¿Sigue habiendo soldados ruandeses y ugandeses en RDC?

(Le Phare, publicado en web, Kande d’Zambulate, Kinshasa, 21.11.2003, Traduccción: Ramón Arozarena)

Unos avanzan y confirman que militares ruandeses vivaquean en Bandundu; otros desmienten esta información tal como se presenta, aunque, no obstante, aportan apéndices y atacan, señalando con el dedo hacia los componentes políticos surgidos de los antiguos movimientos rebeldes: "Los ruandeses y los otros… jamás han evacuado los espacios controlados por la RCD et tutti quanti…"

¡Y pensar que unos y otros forman parte de un mismo gobierno de coalición y de reconciliación nacional! Por ello, el pueblo se pregunta, mientras sigue esta polémica, quién dice la verdad. Aparentemente nadie, ya que el humo sin fuego es inimaginable.

Desde que se aplicaran, aunque fueran controvertidos, algunos "versículos" del Acuerdo Global e Inclusivo, todos los congoleños habían creído que efectivamente la República Democrática del Congo – que en adelante disponía de un único (¿?) ejército, de un Ejecutivo y un Parlamento de amplia unión nacional – estaba reunificada y dirigida a partir de su capital. Ahora bien, ¿qué hay de todo esto en realidad? Aunque todas las "primeras cabezas" de las diferentes antiguas rebeliones se hayan alojado en Kinshasa, sus "segundos", que siguen en las zonas del interior del país, no parecen bailar al mismo ritmo que el de la capital. Como prueba, en Kasai Oriental – si creemos a She Okitundu y a los jefes tradicionales de la región – reinan dos gobernadores, que viven como el perro y el gato: uno (legal) en Mbuji-Mayi y el otro (ilegal y dependiente de RCD-Goma) impuesto en Lodja, donde las milicias rebeldes han tomado como rehén la población a la que martirizan con pleno conocimiento de las autoridades legítimas provinciales, que no pueden hacer nada; lo cual consagra de hecho un reparto de la provincia… ¡Como para comprender algo! Y cuando una densa cortina de disparos recibe a los soldados de la Monuc que tratan de verificar las informaciones según las cuales militares ruandeses y ugandeses siguen pegando tiros en el Este del país, ¿qué debemos concluir? En cualquier caso, los tapujos entorno a la presencia o no de tropas ruandesas y ugandeses en RDC enmascaran muchas torpezas que corren el peligro de conducir a otra generación de "aventureros".