El FPR se quita su última careta


Congreso Democrático Africano - CDA -
Comunicado de prensa 009
B.P.22 Molenbeek 5-1080
Bruselas
28.03.00

 

Rumoreada desde hace varios meses, la dimisión del Presidente de la República Señor Pasteur BIZIMUNGU se ha producido finalmente el 23 de marzo de 2000. Sucede tras otras dimisiones y/o destituciones que han significado la marcha del Presidente de la Asamblea Nacional de Transición, Joseph SEBARENZI, del Primer Ministro Pierre Célestin RWIGEMA, de varios miembros del Gobierno, de varios diputados y de altos magistrados. Es un hecho inédito en la historia política ver a las tres cabezas más importantes del Estado dimitir casi simultáneamente y ceder su puesto a un poder invisible.

El 24 de marzo de 2000, en contra de las disposiciones constitucionales, el Tribunal Supremo emitió el fallo según el cual el actual Vicepresidente, el General Paul KAGAME, era designado Presidente interino de la República. Por su parte, el Comité ejecutivo del Frente Patriótico Ruandés (FPR) debe proponer candidatos a la sucesión del dimitido Presidente Pasteur BIZIMUNGU. Es muy probable que el General Paul KAGAME, que detenta la realidad del poder desde la victoria militar del FPR en julio de 1994, vaya a asumir abiertamente las funciones de Presidente de la República. Señalemos, de paso, que ya es Presidente del FPR, Vicepresidente de la República, Ministro de Defensa y seguridad nacional y comandante supremo del ejército.

Más que de un cambio político, se trata de una huída hacia adelante, ante la incapacidad demostrada por parte del régimen en la gestión del país, que ha quedado reducido a un campo en ruinas. La indigencia de la población, que carece de cuidados sanitarios elementales y muere de hambre, la inseguridad que asola por todas partes, la gangrena de la corrupción, el reino de la arbitrariedad y de la primacía étnica, el encenagamiento en la guerra del Congo, constituyen signos reveladores del callejón sin salida económico, social y político al que ha conducido y en el que ha hundido al país el FPR. A fin de prevenir cualquier veleidad de contestación, el régimen cree que se pone al abrigo concentrando todos los poderes en las manos de un grupúsculo de oficiales, a través de una estratagema llamada "sistema sin partidos, encarnado en Paul KAGAME.

Se trata, ni más ni menos, de la instauración oficial de una dictadura militar, que no tiene otro objetivo que conservar el poder por la fuerza. Al no gozar de legitimidad ni de base popular algunas, tal régimen no puede sino extender y hacer durar los conflictos que enlutan la región de los Grandes Lagos. Este régimen constituye una amenaza grave para la paz y el desarrollo de la región y debe ser combatido por todos los hombres enamorados de justicia y libertad.

El Congreso Democrático Africano (CDA) pide a la población ruandesa del interior y de la diáspora y a todos los demócratas africanos, que se mobilicen contra la dictadura militar instalada en el poder en Rwanda y que luchen en favor de la instauración de un régimen democrático en Rwanda así como por la desmilitarización y el retorno a la paz y seguridad en la región de los Grandes Lagos.

El CDA pide igualmente a la Comunidad Internacional, especialmente a los Estados Unidos de América y a la Unión Europea, que suspendan su cooperación con el régimen etnofascista y belicista instalado en Kigali, al que apoyan política y financieramente, y que trabajen más bien en favor del respeto de los derechos del hombre, de la justicia y de la vuelta rápida de la paz y democracia en Rwanda y en la región de los Grandes Lagos, apoyando a las fuerzas democráticas y de progreso.

Además, el CDA recuerda que la dimisión del Señor Pasteur Bizimungu de ningún modo le lava de los crímenes contra la humanidad de los que es culpable, en cuanto Presidente de la República y Vicepresidente del FPR, y sobre los que deberá rendir cuentas ante el Tribunal Penal Internacional para Rwanda. Se ha hecho responsable de las matanzas de poblaciones civiles perpetradas por milicianos Inkotanyi del FPR, concretamente de las matanzas de refugiados en Kibeho. Es también corresponsable de la invasión del Congo-Zaïre, que justificó por la necesidad de reestablecer Rwanda en sus fronteras precoloniales y para garantizar la seguridad del régimen instalado en Kigali. Por consiguiente, debe responder de las matanzas de las poblaciones civiles congoleñas y de los actos de genocidio cometidos contra los refugiados ruandeses por el ejército ruandés y sus secuaces en el contexto de la invasión del Congo-Zaïre.

 

Por el Congreso Democrático Africano

Jean Baptiste NKULIYINGOMA

Encargado de la Información