SOS Rwanda-Burundi
Buzet, Bélgica
05.12.02
Traducción: Comité África Negra de Madrid
Los observadores con gran conocimiento de estos temas han podido constatar que el presidente de Ruanda, Paul Kagame, y su gobierno han perdido verdaderamente toda su credibilidad entre la comunidad internacional. Las instituciones internacionales, las organizaciones no gubernamentales e incluso los gobiernos le han vuelto la espalda y le han hecho responsable de la derrota aplastante en el Este de la República Democrática del Congo. Como una gallina en el gallinero, todos están picoteando a Kagame, incluso sus antiguos aliados. Cada vez más fuera de quicio, el pobre podría perder pronto todas sus plumas.
Desde la oposición en el exilio y un determinado número de no-aliados, Kagame ha sido criticado, al principio con cautela, y después más y más duramente por parte de Amnistía Internacional, seguida por el Comité Internacional de Rescate. Sólo después del primer informe de las Naciones Unidas sobre el saqueo en la RDC las críticas han caído sobre él como una avalancha destructora. La ilusión creada alrededor del hombre fuerte de Ruanda se ha derrumbado. Se ha provocado un proceso verdaderamente devastador. Human Rights Watch ha echado fuera el pacto Allison Desforges, el Grupo Internacional de Crisis ha criticado el sistema legal y ha demolido el señuelo de una seudo democracia de tal modo que el administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Mark Malloch Brown, ha declarado a la Agencia de Prensa Francesa (AFP) el 19 de noviembre de 2002 que "Ruanda, donde no se han celebrado elecciones en absoluto".
En su informe de fecha 4 de marzo de 2002 sobre los derechos humanos en Ruanda, el Departamento de Estado de los EEUU denunció numerosas violaciones de los derechos humanos. También se ha informado de dichos abusos en el informe de expertos sobre Ruanda llevado a cabo por el gobierno de Holanda. Reporteros sin Fronteras han descrito la aniquilación sistemática de toda opinión crítica u oposición. El Fondo Monetario Internacional ha abandonado su política preferencial para Ruanda y ahora está cerrando algunos de sus grifos. La Embajada de Bélgica en Ruanda ha formulado algunas observaciones tímidas, pero los expertos que han sido llamados a testificar ante la comisión de investigación senatorial sobre el comercio con la RDC han descrito una situación dramática
El fiscal del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), la Sra. Carla Del Ponte, se ha sentido ahora obligada a sacar los malditos archivos de los viejos cargos contra el régimen de Kagame y ha solicitado la colaboración de Ruanda para poder finalizar los escritos de acusación para presentar al jurado. De hecho, Paul Kagame ya no está en posición de considerarse como el líder intocable en la región de los Grandes Lagos. El golpe más duro lo recibió en noviembre de 2002 cuando los miembros británicos del Parlamento publicaron el documento titulado "¿Quién se beneficia de la explotación de los Recursos en la República Democrática del Congo?". Estos miembros del parlamento han aceptado favorablemente el informe reciente de los expertos de las Naciones Unidas. Además, han hecho hincapié en la contradicción entre el Memorando de Comprensión del gobierno británico al gobierno de Ruanda y a las actividades que realiza dicho gobierno dentro de la RDC. Han recomendado al gobierno británico que implante una política más severa al gobierno de Ruanda, sobre todo con respecto a los Derechos Humanos. Unos días después de la publicación de este documento, el fiscal del ICTR solicitó al parlamento británico que forzase al gobierno de Ruanda a colaborar en relación con los archivos de la justicia que acusan al FPR.
Habiendo sufrido la humillación después de las divisiones entre su propia fracción, Kagame ha sido abandonado por sus amigos y parientes cercanos. Considerando la naturaleza vengativa de este hombre, esta situación generará con toda probabilidad consecuencias desagradables entre su entorno más cercano, así como para cualquiera que él considere hostil.
Se pueden esperar también repercusiones despiadadas contra el embajador de Ruanda en Francia, el Sr. Jacques Bihozagara. Debemos recordar que este embajador ha metido a Paul Kagame en una aventura lamentable al demandar al periodista camerunés, Charles Onana. Este escritor del libro titulado "Los secretos del genocidio ruandés" apoya la tesis según la cual Kagame es responsable del ataque contra el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi el 6 de abril de 1994. Este ataque al avión desencadenó la tragedia a la que se enfrentó Ruanda y sigue enfrentándose hoy en día. En el mismo libro, este periodista responsabiliza al FPR de los asesinatos de poblaciones civiles desde octubre de 1990. Una primera demanda por libelo y falta de respeto a la presunción de inocencia fue rechazada en primera instancia en base a razones de procedimiento. Paul Kagame y el gobierno de Ruanda apelaron contra esta decisión y volvieron a presentar sus demandas en primera instancia contra la re-edición del libro. El caso debía debatirse en el tribunal de justicia de París el 2 de diciembre de 2002. Sin embargo, los demandantes hicieron público, a través de sus abogados, que retiraban sus demandas. Los abogados, incluidos los abogados belgas del despacho Uyttendaele que habían presentado la demanda en primera instancia, habían sido reemplazados por un despacho de abogados franceses. Estos últimos se echaron para atrás a la vista del número de documentos que se habían reunido como evidencias y debido a la calidad de los testigos que el periodista había presentado para su defensa.
La retirada de esta demanda, que algunos consideran como una confesión real, proporciona más credibilidad a la tesis del periodista Charles Onana. Por consiguiente, ahora se puede entender la súbita actividad que el fiscal del TPIR ha desplegado sobre el gobierno de Ruanda. Debemos recordar que el fiscal tiene autoridad para llevar a juicio a un jefe de estado en el poder. Además, la investigación sobre el ataque al avión presidencial, que está llevando a cabo discretamente el magistrado francés Bruguière, todavía está pendiente. Esta investigación reveladora podría ser decisiva para el futuro de paz en la Región de los Grandes Lagos.
Aislado como un leproso o como una persona afectada por una plaga, Paul Kagame se está volviendo ahora, como último recurso, a los que humilló cuando creía que podía hacerlo: a los ministros belgas. Sabe que no debería esperar mucha comprensión del jefe de la diplomacia belga, el Ministro Louis Michel. El Primer Ministro belga, Guy Verhofstad, sin embargo, está en deuda con él. Este último se pudo imponer políticamente gracias al dudoso papel desempeñado durante la investigación de la comisión senatorial sobre la muerte de los diez cascos azules en Ruanda.
El nuevo embajador de Ruanda en Bélgica, el Sr. Emmanuel Kayitana Imanzi, presentó sus credenciales el 23 de octubre de 2002. Es demasiado nuevo en Bélgica para comprender que la atmósfera anterior a los elecciones cambia completamente la afinidad entre los políticos. Es posible que Verhofstadt pueda estar en deuda con Kagame, pero realmente no es un suicida. El viento ha cambiado de dirección. Ningún político se atreverá a arriesgar su posición para apoyar a un comprometido Kagame que ha venido como un pordiosero. Kagame está ahora en una posición de debilidad, ya que está obligado a pedir y a adular a la gente.