Helmut Strizek
Alemania
Diciembre 2000
Traducción de Ramón Arozarena
(nota previa: El señor Helmut Strizek ha hecho un análisis del Informe "El genocidio que habría podido pararse" sobre el genocidio en Rwanda realizado por un Grupo Internacional de Eminentes Personalidades (GIEP) bajo la dirección de Sir Quett MASIRE en julio 2000, en nombre de la OUA. Se presenta el resumen elaborado por el propio H.Strizek de dicho análisis).
El 1 de octubre de 1990, el Frente Patriótico Ruandés (FPR) lanzó desde Uganda un ataque militar contra Rwanda; hecho que desencadenó no solamente una guerra civil en Rwanda sino que puso en llamas toda la región de los Grandes Lagos en Africa Central.
La voladura del avión presidencial ruandés el 6 de abril de 1994 fue el detonante del genocidio contra la población tutsi durante el verano de 1994 y representó el inicio de la conquista militar del poder por parte del FPR. Su toma del poder provocó la huída de alrederdor millón y medio de hutu al extranjero. La destrucción de los campos de refugiados en los dos Kivu en el Zaire, a finales de 1996, fue seguida de otro genocidio (2a), contra los hutu esta vez.
Como investigaciones anteriores sobre el genocidio contra la población tutsi en 1994, el Informe del GIEP, informe designado a menudo con el nombre de su presidente Informe MASIRE, se calla sobre los autores del ataque al avión presidencial ruandés que causó la muerte no sólo del Presidente ruandés Juvénal HABYARIMANA, sino igualmente del Presidente burundés Cyprien NTARYAMIRA, que subió a bordo de este avión, y de una parte importante de la dirección del ejército ruandés. La mayor debilidad de este informe es el haber rehusado cumplir con la parte del mandato que preveía investigar sobre el atentado del 6 de abril de 1994. No obstante sus autores recomiendan a la OUA que "se pida a la Comisión internacional de juristas la apertura una investigación independiente para determinar quién es responsable del atentado contra el avión que transportaba al predidente de Rwanda Juvénal HABYARIMANA y al de Burundi Ciprien NTARYAMIRA". El Informe emite al menos dudas respecto del la tesis cuasi-oficial, que atribuye la responsabilidad del atentado a extremistas hutu. Los autores constatan: "Las pruebas que poseemos no permiten determinarlo, y los acontecimientos que siguieron inmediatamente al ataque del avión tampoco indican necesariamente que los conspiradores esperaran ese momento preciso para atacar. Durante casi dos días reinó una considerable confusión entre la élite Hutu"(14.3).
El mensaje principal sin equívoco alguno ha servido de título al Informe: Se habría podido detener el genocidio desencadenado por el atentado. A pesar de la repetición de muchas de las conjeturas poco fundadas contenidas en informes anteriores, el Informe MASIRE tiene sus puntos fuertes y constituye un paso - dubitativo, bien es cierto - hacia el establecimiento de la verdad sobre bases científicamente válidas. Este informe tiene igualmente el mérito de analizar valientemente la realidad de estado ruandés "después del genocidio". Esto puede ser atribuído al hecho de que por primera vez estaban representadas en el equipo de investigadores posiciones críticas respecto a las acciones del FPR, concretamente en la persona del Profesor Filip REYNTJENS. Es comprensible que, por ejemplo, las posiciones de Colette BRAECKMAN - que también formaba parte del grupo de expertos - y las de Filip REYNTJENS no hayan podido conciliarse siempre. Es la razón por la que el informe juxtapone diferentes puntos de vista, aunque la mayoría de las veces permanece en el marco de la "ortodoxia" en la interpretación de los hechos. En lo concerniente al fondo de la cuestión el informe acepta el esquema explicativo ofrecido por los vencedores de la guerra civil, el cual se resume así: La Comunidad internacional ha fracasado ante la decidida determinación del gobierno interino de poner en marcha un genocidio planificado ya bajo el régimen del Presidente-General HABYARIMANA. Esta interpretación es hasta el presente considerada como "politically correct" en la mayoría de las capitales occidentales. Los historiadores tendrán que confirmarla o desmentirla cuando dispongan de los resultados de las investigaciones sobre el atentado y sobre la política llevada a cabo por el FPR en los territorios bajo su control antes y después de este acontecimiento.
Hay cuatro constataciones que han valido a este informe un eco muy superior al de informes precedentes:
* Los Estados Unidos de América y Bélgica, en cuanto "aliada inesperada", son acusados, algo que antes no se había hecho, de "socavar todas las tentativas de reforzamiento de la presencia militar de las Naciones Unidas en Rwanda".
* Las Iglesias cristianas - la iglesia católica en concreto - son acusadas de no haber impedido suficientemente que sus fieles participaran en el genocidio.
* Francia y la Iglesia católica son criticadas por no haber presentado disculpas por su política de apoyo al régimen del Presidente HABYARIMANA.
* La Comunidad internacional en su totalidad es censurada por no haber detenido el drama "a menudo por motivos de lo más cobarde".
La recomendación de "poner a punto un sitema político fundado en los principios siguientes: la ley de la mayoría política debe ser respetada, junto con la protección de los derechos de la minorías" ha hecho menos ruido. Sin embargo tal recomendación puede ser considerada incluso como revolucionaria. Si se aplicaran estos principios de base, un Rwanda nuevo y pacífico podría renacer de las cenizas.
Junto al tema de la responsabilidad del atentado del 6 de abril de 1994, otras cuestiones importantes no encuentran desgraciadamente respuestas pertinentes:
a) ¿Por qué razones los Estados Unidos apoyaron la reconquista militar del poder en Rwanda por la organización de los exiliados tutsi poniendo en peligro de genocidio - tal y como ya a primeros de 1994 señalaba un informe de la CIA - a miles de Tutsi?
b) ¿Por qué continuaron apoyando el FPR incluso para que realizara el genocidio de los refugiados hutu en Zaire en 1996/97?
c) ¿Es lógico atribuir la responsabilidad de la planificación de un genocidio a una persona a la que se debía asesinar para desencadenar la puesta en marcha de esta planificación?