EL NUEVO ORDEN AFRICANO


El Periódico
Rossend Domenech
Corresponsal. Roma
21.12.97


Un nuevo orden se está imponiendo en Africa, donde Estados Unidos está ganando la influencia que Europa pierde. Con ayuda de las multinacionales, Washington está conquistando el continente sin enviar un solo soldado. Es la nueva colonización.

EEUU se impone en el continente mientras Europa pierde influencia


Los acontecimientos del último año en el Africa subsahariana, que muchos observadores se obstinan en considerar sólo como guerras étnicas y tribales, han comenzado a reflejar el cambio de poderes y de alianzas que se está produciendo en el continente. El conflicto en la región de los Grandes Lagos, la caída del Mobutu en el antiguo Zaire, el golpe de Estado en Congo-Brazzaville, el apoyo de Angola a Laurent Kabila, las sanciones de la ONU a UNITA y cuanto está sucediendo entorno a Sudán, permiten vislumbrar tres hechos nuevos.

En primer lugar, se observa que los antiguos líderes marxistas y aliados de la ex-URSS son ahora las columnas fundamentales del nuevo orden africano, a pesar de que su legitimación no ha pasado por las urnas sino por la fuerza de las armas. En segundo lugar, que Francia, y con ella toda Europa, está perdiendo influencia sobre el continente y los beneficios económicos de la misma, precisamente cuando se están descubriendo nuevos e inmensos yacimientos petrolíferos. En tercer lugar, resulta evidente que el diseñador del nuevo mapa es Estados Unidos.

EEUU está conquistando Africa sin enviar un solo soldado, apoyando gobiernos (Uganda, Ruanda, Burundi) llegados al poder por la fuerza de las armas, sirviéndose para ello de algunos expertos bien emplazados y con el decisivo sostén, incluso logístico, de varias multinacionales. Durante su inexplicable marcha triunfal hacia Kinsasha, Laurent Kabila se desplazaba en uno de los aviones particulares de Jean-Raymond Boulle, accionista principal de la American Mineral Fields (AMF), cuya sede principal se encuentra en el estado norteamericano de Arkansas, del que fue gobernador Bill Clinton.

Hasta hace un año, no había multinacionales norteamericanas en el antiguo Zaire. Sin embargo, hoy controlan los primeros puestos del mercado del cobalto, el oro y los diamantes.

Una vez estabilizadas Uganda, Ruanda, Burundi y Zaire, José Eduardo Dos Santos, líder del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA), movimiento exmarxista apoyado ahora por EEUU, comenzó su ofensiva contra la oposición de UNITA, otrora sostenida por Washington por antimarxista y anti-MPLA.

A partir de la pasada primavera, los grupos de oposición de Congo-Brazzaville y Gabón comenzaron a recibir armas y el MPLA prestó apoyo a las retaguardias del primero. Hasta que el pasado mes cayó el primer presidente congoleño elegido democráticamente, Pascal Lisuba, defenestrado por el exmarxista Denis Sasu Ngueso. Lisuba acusa a la empresa petrolera francesa Elf de estar detrás del golpe de Ngueso.

Paralelamente al desarrollo bélico, han sucedido otros hechos que según algunos observadores ilustran el alcance de la pax americana . En julio pasado, EEUU reunió en Harare (Zimbabue) a 2.000 empresarios, políticos, intelectuales y artistas negros, llegados de Norteamérica para retomar los contactos con el continente del que salieron sus antepasados. Al mismo tiempo, volvía a ponerse en marcha el proyecto de crear una fuerza militar africana de respuesta rápida, en su día explicada por el secretario de Estado, Warren Christopher. Suráfrica no se ha apuntado, ni tampoco la mayoría de las naciones francófonas. Han dado respuesta afirmativa Uganda, Ruanda, Zaire, Zimbabue, Senegal y Angola. Es decir, el corazón de Africa. Desde el mismo, la ola neocolonizadora se expande hacia Kenia, donde en este verano se han producido los primeros tanteos potenciar a la oposición. Probablemente para unirse después a Etiopía, Eritrea y Uganda, países fronterizos de Sudán, gran enemigo de EEUU.

En los hoteles de Ruanda y Burundi es posible topar en estos días con ciudadanos estadounidenses que dicen estar allí para formar abogados, arquitectos y otros profesionales libres. Son marines vestidos de civil, como ingenuamente confiesan a los pocos informadores que se cruzan con ellos.