500.000 hutu han sido muertos en las "operaciones" del este del Zaire;
- entre los repatriados por la fuerza, algunas fuentes revelan que por lo menos 70.000 personas han sido encarceladas, y ello después de la masacre de otras decenas de miles, y esta situación continúa.
Así pues, hay ahora en Rwanda una población penitenciaria de más de 200.000 personas! Cuando se conocen las condiciones de detención de estas personas y la injusticia de las jurisdicciones rwandesas, se puede creer que, en cualquier caso, estas detenciones no pueden más que conducir a la muerte.
La situación en Kisangani es dramática. Los supervivientes, hasta hace poco estimados en más de 100.000 personas, han sido atacados con machetes y armas de fuego, hasta el punto que ahora quedan sólo alrededor de 30.000, de las cuales solamente 6.000 han sido transportadas a Kigali. Para el resto: incertezas, ya que los rebeldes continúan secuestrándolos y masacrándolos. Se informa que la mayoría han muerto de bala y de golpes de machete; los otros continúan muriendo de hambre y de enfermedades. Entretanto, las ONG utilizan los "rebeldes" para repescar a sus "presas" de la selva a cambio del pago de una prima en dólares, mientras que estos rebeldes únicamente buscan liquidarlos discretamente. ¿Cuántos quedan, pues, realmente? ¿Y en qué condiciones? La muerte de un centenar de refugiados ahogados en un tren que los llevaba hacia el lugar de embarco muestra suficientemente las condiciones de malos tratos en las cuales se encuentran. Por otro lado tan sólo se muestran mujeres, niños y viejos esqueléticos. Los válidos son sistemáticamente liquidados.
1. A cuenta de la comunidad internacional:
La no asistencia a las personas en peligro.
- Por no haber tomado medidas para proteger y defender los refugiados en peligro de muerte durante la guerra del este del Zaire.
- Por no haber condenado formalmente a los asaltantes por tomar a los refugiados como objetivo militar.
2. A cuenta del señor Kabila.
Pero ¿es él realmente responsable de este drama? Como hemos dicho antes, el ataque a los campos ha sido preparado y organizado por el gobierno del FPR. Hemos también revelado que al comienzo de la agresión el portavoz de los "rebeldes" es un tutsi, en Bujumbura y en Kigali. El señor Kabila entra en escena a la vigilia de la caída de Bukavu. ¿Ha estado realmente implicado en la preparación del plan inicial de destrucción de los campos? Para nosotros, él ha sido recuperado más tarde por razones tácticas y estratégicas con la finalidad de encubrir a los verdaderos asaltantes, de entrada, y ,a continuación, para dar crédito a la Alianza virtual, a la cual se unirán opositores oportunistas recuperados por el camino del avance.
También podemos preguntarnos si el señor Kabila dispone de autoridad real sobre estos "rebeldes", ya que la mayor parte de testigos afirman que el señor Kabila recibe él mismo órdenes de otro lugar, especialmente de Kigali y de Kampala. En lo que concierne a los refugiados rwandeses, esto tan sólo puede ser asunto del gobierno del FPR, incluso si tenía que formar parte de una agenda secreta.
No obstante, todas estas razones invocadas no pueden disculpar al señor Kabila de sus responsabilidades políticas y de los compromisos internacionales que él debe respetar, especialmente en materia de derechos humanos.
3. A cuenta del FPR.
En cuanto al FPR, ahora está del todo claro que ha preparado y organizado el genocidio contra los refugiados Hutu, puesto que los ataques perpetrados contra los campos de refugiados han sido conducidos a partir de Rwanda por los soldados del APR.
A ello ha seguido una caza del hombre que ha sido hecha con minuciosidad a partir de listas establecidas de personas buscadas por el gobierno del FPR. Masacres sistemáticas han sido cometidas en los campos, en diferentes itinerarios seguidos por los fugitivos, y actualmente estas masacres se cometen entre los supervivientes que se encuentran entorno de Kisangani, donde los soldados del APR destacan por una crueldad sin medida, desafiando las críticas de la comunidad internacional.
Las masacres se cometen con cuidado, habiendo encontrado la forma de borrar toda huella que pudiese servir de prueba: las fosas comunes están hechas en lugares discretos; los cadáveres son enterrados de noche y a menudo en sitios alejados de los lugares de las masacres. Cerca de la frontera, los cuerpos han sido llevados por medio de convoyes a Rwanda y Uganda por el puesto de Bunagana. Hay que remarcar finalmente el celo permanente por parte del FPR en prohibir a los medios de comunicación extranjeros y a las ONG, el acceso a las "zonas de muerte", llamadas abusivamente "zonas de operaciones", y ello durante el tiempo necesario para acabar el trabajo sucio. Recordemos igualmente que esta misma táctica es utilizada en el interior de Rwanda, donde se registran muchas desapariciones y la eliminación de personas por miembros del APR, sin dejar huellas. Es en este marco que la zona de la Akagera, en el Parque Nacional, ha sido durante mucho tiempo decretada como zona de acceso y de sobrevuelo prohibidos.
Así, pues, la tesis de que todos los refugiados rwandeses en el este del Zaire volvieron a Rwanda, defendida por Kigali, es una maniobra destinada a impedir la intervención de la comunidad internacional en favor de los numerosos refugiados que deambulaban dentro de la selva, a merced de los soldados del APR, del hambre y de las enfermedades. Esta intervención no se hizo. Después del descubrimiento de los supervivientes de Kisangani, el gobierno del FPR dobló su malicia por medio de maniobras dilatorias con tal de no repatriarlos e impedir a las ONG asistirlos.
El APR quiere acabar con estos pobres refugiados. Y el gobierno del FPR mide con pertinencia el grado de condena de la comunidad internacional. El FPR puede pensar que esta condena será débil, como máximo verbal, ya que después de haber sido durante mucho tiempo halagado y encubierto en sus peores atrocidades por la comunidad internacional, el APR no puede imaginar que pueda ser objeto de reprobación internacional. Esta certeza de impunidad refuerza su arrogancia junto con sus aliados, sobretodo occidentales. En efecto, la comunidad internacional sostuvo el FPR en la guerra de octubre de 1990, que la impuso injustamente al pueblo rwandés, y asistió pasivamente a las atrocidades que el APR comete regularmente entre la población civil, de octubre de 1990 a abril de 1994, hasta el punto que esta situación provocó el desplazamiento de un millón de habitantes huyendo de las zonas bajo su control.
El 6 de abril de 1994, el FPR asesinó al Presidente Juvenal Habyarimana de Rwanda, Ciprien Ntaryamira de Burundi y su séquito, con la indiferencia de la comunidad internacional, que abandonó Rwanda a su triste suerte. Además, los Acuerdos de Paz de Arusha, laboriosamente negociados por los protagonistas, fueron violados impunemente por el FPR, que reanudó las hostilidades en todos los frentes y en la ciudad de Kigali, provocando así el pánico y el caos que generalizaron las masacres interétnicas en el conjunto del territorio. Ninguna intervención de la comunidad internacional, que, sin embargo, había hecho votar una resolución preconizando el envío a Rwanda de 5.000 soldados para parar las matanzas. Más esta fuerza no se enviará. La ONU concluye, precipitadamente, que ha habido un genocidio contra los Tutsi y los "Hutu moderados", aparentando ignorar que la guerra atroz y etnista impuesta a Rwanda, había polarizado a la comunidad rwandesa y había despertado viejos demonios entre los Hutu y los Tutsi, cuyo punto de unión era justamente el Presidente Habyarimana, que acababan de asesinar. Y para acabar el drama, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas vota, en mayo de 1994, una resolución que afecta al gobierno rwandés respecto al embargo militar, impidiéndole así defender a los ciudadanos. Lo sucedido después ya es conocido.
¿Tendrá esta misma comunidad internacional el coraje y la pertinencia de hacer justicia al pueblo rwandés reconociendo la responsabilidad del FPR y del gobierno de Kigali en las masacres a gran escala de refugiados hutu rwandeses en el este del Zaire? Esperémoslo, ya que de otra forma habrá dos medidas para un mismo peso. Aquí, la conciencia internacional resulta vivamente interpelada , y nosotros no podemos menos que alentar la buena voluntad de ciertas personalidades, como la señora Emma Bonino, Alta Comisionada Europea para la Acción Humanitaria, a continuar reclamando que la ONU asuma sus responsabilidades ante el drama de los refugiados rwandeses.
Las masacres, a pesar de tener un carácter masivo entre los refugiados hambrientos, empujados por la fatiga y roídos por las enfermedades, han sido selectivas. En los Campos, en los bosques y en el campo han sido cometidas sobre la base de listas establecidas previamente por el APR; han sido, además, dirigidas principalmente contra los elementos masculinos, los intelectuales y los hombres de negocios importantes. Y además, estas masacres han sido sistemáticas a lo largo de todos los ejes de progresión del APR.
Publicamos, al final de este documento, una lista indicativa de algunas personalidades conocidas asesinadas en estas masacres. Lo que sucede ahora se parece extrañamente a lo que pasó durante la guerra "de octubre en Rwanda". Es esta misma táctica esmerada de asesinar y hacer desaparecer los rastros, teniendo la precaución de prohibir el acceso a la "zona de muerte". Durante la guerra de octubre de 1990, la población no hizo otra cosa que huir constantemente de las atrocidades del APR, hasta vaciar el país a la toma del poder en Kigali por parte del FPR en julio de 1994.
A lo largo de su macabro exilio, los refugiados han sido objeto de fustigaciones psicológicas perpetuas. Se los ha hecho sufrir hambre y han sido privados de derechos elementales como la educación de los niños. Los campos de refugiados rwandeses bajo la responsabilidad del HCR son atacados, la gente muere, otros son forzados a retornar, otros aun morirán durante su deambular, y todo ello sin suscitar la más mínima indignación de la comunidad internacional. Los repatriados por la fuerza son masivamente asesinados y encarcelados sin suscitar demasiada reprobación en la opinión internacional. Apenas si se levantan unas tímidas voces para denunciar los horrores de Kisangani. Todo indica, pues, que, si la tendencia se mantiene, el pueblo rwandès enfoca el exterminio total bajo el silencio cómplice de la comunidad internacional. Pensamos que esta comunidad internacional debería dejar de ser solidaria con un régimen que asesina y que despoja los ciudadanos de sus bienes, llegando a rehusar los documentos de identidad, como el pasaporte, a ciertos rwandeses exiliados o proscritos por el régimen. Ella debería primero comprometerse en una línea que pudiera ayudar a reconciliar el pueblo rwandés (el que aún queda), y así devolver una paz durable a Rwanda y a toda la región.
En definitiva, nosotros pedimos a los investigadores internacionales que se tomen su noble misión con el corazón en la mano, y que lleven la encuesta con objetividad e imparcialidad. Los testimonios de este genocidio, que son muy numerosos en Rwanda, quizá no podrán testimoniar libremente a causa de las persecuciones de las cuales son objeto. Además, el FPR no podrá, como siempre, dejar libre acceso a los investigadores a las zonas de la carnicería. Por ello estos investigadores tendrían que estar protegidos por una fuerza internacional neutra, a fin de permitirles llevar a buen fin su trabajo.
Pensamos, en fin, que el drama rwandés es tan enorme y tan espantoso que hay que acabar rápidamente con la duda sobre la población real que habita actualmente en Rwanda. Un censo general de la población se ve más que necesario y muy urgente.
Y es quizá con el objetivo de avanzarse a los acontecimientos que el general Paul Kagame comienza ya a poner en cuestión los resultados de los censos que se han hecho sobre la población rwandesa, especialmente el de 1991, a pesar de estar hecho bajo la supervisión de las Naciones Unidas (PNUD). Aparentemente, por tanto, el general Paul Kagame quiere justificar a priori los resultados previsibles que no dejaran de señalar la amplitud de la tragedia de la cual él es responsable. Efectivamente, los ideólogos del FPR (Kagame, Rutaremara) piensan que para acabar con la mayoría popular hay que reducir los efectivos de la población hutu antes que los nuevos amos de Kigali acepten organizar elecciones libres y democráticas. La comunidad internacional tendría que dirigir este censo, primero por un afán de búsqueda de la verdad, y acto seguido, para permitir al gobierno rwandés concebir programas de reconstrucción nacional.
1.1 Sr. Habamenshi Innocent y su familia, ex ministro.
1.2 Sr. Niyitegeka Eliezer y su familia, ex ministro.
1.3 Sr. Nteziriayo Simeon, ex ministro.
1.4 Sr. Hategekimana Jean Damascene y su familia, ex ministro.
1.5 Sr. Murego Donat y su familia, secretario ejecutivo del MDR.
1.6 Sr. Temahagari Justin y su familia, ex embajador.
1.7 Coronel Buregeya Bonaventure, oficial retirado.
1.8 Mayor Mageza Desire, oficial retirado, ex jefe de protocolo de la presidencia de la República.
1.9 Hitimana Laurent, vice-presidente del RDR.
1.10 Karera Agustin, consejero del C.E. del RDR.
1.11 Familia Muniampundu, ex diputado.
2. PERSONALIDADES ASESINADAS:
2.1 Sr. Kayogora Frederic y su familia, ex ministro.
2.2 Sr. Nzabonimana Callixte y su familia, ex ministro.
2.3 Sr. Nubahumpatse, ex periodista de Radio Rwanda.
2.4 Sr. Uwisunze Raphael, cuadro de la BRALIRWA.
2.5 Abbé Hategekimana Antoine.
2.6 Abbé Kabalira Martin.
2.7 Abbé Muniakazi Emmanuel