¿LLEGARÁ A SU FIN EL DRAMA RUANDÉS?

 

LA JUSTICIA,
LA PAZ,
LA RECONCILIACIÓN,
LA DEMOCRACIA,
EL DESARROLLO,
¿DÓNDE SE ENCUENTRA RWANDA EN EL 2001?

 

ÍNDICE de Materias

 

¿ LLEGARÁ A SU FIN EL DRAMA RUANDÉS ? *

Abreviaciones *

INTRODUCCIÓN *

Han colaborado en la redacción de este testimonio *

Redacción final *

1 LA SITUACIÓN POLÍTICA EN RWANDA *

1.1 EL ACUERDO DE PAZ DE ARUSHA: LA GRAN DESILUSIÓN *

1.2 LA DEMOCRACIA *

1.2.1 El FPR se transforma en partido-Estado *

1.2.2 La privatización del poder *

1.2.3 La instauración de un estado policial *

1.2.4 La politización de la administración política *

1.2.5 Una democracia sin partidos políticos *

1.2.6 Una mascarada electoral *

1.2.7 La negación de las etnias *

1.2.8 Los ataques a la libertad de expresión *

2 LAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS POR EL FPR DESDE 1990 AL 2001 *

2.1 LOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD *

2.1.1 Las masacres de población *

2.1.2 Las persecuciones y detenciones arbitrarias *

2.1.3 Las desapariciones *

2.2 LA CÁRCEL *

2.2.1 Las condiciones de detención *

2.2.2 Niños encarcelados *

2.3 LOS CALABOZOS *

3 LA JUSTICIA *

3.1 LEYES HECHAS A MEDIDA *

3.1.1 Introducción *

3.1.2 Una magistratura étnicamente « pura » *

3.1.3 Una cultura de la pena de muerte *

3.1.4 Una justicia minada por la intromisión del FPR *

3.1.5 Una justicia corrompida *

3.1.6 La "presunción de culpabilidad" *

3.1.7 Una justicia minada por la delación *

3.2 EL GACACA *

3.2.1 Base histórica *

3.2.2 El GACACA : Ley hecha a medida *

3.2.3 El GACACA y los presuntos criminales del FPR *

3.2.4 El retorno a la jurisdicción tradicional y el derecho a la justicia *

3.3 JUSTICIA Y RECONCILIACIÓN NACIONAL *

3.3.1 Una justicia al servicio de una sola etnia *

3.3.2 Los sindicatos de delatores *

3.3.3 Exclusión como sistema de gobierno *

3.3.4 La corrupción, la ocupación y el saqueo del país. *

3.4 EL TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA RWANDA (TPIR) *

3.4.1 Las misiones del TPIR *

3.4.2 Disfunciones del TPIR *

3.4.3 El TPIR instrumento de reconciliación? *

4 LA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA *

4.1 LA DESTRUCCIÓN DELIBERADA DE LOS BOSQUES Y LOS CULTIVOS *

4.2 LAS INCLEMENCIAS NATURALES, LA SEQUÍA *

4.3 EL DESARROLLO DEL MEDIO URBANO Y LA MARGINACIÓN DEL MEDIO RURAL *

4.4 EL SAQUEO ECONÓMICO EN RDC *

4.4.1 Los impuestos. *

4.4.2 El saqueo de los recursos del subsuelo. *

4.4.3 La ocupación de los bienes y de las tierras congoleñas. *

4.5 EL REAGRUPAMIENTO FORZADO *

4.5.1 Los campos de concentración *

4.5.2 El reagrupamiento forzado en aldeas (Imidugudu) *

4.5.3 La ocupación de los bienes y las expropiaciones *

4.5.4 Los campos de reeducación y el clima de terror *

4.6 LOS DOCUMENTOS DE IDENTIDAD *

4.7 LA SALUD DE LA POBLACIÓN *

4.8 LA ESCOLARIZACIÓN *

5 SEGURIDAD *

5.1 EL APR, UN EJÉRCITO CONTRA LA POBLACIÓN *

5.2 EL COSTE DEL EJÉRCITO *

5.3 LOS INSTRUMENTOS DE REPRESIÓN *

5.3.1 La DMI : Directorate of Military Intelligence *

5.3.2 LDF : Local Defence Force *

6 LA AYUDA FINANCIERA A RWANDA *

6.1 UNA AYUDA A LOS PAÍSES EN GUERRA *

6.2 UNA ACTITUD BENÉVOLA DE LOS PROVEEDORES DE FONDOS *

CONCLUSIÓN *

1. En el campo de la democracia *

2. A nivel de la Justicia *

3. A nivel del TPIR *

4. A nivel del respeto de los derechos humanos *

5. A nivel del ejército *

6. La reconciliación *

7. La ayuda al desarrollo *

 

Abreviaciones

AFDL Alianza de Fuerzas Democráticas de Liberación del Congo

APCR Asociación para la Promoción de la Cultura Ruandesa

APR Ejército Patriótico Ruandés

ARI Agencia Ruandesa de Información

ARP Agencia Ruandesa de Prensa

BM Banco Mundial

CDR Coalición por la Defensa de la República

CLIIR Colectivo por la Lucha contra la Impunidad y la Injusticia en Rwanda

CND Consejo Nacional de Desarrollo

CNRS Centro Nacional de Investigaciones Científicas

CRDDR Comité por el Respeto de los Derechos del hombre y la Democracia en Rwanda

DMI Dirección de Inteligencia Militar

FAO Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura

FAR Fuerzas Armadas Ruandesas

FIDH Federación Internacional de los Derechos Humanos

FMI Fondo Monetario Internacional

FPR Frente Patriótico Ruandés

GIEP Grupo Internacional de Eminentes Personalidades (creado por la OUA)

GTBE Gobierno de Transición de Base Amplia

GTZ Geselschaft für Technische Zusamenarbeitung

HCR Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados

HRW Human Rights Watch

ICTR Tribunal Penal Internacional para Rwanda

IRIN Red Regional de Información Integrada
Ofina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios

LDF Fuerzas de Defensa Local

MDR Movimiento Democrático Republicano

MDR PARMEHUTU Movimiento Democrático Republicano Parmehutu

MINUAR Misión de las Naciones Unidas para Rwanda

MRND Movimiento Revolucionario Nacional por el Desarrollo

MSF Médicos Sin Fronteras

ONG Organizaciones No Gubernamentales

ONU Organización de las Naciones Unidas

OPJDR Organización por la Paz, la Justicia y el Desarrollo en Rwanda

OUA Organización de la Unidad Africana

PAM Programa Alimentario Mundial

PDC Partido Demócrata Cristiano

PDI Partido Democrático Islámico

PL Partido Liberal

PNUD Programa de las Naciones Unidas por el Desarrollo

PSD Partido Social Demócrata

RDC República Democrática del Congo

RDR Reagrupamiento para el Retorno de los Refugiados y la Democracia en Rwanda

RPA Ejército Patriótico Ruandés

RPF Frente Patriótico Ruandés

RTLM Radio Televisión Libre Mil Colinas

TPIR Tribunal Penal Internacional para Rwanda

UDPR Unión Democrática del Pueblo Ruandés

UNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia

 

INTRODUCCIÓN

Desde hace más de diez años, Rwanda vive una tragedia sin igual en la historia de este país.

En efecto, el primero de Octubre de 1990 soldados del Frente Patriótico Ruandés (FPR) que vivían hasta entonces en Uganda, atacaron Rwanda haciéndola entrar en un ciclo de violencia sin precedentes. Ciclo de atrocidades que ha llenado de luto a miles de familias, que ha comportado una crisis económica de consecuencias desastrosas para la población, y que ha causado la destrucción de infraestructuras socio-sanitarias, poniendo así a la población superviviente en una desnudez total.

El soporte logístico, político y mediático del cual se ha beneficiado el FPR le ha permitido dirigir una guerra llamada de "liberación" que, a fin de cuentas, se ha convertido en masacres, éxodo de las poblaciones, violaciones, saqueos y destrucción de bienes.

El régimen democrático tan prometido se ha convertido en un sistema político-financiero basado en el favoritismo, el clanismo y el etnismo.

El "buen gobierno": la gestión del país se resume en el saqueo de los bienes del Estado por un grupo de militares que se han declarado por encima de la ley.

El Estado de derecho, argumento justificativo de la invasión, ha sido reemplazado por un régimen de represión sin igual en Africa.

Los derechos humanos: la violación de los derechos humanos se ha convertido en una práctica cotidiana desde 1990, superando de lejos la del régimen precedente que el FPR había combatido.

En efecto, los artículos 51 y 76 del Protocolo adicional de Ginebra del 12 de Agosto de 1949 relativo a la protección de la población civil impone la protección de los niños y las mujeres. El artículo 35 estipula:

"En todo conflicto armado, el derecho de las partes en conflicto de elegir métodos o medios de guerra no es ilimitado. Está prohibido emplear armas, proyectiles y materiales así como métodos de guerra destinados a causar males innecesarios".

Además, el artículo 57 relativo a las precauciones en el ataque del protocolo I de la Convención de Ginebra del 12 de Agosto de 1949 estipula:

"Las operaciones militares deben ser conducidas velando por el respeto de la población civil, las personas civiles y los bienes de carácter civil".

Estos artículos han sido violados constantemente por el FPR en Rwanda y actualmente en la República Democrática del Congo. Los agresores se libran al exterminio de las poblaciones civiles en el país o los territorios ocupados con un método de "limpieza", término utilizado por ellos y que conduce directamente a crímenes contra la humanidad. En las regiones vaciadas de sus poblaciones locales, los ocupantes despliegan a las poblaciones tutsis que vienen de otros países o dejan las colinas sin ocupantes para convertirlas en pastos.

Habiendo sido el FPR el primero en hablar de depuración étnica, ¿cómo califica esta práctica de guerra que diezma a familias enteras? ¿Cómo puede, la comunidad internacional, justificar las maniobras criminales del FPR? Puede continuar ignorando a los representantes de la sociedad civil interna y de la diáspora congoleña, burundesa y ruandesa que reivindican la protección de la población y el respeto de sus derechos? ¿Hasta cuando se callarán los testimonios de estos crímenes? ¿Existen pueblos que no tienen derecho a la justicia? ¿Quién se reconoce el derecho de decretar esta injusticia?

El análisis que sigue quisiera presentar la situación en Rwanda en el curso de los primeros meses de este siglo (2001). Su preocupación es mostrar que la Justicia, la Democracia, la Paz y la Reconciliación constituyen condiciones indispensables para volver a dar esperanza a todos los ruandeses.

Es obligado constatar al fin y al cabo que el régimen establecido está lejos de crear las condiciones susceptibles de mejorar la situación comprometiéndose en un proyecto de sociedad capaz de iniciar resueltamente una verdadera reconstrucción del país.

Este documento ha sido realizado con el soporte y la colaboración de:

En Holanda:

 

 

 

 

CODAC
De Leeuwerik 43
2761 SB ZEVENHUIZEN
Sr. Lin MUYIZERE

PRO-JUSTITIA RWANDA
Postbus 720
3000 AS ROTTERDAM
Sr. Mathias MUNYANDAMUTSA

URAHO
Lange Spruit 19
2291 KZ WATERINGEN
Sra. Spéciose NYIRANKURIZA

En Austria:

 

 

 

 

OPJA
Organisation pour la Promotion de la Jeunesse Africaine
Lorenz Mandl-Gasse 33/1/2
A - 1160 VIENA

En Alemania:

 

 

 

 

Akagera Rhein e.V.
Postfach 37 23
D - 90018 NUREMBERG
www.puk.de/akagera-rhein
Dr. Jean-Paul RWASAMANZI

En España:

 

 

 

 

Fundació s'Olivar
Estellencs (Mallorca)
Tel 971 618593
olivar@pangea.org
Sr. Joan CARRERO

Inshuti - Amics dels Pobles de Rwanda, Burundi i el Congo
Manresa (Catalunya)
Tel 93 8320162
casbar@wanadoo.es
Sr. Joan CASÒLIVA

En Italia:

 

 

 

 

Rete "Pace per il Congo"
c/o Associazione Solidarietà - Muungano
Strada Cavestro 14/A
43030 VICOMERO (PARMA)
Tél : 0039 0521 314263
Fax : 0039 0521 314269
muungano@libero.it
Sra. Teresina CAFFI

En Canadá:

 

 

 

CRC
Pierre C. Nkinamubanzi
Aylmer, Qc J9H 5P3
Tél: (819) 682 6250

Bernard Bizimana
St Eustache, Qc J7P 4B2
Tél: (450) 974 2981

En Bélgica:

 

 

 

Asbl AVICA vzw
Assistance aux Victimes des Conflits en Afrique Centrale
BP 107 ; 1080 MOLENBEEK 5
avica@wanadoo.be

COSAR
Collectif du 6 avril 1994 Rwanda
Tel : 0479/91 24 31  02/538.45.29 
ryumugabe24@hotmail.com  
Mr. Adrien KALIHUNGU

vzw FEDA asbl:
Fondation Espoir D'afrique
Rue Volta 4 /bte7
1050 BRUXELLES
fondationfeda@infonie.be Mr. Emmanuel NDAGIJIMANA

Vzw SOFRADIE asbl
Rue de l'Escaut 95 - 97
1080 BRUXELLES
Fax : + 0032 2 428 86 69

 

vzw SOS RWANDA-BURUNDI asbl
Rue Paul Pastur 31
B 6230 BUZET
Tél./fax : + 0032 71 84 59 31
sos.rwabuco@skynet.be
Mme Martine SYOEN
Mr Christiaan DE BEULE

 Síntesis final terminada en Buzet (Bélgica), el 4 de abril del 2001.

1. LA SITUACIÓN POLÍTICA EN RWANDA

El Acuerdo de Paz de Arusha, firmado el 4 de Agosto de 1993 entre el Gobierno ruandés y el FPR, había constituido la base de una gestión política del país y de una verdadera reconciliación nacional. Este acuerdo fue el fruto de ásperas negociaciones sostenidas por las grandes potencias, a saber Estados Unidos, Francia, Alemania y Bélgica, bajo el patrocinio de la ONU y la OUA. Los países vecinos de Rwanda (Congo, Kenia, Burundi, Tanzania, Uganda) estaban igualmente presentes en el momento de la firma de este Acuerdo.

1.1. EL ACUERDO DE PAZ DE ARUSHA: LA GRAN DESILUSIÓN

Este acuerdo ponía fin por una parte a la guerra y por la otra sentaba las bases para un Estado de derecho. El Acuerdo consagraba el retorno de los refugiados tutsis, la instauración del Estado de derecho, el advenimiento de la democracia, el "buen gobierno" en Rwanda, la promoción de una gestión más sana y equitativa del patrimonio nacional.

Formaban parte integrante del Acuerdo de Paz:

Este Acuerdo preveía además el establecimiento de un Gobierno de Transición de Base Amplia (GTBE) y una Asamblea Nacional de Transición en un plazo que no superase los 37 días, seguido de elecciones generales en dos años.

De entrada, parecía que este Acuerdo de paz solo era, para el jefe del FPR, un ardid para alcanzar su objetivo primero, que era la toma del poder por las armas, aunque fuese al precio de un baño de sangre. Con este objetivo, el FPR no cesó jamás sus preparativos en vista a continuar la guerra.

Muchos hechos lo prueban:

A medida que el FPR preparaba la inminencia de la guerra, brigadas formadas militarmente y ideológicamente eran dispersadas por todas las colinas del país. En la vigilia del 6 de Abril de 1994, estos infiltrados eran particularmente numerosos en la ciudad de Kigali. Observadores informados estiman su número en 4.000.

Camiones escoltados por la MINUAR trasegaban a la ciudad de Kigali militares del FPR desde su cuartel general de Mulindi. Partían con el pretexto de buscar agua y víveres para el batallón del FPR acantonado el los edificios del Parlamento ruandés (Consejo Nacional de Desarrollo: CND). Jean Pierre Mugabe, un antiguo oficial de información del FPR lo dice en estos términos:

"Todas las veces que los camiones del APR volvían a Mulindi para cargar leña y otras provisiones destinadas a los militares estacionados en el CND de Kigali, armas y municiones formaban parte de la carga. Las armas y municiones eran desmontadas para ser distribuidas una vez llegadas a Kigali"2.

Fuentes cada vez más convergentes concuerdan en afirmar que los misiles que abatieron el avión presidencial fueron transportados a la capital gracias a estos convoys.

En Mulindi, las tropas del FPR habían recibido como consigna de su jefe, Paul Kagame, que estuviesen preparados para la batalla final.

Jean Pierre Mugabe atestigua aún sobre el estado de espíritu del FPR hacia este Acuerdo:

"Durante y después de la firma de los Acuerdos de Arusha por los beligerantes, el Ejército Patriótico Ruandés (APR) daba la última mano a los preparativos para la batalla final. Después de la firma, Paul Kagame visitó todas las unidades del ejército exhortándolas a no dar ninguna importancia a estos acuerdos. Les decía: ´Estad preparados con vuestras armas en la mano; no prestéis ninguna confianza a los Acuerdos de Arusha´"3.

Paralelamente, el FPR intensificaba la campaña de intoxicación mediática para diabolizar al régimen establecido y alzar a los partidos de la oposición y a la población los unos contra los otros.

Es en este clima político de finales de 1993, principios de 1994, que el FPR hizó asesinar a diferentes líderes políticos, en particular: Emmanuel Gapyisi (miembro de la Mesa política del MDR y presidente del MDR en Gikongoro); Félicien Gatabazi (ministro de Trabajos Públicos y secretario ejecutivo del PSD); Martin Bucyana (presidente del CDR); Fidèle Rwanbuka, diputado del MRND).

En el mismo período, las poblaciones de las zonas tampones ocupadas por el FPR eran sistemáticamente "purificadas" de los elementos supuestamente hostiles al FPR: los intelectuales, los comerciantes, los responsables de sectores y células, así como los alcaldes. Estas masacres fueron seguidas del asesinato del presidente Habyarimana.

Otro oficial del FPR, actualmente en el exilio, Christophe Hakizabera, revela:

"El FPR elaboró un plan macabro para conducir el país al caos: la muerte del presidente Habyarimana. Este era considerado como el mayor obstáculo para tomar el poder por la fuerza. La primera reunión para planificar el asesinato se hizo en Kabale (Uganda), en los locales del obispado, bajo los auspicios del arzobispo Harerimana. Más tarde, se hicieron reuniones de este tipo en Mbarara, en la residencia del general mayor Salim Saleh, medio hermano del presidente ugandés Yoweri Kaguto Museveni. Después, se sabe pertinentemente que la decisión de asesinar al presidente Habyarimana se tomó en Bobo-Dioulasso, en Burkina Faso, en marzo de 1994, y que el comandante Paul Kagame, líder del FPR, participó en esta reunión." 4.

El presidente Habyarimana, efectivamente, fue asesinado cuando volvía de la Cumbre de Dar-Es-Salaam el 6 de Abril de 1994. Para JP Mugabe:

"Esta cumbre era una trampa tendida para quitar de en medio a Habyarimana, permitiendo así que Kagame tomase el poder".5

Este asesinato y sus consecuencias trágicas dieron al FPR y a Paul Kagame la ocasión esperada para enterrar definitivamente el Acuerdo de Paz de Arusha y tomar el poder por la fuerza.

El primer artículo de este acuerdo estipulaba: "Se pone fin a la guerra entre el FPR y el gobierno ruandés". Desde la reanudación de las hostilidades el 6 de Abril por la mañana, el Acuerdo de Arusha era violado y vaciado de oficio de su sustancia.

Los hechos hablan por ellos mismos:

El atentado del 6 de Abril de 1994 y la reanudación de la guerra constituían ya una violación flagrante del Acuerdo de Paz de Arusha. La comunidad internacional asistió a ella con indiferencia, sin denunciarla ni intentar detener las masacres.

A raíz del establecimiento del "Gobierno de unión nacional" el 18 de Julio de 1994, el FPR se arrogó el derecho de modificar el Acuerdo de Arusha según sus intereses. En efecto:

Por una hábil campaña de intoxicación a merced de las circunstancias, el FPR manipula este acuerdo muerto al nacer, al cual recurre cuando le saca algún provecho.

1.2. LA DEMOCRACIA

El pueblo ruandés no se hace más ilusiones sobre los ideales de democracia, Estado de derecho, reconciliación nacional y respeto de las libertades públicas ponderados por el Acuerdo de Arusha.

1.2.1. El FPR se transforma en partido-Estado

La promoción de los valores democráticos no interesa al FPR. De este modo lo ha dispuesto todo para asegurarse el control de todos los poderes, menospreciando los principios elementales de la democracia. Los líderes de los partidos políticos, los intelectuales o hombres de negocios son asesinados o obligados a escoger entre la sumisión incondicional al FPR o el exilio.

Según Alipe Ndukiyaremye, antiguo magistrado bajo el régimen del FPR:

"Todos los partidos políticos, excepto el FPR, no tienen ningún derecho de reunirse o convocar sus congresos, bajo el pretexto falaz de la unidad y la reconciliación nacional. Los presidentes de todos los partidos són impuestos a estos mismos partidos por el FPR ya que, estando demasiado controlados para poder expresarse libremente o siendo de obediencia del FPR, han suscrito en Abril de 1999 un compromiso para dejarse guiar en su ideología por el secretario general del FPR, Charles Muligande."6

Todo el poder está en las manos del hombre fuerte de Kigali. En 1994, se erigió en vicepresidente (cargo no previsto en el Acuerdo de Paz de Arusha) y ministro de Defensa. Este primer cargo, que no está regido por ningún texto del Acuerdo de Arusha, junto con el de jefe del ejército, le permite ejercer poderes ilimitados y incontrolados. Así, este cúmulo de poderes ha permitido a Paul Kagame:

El cargo de vicepresidente que ocupava no ha sido nombrado hasta el momento. Según un testimonio ocular, a raíz de una conferencia de prensa consecutiva al juramento como presidente de la República el 22 de Abril del 2000, un periodista preguntó a Paul Kagame si contaba nombrar un vicepresidente. Este respondió "Vice-Président wo kumara iki?", literalmente "un vicepresidente para qué?" Hay razones para creer que el cargo de vicepresidente era una necesidad ya que hacía falta un tutsi, miembro del FPR, para controlar al presidente hutu, que no fue más que una marioneta, un "hutu de servicio".

1.2.2. La privatización del poder

Un grupo de antiguos refugiados, próximos de Paul Kagame, lo ha dispuesto todo para concentrar el poder en manos de un círculo restringido del FPR. Un grupo de observadores, que sigue regularmente lo que pasa en Rwanda, señala:

"El nuevo Akazu, igual que el anterior, se libra al saqueo de los bienes del Estado y al desvío de la ayuda internacional, a lo que hay que añadir los beneficios de la privatización de las sociedades públicas. Políticos, militares, hombres de negocios vinculados al Akazu, llevan un tren de vida lujoso, invierten en Rwanda en operaciones que les reportan beneficios considerables (como por ejemplo, la construcción de grandes casas para alquilar a instituciones internacionales), exportando la mayor parte de sus ganancias al extranjero. En tales condiciones, los cargos estratégicos son atribuidos secretamente a puerta cerrada. Pero sus efectos son visibles: promoción y destitución, detenciones, desapariciones y huidas al extranjero de hombres políticos y también de intelectuales habiendo denunciado o siendo susceptibles de denunciar el sistema de corrupción y sus beneficiarios".7

1.2.3. La instauración de un Estado policial

Los responsables a todos los niveles de la administración territorial (prefectos, alcaldes, concejales de sectores y responsables de células) son escogidos en su mayor parte entre los mandos civiles y militares del FPR.

Una red paramilitar constituida por grupos armados del FPR, la Local Defence Force, está omnipresente en todas las células.

"De hecho, lo cuadriculado del espacio público, que permite una estrecha vigilancia, no solo ha sido mantenido sino reforzado por un dispositivo paramilitar: en cada una de las diez mil células con que cuenta Rwanda han sido formados y armados cinco responsables de la "Local Defence Force" preparados para combatir en caso de ataque, en realidad encargados de dar caza a los interahamwe infiltrados y a sus cómplices. Estos ´defensores´se comportan de forma más o menos tiránica. Detentores de un arma y legitimados por las autoridades, oprimen a una población campesina en la miseria que no puede evitar librar un tributo a sus ´protectores´."8

Fijémonos que 50.000 personas armadas, dispersadas entre la población, sin salario pero con autoridad sobre la gente, pueden ir a la deriva. Esta situación recuerda a los regímenes totalitarios en la historia.

Estos "ángeles guardianes" tienen por misión "oficial" luchar contra las infiltraciones y proteger a la población. La realidad es que siembran el terror y someten a todo elemento considerado hostil al FPR o insumiso.

Desde la instalación del FPR en el poder, se han creado campos de reeducación (ingando) para un adoctrinamiento ideológico de tipo marxista de la población. Esta ideología ha sido elaborada para el FPR por grupos de extrema izquierda en Europa. Estos campos sirven para acoger refugiados repatriados, en particular estudiantes e intelectuales hutus. Una historia de Rwanda, revisada a la manera del FPR, les es enseñada. El FPR recibe, sobretodo del Banco Mundial, fondos para financiar este programa. Aprovecha para proceder a la formación militar de la juventud.

1.2.4. La politización de la administración política

Hacia finales de los años 70, con el objetivo de acercar lo más posible la autoridad administrativa a la población, el país se subdividió en prefecturas, municipios, sectores, células y nyumbakumi9. Se contaban 11 prefecturas (provincias), 153 municipios, 900 sectores, 2.000 células. En una célula había de 50 a 100 familias, y se subdividía en nyumbakumi.

Esta estructura piramidal, utilizada para la movilización política de la población, era sobretodo funcional en el desarrollo médico-socio-económico del país. La estrategia estaba basada en los planes municipales de desarrollo, centrada pues en el desarrollo rural. Esta estructura, previamente muy criticada por el FPR, no tan solo se ha mantenido sino que se ha reforzado y dirigido hacia la instauración de un Estado policial.

Desde 1996, existe un "comité de seguridad" encargado sobretodo de "la información, las migraciones, las rondas nocturnas y la protección de las infraestructuras de base". Este comité de seguridad, fuertemente impregnado de la ideologia "IBUKA"10, no es más que un instrumento de represión y control de la población. Ejemplo: todo visitante ha de inscribirse en un registro ad hoc dirigido por el nyumbakumi y el jefe de célula, que han de señalar esta presencia y todo desplazamiento al escalón superior.

Desde la toma del poder, el FPR ha creado la prefectura de Umutara y 11 municipios en el parque natural del Akagera. Llevando allí más de 600.000 cabezas de ganado, desemboscando el parque y transformando así el ecosistema frágil de esta región árida, el microclima local ha sido invertido y la sequía se ha instalado a partir de esta zona del país. El sobrepasto ha contribuido a la proliferación de la fiebre aftosa que ha hecho irrupción en el país desde Febrero del 2001.11

En Diciembre del 2000, el número de municipios ha sido reducido a 106 unidades, ahora llamados distritos. Estos nuevos nombres han sido atribuidos a los municipios y a ciertas prefecturas. Esta medida es inquietante en la situación actual del país, donde investigaciones criminales están en curso y donde las que apuntan a los crímenes cometidos por el FPR están aún por empezar. Estos cambios perturbarán la identificación de los lugares y en consecuencia de los crímenes que se cometieron. Todo este trasiego apunta también a la destrucción de los archivos sobre el estado civil de las víctimas del FPR. La confusión creada pondrá una vez más a los criminales del FPR al abrigo de la justicia. Las nuevas entidades administrativas recuerdan extrañamente a las de antes de 1959, poniendo así un término a las aspiraciones de la población de reencontrar los derechos adquiridos en el referéndum democrático de 1961. Este referéndum organizado y supervisado por las Naciones Unidas había puesto fin al régimen feudal.

1.2.5. Una democracia sin partidos políticos

La transición inicialmente prevista para dos años, fue llevada a cinco y prorrogada 4 años más por el FPR para asegurarse solo el arbitraje del poder. Militares del FPR desmovilizados y dispersados en los diferentes rincones del país fueron presentados como los únicos candidatos a las elecciones de responsables de células y sectores. Estas elecciones se desarrollaron bajo el ojo vigilante de la Local Defence Force (LDF) y de la policia municipal.

"Pero estas ´elecciones´ se desarrollaron de la manera siguiente: los candidatos no tenían el derecho de hacer una campaña pública ni de presentarse como miembros de un partido; los electores debían ponerse en fila india detrás del candidato de su elección."12

Por otra parte, los demás partidos o lo que queda de ellos no tuvieron el derecho ni de presentar sus candidatos ni hacer campaña. Es necesario recordar que las autoridades de Kigali han optado por la "no-party democracy", siguiendo el ejemplo de Uganda. Solo los candidatos del FPR, nombrados en las células y sectores, eligieron colegios electorales para designar candidatos a las elecciones municipales, legislativas y presidenciales. Este sistema recuerda extrañamente a la elección de los miembros del Consejo superior del país (órgano legislativo del rey) por candidatos cuidadosamente escogidos por colegios electorales de las jefaturas y subjefaturas en los años 50. El régimen de Kigali anuncia desde entonces los colores de una República con semblante monárquico y totalitario y con una estructura feudal basada en la concentración de poder en las manos de una ínfima minoría étnica y clánica.

¿Es a favor de esta "democracia" que en Septiembre del 2000 los Estados Unidos han otorgado al gobierno ruandés 4,5 millones de dólares?13

1.2.6. Una mascarada electoral

Las elecciones del 6 de Marzo del 2001 han designado a los concejales de 106 distritos. Estos concejales asociados a los elegidos en Marzo de 1999 en las células y sectores, elegirán a los alcaldes de distritos. Recordemos que los elegidos de las células y sectores han sido elegidos en la plaza pública donde los electores, vigilados por la Local Defence Force y la policía municipal, debían ponerse en fila india detrás del candidato de su "elección". Las observaciones de las organizaciones de defensa de los derechos humanos no necesitan ningún comentario:

"La organización de defensa de los derechos humanos (Human Rights Watch) ha indicado que en el escrutinio que ha empezado el 6 de Marzo, cerca del 45% de los puestos solo tenían un candidato y que no había candidato para más de un centenar de los 4.650 puestos, según las estadísticas del gobierno ruandés."

"Esta elección está falseada desde el principio y sus vicios son más importantes que las irregularidades constatadas el día del escrutinio" indicó Peter Takirambudde, el director ejecutivo de la División Africa de Human Rights Watch.

Ha añadido que más del 90% de las personas en edad de votar se inscribieron y muchas no votaron. No obstante, algunos votantes habrían indicado a Human Rights Watch que lo hicieron simplemente porque temían castigos o multas.

En ciertas localidades donde las autoridades no tenían candidatos, obligaron a los ciudadanos a presentarse, indicó Human Rights Watch, que añadió que las autoridades habrían desanimado a algunos candidatos potenciales considerados indeseables. "Un candidato se retiró después de haber recibido la visita de los soldados; otro después de haber recibido amenazas de arresto por teléfono. Tres candidatos potenciales habrían sido arrestados, uno en el este y dos en el centro del país."

"A los partidos políticos se les prohibieron todas las actividades electorales pero en ciertas zonas los dirigentes del FPR, el principal partido en el gobierno, marcaron su preferencia por un candidato bien determinado" añade el comunicado.14

"Otra curiosidad: en lugar de marcar la casilla de su elección, los electores debían poner su huella digital; ya no puede ser más confidencial".15

El alcalde hutu elegido en Gaseke fue atropellado por un camión junto con sus 16 partidarios. Las circunstancias de este accidente han hecho decir a los testimonios oculares que se trata de un accidente provocado. Varios incidentes de este tipo o intimidaciones determinadas fueron señaladas en el conjunto del país.

1.2.7. La negación de las etnias

La teoria de la no existencia de etnias es un instrumento al servicio de la exclusión étnica en la vida "política".

La supresión de la mención étnica en las tarjetas de identidad no ha contribuido desgraciadamente a la integración de todos los grupos, ni en la gestión del país ni en los órganos políticos que supuestamente están detrás de la decisión política. Esta medida no ha borrado la identificación étnica en la sociedad ruandesa. Al contrario, disimula una situación de exclusión sistemática que provoca frustraciones profundas. Es el momento de darse cuenta de esta evidencia a fin de eliminar razones de tensiones que corren el riesgo de alcanzar proporciones insuperables. Burundi, que jamás ha tenido la mención étnica en la tarjeta de identidad, no ha escapado a esta segregación étnica.

Para J.H. BRADOL y A. GUIBERT:

"Afirmar la inexistencia de identidades étnicas se convierte en un medio de negar el monopolio de los militares tutsis sobre el poder político. En este caso, el discurso político opuesto al etnismo sirve para disimular la dominación de la sociedad por los representantes autoproclamados de la comunidad tutsi."16

La "tutsificación" camuflada en esta práctica se encuentra a todos los niveles del Estado. La Asamblea Nacional, órgano por excelencia de la representatividad de la población, constituye un ejemplo escandaloso. Surgió de los Acuerdos de Arusha y se modificó por el protocolo de acuerdo entre partidos políticos17. El análisis de la composición de la Asamblea Nacional18 muestra que de los 72 miembros, 39 son de origen tutsi. La mesa de la Asamblea es enteramente tutsi.

El dominio de la minoría tutsi es más taimada en el ejecutivo. A pesar de la inestabilidad y las renovaciones ministeriales muy frecuentes, el FPR ha sabido mostrar una imagen aparente de partición del poder. Desde 1994, el poder ejecutivo no ha sido ejercido jamás por los gobiernos "de base amplia". Los ministros no procedentes del FPR son intimidados, amenazados y a menudo suplantados por secretarios de Estado que tienen el poder en el Ministerio como dan testimonio ministros en el exilio.19

El ejemplo siguiente es muy revelador:

"A excepción del gobierno, que es el carnet de presentación internacional del régimen, en 1996 la mayoría de los diputados de la Asamblea Nacional, cuatro de los seis miembros de la Corte Suprema, más del 80% de los alcaldes, la gran mayoría de los secretarios generales, de los ministros, de los profesores y de los estudiantes de la universidad, la casi totalidad del ejército y de los servicios de seguridad del Estado son tutsis."20

La Unión europea: "anima y sostiene los esfuerzos hechos por el gobierno de Rwanda para favorecer la reconciliación entre todos los ruandeses, incluyendo el diálogo con todos los grupos que rechazan el recurso a la violencia, que debe llevar sobretodo a la partición del poder y a la protección de las minorías, y que ha de desembocar en un refuerzo de las instituciones y los procesos democráticos".21

Estamos en el derecho de preguntarnos si el Consejo europeo no debería añadir un artículo sobre la protección de los derechos de la mayoría a su posición común.

1.2.8. Los ataques a la libertad de expresión

La prensa ha sido purgada de elementos que anhelaban decir la verdad y que por esto han sido considerados hostiles al FPR.

Antes de la toma del poder por el FPR, Rwanda contaba con más de 60 publicaciones diferentes. ¿Cuántas quedan ahora? La razón de la toma del poder por el FPR ¿no era la liberación del pueblo? ¿Qué ha pasado con todos estos redactores? Muchos han sido condenados al exilio, otros están en prisión o han sido eliminados.

Igualmente la prensa privada, como otros medios de comunicación, está sometida a una censura sin piedad de las autoridades ruandesas.

Cuando en 1995 las raras ONGs que se habían atrevido a relatar los hechos desastrosos que sucedían en Rwanda fueron expulsadas, se produjo un vacío de información referente al país. Fue en este momento que se creó la Agencia Ruandesa de Prensa (ARP) que solo difundía información favorable al gobierno o al ejército. Sus comunicados eran tomados, sin verificación, como verdad exclusiva por ciertas agencias de prensa internacionales. Esto contribuyó a difundir en la opinión internacional informaciones falsas o medias verdades.

Muchos asesinatos y otras atrocidades fueron de esta forma atribuidos a los infiltrados por los medios propagandísticos. Citemos a título de ejemplo:

El APR ha hecho creer que sus actos terroristas eran obra de los infiltrados. Unos días más tarde, nos llegaban elementos de pruebas de preparación y ejecución acusando al FPR. Estos comunicados falsos no han sido jamás rectificados y han servido para manipular a la opinión internacional en momentos muy críticos en que la reputación del FPR estaba comprometida. Estos extranjeros y miles de víctimas africanas han pagado con su vida la superchería del FPR. Este tenía necesidad de culpabilizar a adversarios fantasmas para desviar la atención de la comunidad internacional de los crímenes que él mismo cometía.

¿Es que la prensa internacional se ha dejado engañar con facilidad, demasiado contenta del provecho que sacaba al llenar sus páginas de información internacional, o es que ha colaborado deliberadamente en esta política de intoxicación? En las dos hipótesis, ¿qué ha hecho con sus reglas deontológicas?

Para introducir el desorden y la confusión, el APR ha cedido el puesto a una agencia "privada", ARI (Agencia Ruandesa de Información), dirigida por el padre Privat Rutazibwa, que se había incorporado al FPR después de su ordenación sacerdotal en 1990. Difunde informaciones propagandísticas del régimen de forma muy astuta.

2. LAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS POR EL FPR DE 1990 AL 2001

La guerra lanzada por el ejército del FPR ha diezmado la población ruandesa a todos los niveles. Los actos criminales del FPR han provocado también el éxodo masivo de los refugiados, primero en su propio país (un millón de desplazados apiñados en condiciones inhumanas en la entrada de Kigali, en Nyacyonga, a partir de 1994) y después más de dos millones serán dispersados en diferentes países africanos y europeos.

2.1. LOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD

Desde su agresión, el 01.10.90, el FPR es culpable de crímenes de guerra selectivos en el sentido que apuntaba únicamente a la población hutu y a tutsis afianzados. ¿Cómo calificar estos crímenes? Algunas ONGs o observadores extranjeros, Serge Desouter, Filip Reyntjens, Gérard Prunier, Human Rights Watch, por citar solo estos, no han dudado en considerar estos actos incalificables de "crímenes contra la humanidad". ¿Qué espera la ONU para abrir investigaciones sobre el FPR a fin de ayudar a Rwanda a encontrar la via de la Paz por la Justicia aplicando las convenciones relativas a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratificadas por la mayor parte de los Estados?

El mal sueño de Rwanda no empieza en 1994 sino en 1990. La Comisión de la OUA (Grupo Internacional de Eminentes Personalidades, GIEP), que ha realizado una investigación sobre el genocidio de 1994 en Rwanda, sitúa el camino hacia el genocidio entre 1990 y 1993.24

Los crímenes cometidos por el APR van de las masacres de población civil a las desapariciones, pasando por los arrestos arbitrarios y la discriminación en lo que concierne al derecho a la salud y la escolarización.

2.1.1. Las masacres de la población

Desde la invasión de Rwanda por el FPR, el 1º de Octubre de 1990, miles de civiles han sido masacrados en las prefecturas de Byumba y Ruhengeri.

La prefectura de Byumba, que contaba con más de 800.000 habitantes censados en 1991, ha visto a su población reducirse al menos de 150.000 habitantes en Abril de 1994.

El 6 de Abril de 1994, el atentado contra el presidente Habyarimana costó la vida a otras 12 personas, entre las cuales el presidente burundés y 3 franceses. Este atentado fue el detonante de las masacres de miles de civiles hutus y tutsis en todo el país.

El ataque al campo de refugiados de Kibeho en Abril de 1995 mató entre 8.000 y 10.000 personas, la mayor parte de ellas ancianos, mujeres y niños.

En 1996, en los municipios de Kanama (Gisenyi) i Nyakimana (Ruhengeri) más de 110 personas fueron asesinadas.

Según Alison Desforges, 2.000 personas fueron asesinadas en Mukingi (Gitarama) en 1996.

Entre 1996 y 1998, miles de refugiados que habían vuelto de la RDC fueron masacrados en Rwanda. Otros, al menos 200.000, fueron asesinados por "unidades especiales" del FPR que los persiguieron en la selva de la RDC. La organización Médicos Sin Fronteras25 estimó en su informe del 16 de Marzo de 1997 que 160.000 refugiados habrían desaparecido sobre un total de 341.550 refugiados aún presentes en el este del Zaire. Algunas fosas comunes fueron señaladas en Walikale, Musangfe, Hambo, Shabunda, Numbi, Shanje, Cimonga, Miti, Kashusha, Inera y Ngungu, Tingi-Tingi...

A propósito de estas masacres de refugiados en RDC, Jean Baptiste Nkuriyingoma, ex Director del ORINFOR bajo el régimen del FPR, afirma:

"Sobretodo es importante ver que las numerosas pilas de cadáveres que esta vez han sido mostradas a la comunidad internacional, no serían más que un episodio de esta misma tragedia que desde Octubre de 1990, a partir de la prefectura de Byumba, no hace más que proseguir su curso con algunos momentos más críticos como Kibeho, Kanama, Masisi, que por descuido han sido mostrados a las cámaras de los medios de comunicación internacionales".26

En una conferencia de prensa el 6 de Mayo de 1997 en Bruselas, Emma Bonino afirma que el Este del Zaire ha sido transformado en un verdadero matadero durante los seis últimos meses y acusa a la rebelión de ser responsable de ello.27

Según algunos testimonios, entre 1997 y 1999 miles de hutus del norte fueron asesinados en los municipios de la prefectura de Gisenyi: Karago, Rwerere, Kanama, Mutura, Nyamyumba, Giciye, Kibilira, por no citar más que estos casos extremos donde la población hutu fue bombardeada por helicópteros del APR pilotados por mercenarios. Otras personas fueron reagrupadas en casas y quemadas vivas.

En la prefectura de Ruhengeri, los municipios que fueron sobretodo objetivo de estos ataques fueron: Kinigi, Kigombe, Nyakinama, Mukingo, Gatonde, Ndusu, Nyarutovu, Nyamutera, Nkuli.  

En estos municipios, los comandos del FPR que cometieron masacres hablaban de "limpieza" y los testimonios de estas matanzas son numerosos. En estos casos, estos comandos habían desplazado a la población tutsis hacia los centros urbanos para masacrar sin dudar a la población rural.

Esta estrategia es aplicada en el Congo en las zonas controladas por el ejército ruandés. En muchos casos, las ONGs y los observadores de la ONU eran testimonios. Los que se han atrevido a testimoniar han sido expulsados simplemente por violación del silencio.

En Diciembre de 1997, alrededor de 7.000 personas escondidas en la cueva del municipio de Kanama fueron quemadas vivas por medio de granadas y después emparedadas.

Las milicias del FPR conocidas bajo el nombre de "Local Defence Forces (LDF)", que espiaban en todo el país, masacraron a miles de civiles bajo el pretexto que escondían a infiltrados.

El 14 de Diciembre de 1997, en visita a Rwanda, la Sra. Mary Robinson, Alta Comisaria de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, rompió el silencio diplomático sobre la situación de Rwanda. Condenó la ausencia de voluntad política de reconciliación, la violación de los derechos humanos, el aumento de la violencia relacionada con las operaciones del APR y la concentración del poder.

Entre 1998 y el 2000, 1.700.000 personas, la mayoría civiles, fueron muertos directa o indirectamente a causa de la guerra de ocupación del Este del Congo dirigida y alimentada principalmente por el ejército del FPR.28

Un corresponsal de la BBC (British Broadcasting Corporation) afirma haber visto muchos cuerpos bajando por el rio Akagera el 16 de Junio del 2000.

En su informe publicado el 7 de Febrero del 2000, la Organización por la Paz, la Justicia y el Desarrollo en Rwanda (OPJDR) constata lo siguiente: "Durante los 6 años de poder, el Frente Patriótico Ruandés (FPR) ha masacrado sistemáticamente a los civiles hutus". Nkiko Nsengimana, uno de los promotores del proyecto NOUER, al considerar todas las víctimas de la guerra del FPR declara: "Estamos ante un cataclismo en que cerca del 40% de la población ruandesa ha muerto, o sea 3.150.000 vidas humanas sacrificadas en el altar de la extrema intolerancia que se ha abatido sobre Rwanda".29

Numerosas masacres y violaciones flagrantes de los derechos de la persona humana han tenido lugar mientras estaban presentes algunas organizaciones internacionales así como representaciones diplomáticas. La mayor parte de ellas están aún en el país. Continúan calladas a pesar de toda la documentación al respecto y las querellas de las víctimas. La opinión internacional solo tiene en cuenta un solo genocidio, el de Abril de 1994. Sucede entonces que la palabra "genocidio solo puede ser utilizada por aquellos que han ganado la guerra"30.

El silencio de la comunidad internacional sobre estas masacres ¿no la convierte en cómplice de la violación de los derechos de la población y de la situación dramática que amenaza a toda la región?

2.1.2. Las persecuciones y arrestos arbitrarios

Para someter al pueblo ruandés, el FPR recorre a maniobras de intimidación sobre todo elemento perspicaz.

Varias categorías de la población son amenazadas:

Desde el ataque de Octubre de 1990, contrariamente a sus expectativas, el FPR fue mal acogido y la población incluso huyó de él después de las masacres de población en las zonas conquistadas. Esta actitud negativa de la población hacia el FPR provocó una represión ciega hacia las personas influyentes, a saber, los líderes naturales, los catequistas, los jefes de célula, los consejeros de sector, los profesores, los agentes sociales, los funcionarios, los comerciantes, etc. Estas categorías de personas, supuestamente hostiles al FPR, siempre son los primeros objetivos y las víctimas de ataques asesinos.

De retorno de Rwanda, un testimonio relató en una conferencia dada en Bruselas el 16 de Diciembre del 2000 que en las colinas muchos profesores y cargos locales que conocía habían sido asesinados y los otros estaban en prisión en Gisenyi.

Son estas personas que están más cerca de la población y que son testimonios molestos susceptibles de denunciar los crímenes del FPR a los extranjeros.

Hombres de negocios y toda persona que posea bienes son perseguidos y expulsados de su casa y sus bienes, considerados como botín de guerra por los conquistadores. Toda tentativa de recuperarlos es desalentada por los sindicatos de delatores (IBUKA) sostenidos por los militares, las autoridades del FPR, las milicias armadas (Local Defence Forces), que no retroceden ante nada, incluyendo el encarcelamiento y la liquidación física.

Los ex militares de las Fuerzas Armadas Ruandesas (FAR) a los cuales el FPR había prometido la reintegración en el nuevo ejército en aplicación de los Acuerdos de Arusha, han sido en la mayor parte masacrados o encarcelados bajo pretextos diversos.

Muchos otros han sido obligados a exiliarse y son constantemente perseguidos por IBUKA y la DMI. Así, por ejemplo, el coronel Rusatira, uno de los primeros oficiales en aceptar la integración en el APR, se encuentra en el exilio. Aunque salió pronto del país, el FPR lo ha puesto en la lista de la primera categoría. Muchos de sus compañeros de armas a los que animó a seguirlo al ejército del FPR o bien están en la cárcel o bien han desaparecido o sido asesinados.

Los cargos políticos e intelectuales que no se someten al FPR son objeto de persecuciones permanentes. Se les reprocha haber trabajado bajo la Segunda República y haber sostenido al MRND. Todos son acusados, sin ninguna distinción, de haber planificado, organizado y perpetrado las masacres de 1994. Por este hecho son masacrados sin piedad. Además prosigue una diabolización colectiva, incluso en el exilio, que les priva, así como a los miembros de sus familias, de los derechos más elementales reconocidos normalmente a todo refugiado político. En Bélgica, en Francia, en Alemania, en Suiza, ciertos refugiados esperan la regularización de su estatuto desde hace casi siete años31, sin derechos ni de trabajar ni de beneficiarse de una formación cualquiera que les permita una integración profesional en la sociedad de acogida.

Paralelamente, los que de cerca o de lejos tienen lazos de parentesco con los cargos de la Primera República o que jugaron un papel cualquiera durante o después de la independencia son acusados de estar en el origen del hundimiento del poder feudo-monárquico, ancestro del FPR. Niños y bebés son considerados globalmente como culpables. Así, ya en las zonas tampones administradas por el FPR entre 1991 y 1993, todos los responsables locales que habían sido miembros activos del antiguo MDR PARMEHUTU fueron salvajemente masacrados. Este factor ha servido constantemente de pretexto en cada avance del FPR sobre el territorio.

De la misma forma, los responsables políticos de los diferentes gobiernos de transición son acusados indistintamente de ser también responsables del genocidio y a este título considerados como culpables. Incluso aquellos que inicialmente eran presentados como moderados hoy han caido en desgracia, atacados y perseguidos, incluso en el exilio.

En el seno del FPR, escisiones latentes acaban de producirse a plena luz. Son el resultado, de una parte, del favoritismo de un núcleo de militares y dignatarios venidos de Uganda y, de otra parte, de los desacuerdos con la política expansionista y violenta del FPR. La guerra que dirige en RDC causa muchas pérdidas incluso en las filas de los militantes de primera hora.32 Además, agobiado por la comunidad internacional después de las revelaciones y testimonios persistentes sobre los crímenes cometidos por los responsables del FPR, Paul Kagame está más aislado y sus antiguos compañeros de ruta huyen de él en cascada.

Incluso ciertos responsables de la temible y todopoderosa asociación IBUKA han escogido el exilio.33

El 3 de Septiembre del 2000, en una reunión con el secretario general del FPR, Charles Muligande, y su delegación en Detroit, en Estados Unidos, los ideólogos fundadores del FPR han presentado su dimisión. Han reprochado al FPR de ser una organización corrompida y criminal. El profesor Alexandre Kimenyi, además, ha reprochado públicamente al FPR de haber traicionado a los tutsis y ha exigido su desmantelación.34 Su desacuerdo con la no-party democracy, defendido por el FPR, los ha llevado a constituir en Marzo del 2001 un nuevo partido político en los Estados Unidos.35

2.1.3. Las desapariciones

Según el informe de Amnistía Internacional del 23 de Junio de 1998, "Numerosos hombres originarios de la región noroeste fueron reagrupados y después arrestados en cuarteles. Algunos fueron liberados, pero otros aparentemente no han vuelto a aparecer. Así el ejército procedió a arrestos de rastrillada el 3 de Diciembre de 1997 en el sector de Kimisagara, el 14 de Diciembre en el de Gatsata y el 20 de Diciembre en el de Cyahafi, zona urbana de Kigali. Las víctimas eran escogidas por la simple razón que tenían papeles de identidad indicando que eran originales del Norte".

Entre 1997 y 1998, los controles de identidad eran sistemáticos. Una política consistente a incriminar a las personas únicamente por razón de su etnia y su región de origen ha sido la causa de arrestos a gran escala.

Según el mismo informe, "los autores de las desapariciones son soldados del APR, ayudados por civiles tutsis de la región y autoridades locales".

Las desapariciones no respetan a nadie, todas las categorias de la población son afectadas. Así, siempre según Amnistía Internacional en el informe citado:

"A finales de Agosto de 1997, 112 militares (FAR) fueron arrestados y detenidos por el ejército patriótico. A pesar de las llamadas repetidas del ACNUR, se prohibe visitarles. No se sabe lo que pasó con ellos"

En Febrero de 1998, muchas decenas de campesinos en el municipio de Rubavu (Gisenyi) fueron reagrupados por los soldados del APR y fueron conducidos por un vehículo militar a la gendarmería. Estos campesinos no volvieron a aparecer jamás. Se supone que están muertos. Hechos similares se reseñaron en varios municipios del país, sobretodo con ocasión de reuniones de población organizadas con este fin por las autoridades municipales en que los militares hacían irrupción y seleccionaban a la población basándose en listas preestablecidas.

Otras personas desaparecían en los controles de carretera. En las barreras los pasajeros son obligados a descender de los vehículos, deben ponerse en fila y pasan el control de identidad. Sobre criterios no establecidos, unos pueden continuar y los otros son arrestados.

En Kigali, los lugares conocidos por estos secuestros son:

En las prefecturas de Ruhengeri y Gisenyi se pueden citar los campos militares de Muhoza (cerca del aeródromo de Ruhengeri), Mukamira y Bigogwe.

Para todos los ruandeses el término "desaparecido" sin dejar rastro significa simplemente "asesinado" sin testigos. Testimonios recientes dan conocimiento de nuevas desapariciones.

2.2. LA CÁRCEL

Las cárceles de Rwanda están superpobladas: las cifras oficiales hablan de 130.000 prisioneros. Cosa sorprendente, se ha asistido a muchas muertes en estas cárceles pero la cifra dada permanece invariable y incluso ha aumentado. Las cárceles se llenan a medida que se vacían, sin contar a los detenidos guardados en lugares no oficiales y de los cuales no se habla. Se informa que más de 1.500 hutus son arrestados cada semana y transportados a la cárcel donde la muerte se lleva la mayor parte sin que ningún expediente judicial haya sido creado.36

2.2.1. Las condiciones de detención

Amnistía Internacional denuncia las tristes condiciones de detención en Rwanda:

Las dificultades establecidas por el poder para mantener a las personas inocentes en la cárcel son descritas por la misma organización como sigue:

"Aunque el gobierno ruandés haya tomado algunas medidas para regular el número considerable de expedientes en espera de juicio, no ha respetado sus compromisos de liberar a todos los prisioneros contra los cuales no existe ningún elemento de prueba o en que la detención es ilegal. Al contrario, las autoridades han introducido muchas veces, en violación flagrante del derecho internacional, modificaciones de textos legislativos prolongando la duración de la detención provisional".37

Además, la comida no está garantizada a los prisioneros todos los días. Es lo que el Relator de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Rwanda, el Sr. Michel Moussali, señala en estos términos:

"Mientras que el número de prisioneros en el país ha disminuido ligeramente desde 1999, la falta de recursos y la sequía del último año ha creado una situación deplorable... algunos de estos encarcelados por crímenes comunes no tienen comida durante cuatro días y la superpoblación carcelaria ha forzado a los prisioneros a alternarse para estar sentados o dormir...".38

En todos los casos, sea cual sea la distancia que separa la cárcel del domicilio del prisionero, la familia debe hacerse cargo de él. Informes alarmantes nos llegaron a principios del 2001 diciendo que los prisioneros ya no eran alimentados debido a la falta de leña, necesaria para la preparación de los alimentos.39

En Agosto de 1998, las organizaciones de derechos humanos denuncian el envio de prisioneros a la RDC para servir de carne de cañón en la guerra de agresión que el FPR lleva a cabo en este país. Desde el año 2000, hay testimonios que señalan el envío de prisioneros a las minas explotadas por el FPR en RDC. Sobre esto, la agencia MISNA informa:

"Mil quinientos prisioneros ruandeses de la etnia hutu han estado trabajando desde principios de Enero en la mina de Numbi, en la zona de Kalehe, no lejos de la ciudad de Nyabibwe (Kivu Sur, República Democrática del Congo)"."Vestidos con el típico uniforme rosa de las cárceles de Rwanda, los mineros están trabajando guardados por soldados armados del ejército de Kigali".40

2.2.2. Niños encarcelados

Las cárceles de Rwanda conocen un número impresionante de niños encarcelados. La Organización Mundial de la Infancia (UNICEF) habla de más de 10.000 niños detenidos. "Rwanda representa, claramente, el ejemplo extremo de los sufrimientos vividos por los jóvenes prisioneros", subraya Geert Cappelaere.41

Sea cual sea la infracción cometida, los niños no pueden estar encerrados con los adultos. Su joven edad exige un marco psico-socio-pedagógico, medida que jamás ha sido contemplada en el caso de Rwanda.

2.3. LOS CALABOZOS

En todo el país, en cada centro se cuentan varios calabozos. Los malos tratos y las torturas son numerosas. La ejecución de detenidos es corriente y sin ningún tipo de proceso; la familia normalmente no es informada.

Los calabozos más conocidos y famosos a causa de los actos criminales y las desapariciones son por ejemplo: el calabozo de la brigada militar de Muhima, el calabozo de Nyamirambo y el calabozo de Gikondo, encontrándose todos en la prefectura de la ciudad de Kigali.

En las colinas, frecuentemente la gente de la etnia hutu es agrupada y detenida arbitrariamente. Después de haber sido maltratados, golpeados, sometidos a crueldades diversas, son arrojados en células de detención llamados "calabozo", insalubres, sin aire, estrechos, en los cuales la gente es apiñada los unos sobre los otros. Se puede citar a 22 detenidos, muertos de asfixia en un calabozo de la brigada militar de Muhima, prefectura de la ciudad de Kigali. Este calabozo contenía 74 personas amontonadas en lugar de las 10 previstas normalmente.42

Varios casos de este tipo han sido señalados diversas veces por todo el país por el ACNUR, la Cruz Roja Internacional y las organizaciones de derechos humanos.

Otros calabozos aún más mortíferos están localizados en cuarteles, campos militares, casas municipales y centros de la seguridad militar (DMI).

3. LA JUSTICIA

3.1. LEYES HECHAS A MEDIDA

3.1.1. Introducción

Desde la toma del poder en Julio de 1994, el FPR ha eliminado a la mayoría de la élite intelectual hutu, ya sea físicamente, moralmente, ideológicamente o políticamente. El FPR ha procedido igualmente al encarcelamiento casi sistemático de toda la gente formada que encontraba a su paso, todo ello en función de su agenda oculta. Las cárceles están abarrotadas desde entonces.

Para legalizar sus actos de violaciones flagrantes de los derechos humanos, el FPR ha promulgado leyes hechas a medida que le permiten mantener preventivamente a las personas encarceladas. Para ello ha creado un órgano legislativo nombrado y dominado por él. La mayor parte de los detenidos están encarcelados desde 1994 y sin ningún expediente de acusación.

Para empezar los procesos, primero el FPR ha tenido que proceder a una "depuración étnica de la magistratura"43 para asegurarse el control sobre la justicia. Es esta práctica la que el africanista Filip Reyntjens llama "la tutsificación de la justicia"44. Hutus que han escapado de este sistema criminal y que han encontrado refugio en el exterior han sido puestos en las listas. Estas condenan antes de cualquier justicia. En el mismo orden de ideas, la justicia funciona basándose en conminaciones del ejecutivo y existe una colaboración entre la justicia y los sindicatos de delatores, el más importante de los cuales es la asociación IBUKA.

Ante las detenciones masivas de hutus, frecuentemente por simple denuncia y sin ningún expediente, la comunidad internacional venida a auxiliar al nuevo régimen ha quedado asombrada por la manera en que el poder trataba a la población mediante detenciones arbitrarias acompañadas de desapariciones y asesinatos. La situación se agravó desde el retorno forzado de los refugiados de los campos en 1997. Desde entonces, las cárceles están desbordadas y las condiciones de detención son espantosas: gangrena de los miembros inferiores hasta llegar a la amputación después de permanecer en una posición muy prolongada; muerte por sofoco en los calabozos municipales, sin hablar de la tortura por hambre. Otras formas de tortura son moneda corriente: "en un documento dirigido a la MINUAR el 17 de Abril de 1995 por los prisioneros de Gitarama, las torturas denunciadas son: el Ingonyi, las palizas (con hierros de hormigón, con la culata del fusil y con palos), arrancar dientes, golpes de martillo, amputaciones de ciertas partes del cuerpo (pies, manos, dedos, etc.), implantaciones de agujas en los órganos genitales masculinos y ablaciones sexuales con el cuchillo caliente, etc."45

Las pocas personas liberadas mayoritariamente son asesinadas o vueltas a detener. Así, por ejemplo, "en Diciembre de 1997 y Febrero de 1998, más de 100 prisioneros liberados de la cárcel, donde de pudrían desde 1994... fueron asesinados tan buen punto llegaron a su pueblo de origen en Butare".46

Este tipo de liberación hecha para engañar a la opinión pública, en realidad sirve de ocasión para detenciones 10 veces más numerosas. Como prueba, la asociación "Avocats sans frontières", citada por el periódico belga "Le Soir" de 24 de Enero de 1998, afirmaba que había una media de 300 liberaciones y 3.000 nuevas detenciones registradas cada mes en 1997.47

Esta situación de denegación elemental de los derechos humanos se hace en nombre de leyes hechas a medida difícilmente calificables en las normas internacionales. De esta forma, una ley que suspende reglas relativas a la detención preventiva y a la libertad provisional, dispone que los que han sido encarcelados antes de 1997 permanecerán detenidos hasta 1999. Cuando ha vencido el plazo, la misma ley lo ha prolongado hasta el 2001. Cuando llegue la fecha, quien dice que no se fijará un nuevo vencimiento ya que esta detención preventiva no puede apelarse.

3.1.2. Una magistratura étnicamente «pura»

Para no dar ninguna oportunidad a los hutus acusados, la justicia ha sido confiada a elementos tutsis, formados rápidamente. Los pocos magistrados hutus o inspectores de la policía judicial o bien han sido asesinados48 o bien encarcelados deliberadamente.

Para eternizar esta justicia basada en consideraciones étnicas, el gobierno ruandés incluso ha rechazado que vengan magistrados extranjeros a ayudar, arguyendo una cuestión de soberanía que esconde mal una voluntad del FPR de aniquilar a la población hutu mediante una mascarada de justicia, asimilándolos todos a genocidas.

3.1.3. Una cultura de la pena de muerte 49

La pena de muerte, prohibida por las convenciones internacionales, es de aplicación constante en Rwanda. A este respecto, el Consejo de la Comunidad europea ha declarado animar:

"Al gobierno de Rwanda a dar prueba de la más gran moderación en las condenas a la pena de muerte y su ejecución, debiendo ser el objetivo su abolición total, y a respetar plenamente sus obligaciones sobre el pacto internacional relativo a los derechos civiles y políticos, así como otras garantías internacionales referidas a la pena de muerte".

Rwanda no ha escuchado esta llamada y continua a pesar de todo recibiendo ayudas de esta institución. Cabe preguntarse de que forma la Comunidad europea evalúa sus propias decisiones.

Incluso recientemente han sido pronunciadas penas de muerte en Ruhengeri50 (el Tribunal de Primera Instancia en 24 de Febrero del 2001) como en otras regiones del país.

André Guichaoua comenta así los juicios realizados por el gobierno de Kigali.

"346 juicios habían sido realizados el 31 de Diciembre de 1997, de los cuales 304 en 1997. En 31 de Marzo de 1998, un total de 114 condenas a muerte habían sido pronunciadas y 22 ejecuciones públicas tuvieron lugar el 24 de Abril de 1998 en el estadio de Kigali, donde la población había sido masivamente invitada".51

La Comisión nacional para la reconciliación en su último informe sometido a la cumbre nacional sobre la unidad y la reconciliación del 18 al 20 de Octubre del 2000, indica que en fecha de 30 de Noviembre de 1999, el 14'4% de las 2.406 personas juzgadas habían sido condenadas a muerte, o sea una persona de cada 7.52

3.1.4. Una justicia minada por la intromisión del FPR

En una conferencia del movimiento de los monárquicos ruandeses en Bruselas, el 18 de Marzo del 2001, el ex comandante (tutsi) Ntashamaje, explicó como siendo juez en una jurisdicción militar encargada de juzgar al ex comandante Ngirabatware (un hutu de las ex FAR), fue violentamente apartado por el mismo general Kagame por el hecho que se había negado a garantizar la condena del comandante Ngirabatware basándose en falsas acusaciones.

Esta conminación del FPR en el ámbito judicial es moneda corriente y no faltan otros ejemplos. El sustituto Kayihura, encargado de la instrucción del expediente de Froduald Karamira y después de monseñor Misago, tuvo que huir para denunciar que ya estaba harto de servir como instrumento para fabricar pruebas con el objetivo de hacer condenar gente en expedientes políticos. Así, se vio comparecer en el juicio a un testimonio de la defensa del cual la fiscalía decía que había sido asesinado con la complicidad de monseñor Misago.

La magistratura en Rwanda está sujeta al poder ejecutivo.

"A nivel de los ministerios fiscales, los prefectos creen tener la competencia para dar órdenes a los fiscales. Los raros fiscales que han querido mantener su independencia respecto a los prefectos, han pagado las consecuencias".53

A título ilustrativo hay que citar a:

Así mismo, todos los ministros de Justicia que han intentado rebelarse contra estas prácticas han sido obligados a abandonar su cargo:

Ahora que el ministro de Justicia, Jean de Dieu Mucyo, es un militar miembro del Ejército Patriótico Ruandés, uno se imagina en que grado la justicia está amordazada y criminalizada.

A nivel de los municipios, los inspectores de policia judicial deben obedecer las órdenes de los alcaldes.

3.1.5. Una justicia corrupta

La corrupción se ha convertido en "normal" en Rwanda. La población conoce las tarifas para que se libere a alguien, se fije la fecha de juicio, se realize la investigación y incluso para que se condene a alguien. La corrupción de la justicia es tal que incluso se remonta a las instancias encargadas ordinariamente de legislar. Así, por ejemplo, un magistrado de la Corte de apelación de Kigali, el señor Augustin Ngendahimana, recibió 300.000 francos del diputado Jean Mbanda54, para juzgar a su favor un asunto civil en el que estaba implicado, Casos parecidos son numerosos en diferentes jurisdicciones.

Por otra parte, algunos prisioneros son liberados después de haber pagado a los jueces y al personal del Ministerio fiscal. "los inocentes son arrestados y encarcelados y reemplazan a los culpables que pagan por su liberación".55

3.1.6. La "presunción de culpabilidad"

Para que nadie escape, una ley consagra el uso de listas oficiales o salvajes que designan antes de cualquier investigación a los hutus "genocidas". Estas listas constituyen intimidaciones de carácter político camufladas como acusaciones criminales. Condenan antes del juicio y constituyen un atajo imaginado por el poder para perseguir a los hutus del exterior que han podido escapar a la máquina de matar del FPR. Incluso aquellos que ayer eran colaboradores del FPR y que se han ido, han sido colocados en estas listas una vez salidos del país. Los casos de Jean Barahinyura, ex comisario de documentación del FPR, y el general Rusatira, son dos casos elocuentes. Por el contrario, los que han aceptado el dictado del FPR, que han aceptado ser los instrumentos de propaganda, han sido borrados de la lista o se les ha mantenido en ella, debiendo servir como chantaje cada vez que fuera necesario. La asociación SOS Rwanda-Burundi ha hecho un trabajo considerable sobre las listas de delación. Allí dirigimos a toda persona interesada en este análisis.56

3.1.7. Una justicia minada por la delación

La asociación IBUKA es el sindicato de delatores más organizado. Muchos otros actúan en un marco más informal. Bajo la cobertura de defender y perpetuar la memoria de las víctimas del genocidio, llega a hacer obstrucción al funcionamiento de la justicia. Esta asociación incita a sus miembros a fabricar pruebas y a reunir todo tipo de denuncias calumniosas con el fin de hacer condenar a personas previamente designadas. Siembra el terror ya que las personas a las que apunta no tienen ninguna posibilidad de escapar. Son condenadas de oficio. Las que hace encarcelar son asesinadas una vez liberadas. Esta organización extiende sus tentáculos sobre todo el territorio nacional y en el extranjero. Según los testimonios oculares, a los delatores se les paga 50.000 francos ruandeses por caso para aportar falsos testimonios contra personas a las que se ocupa los bienes.

La asociación IBUKA es tan poderosa que sus miembros van hasta los tribunales para perpetuar el buen desarrollo del proceso. Amnistía Internacional en su informe "Rwanda: procesos no equitativos, denegación de justicia" del 8 de Abril de 1997, ha fustigado el hecho que gente de IBUKA se permita increpar durante las alegaciones de la defensa a los testigos sin que ello provoque ninguna reprobación por parte de los jueces.

IBUKA actúa en colusión con el poder, que la solicita con fines socio-políticos. Así, por ejemplo, se manifestaron para forzar la marcha de los soldados de la Misión de las Naciones Unidas en Rwanda (MINUAR II) en Marzo de 1996. Un año antes fue movilizada en la expulsión en Diciembre de 1995 de 38 organizaciones humanitarias. El objetivo era de alejar testigos molestos de las masacres del Ejército Patriótico Ruandés.

Los extremistas tutsis Frédéric Mutagwera, el ex sacerdote Privat Rutazibwa, Jean Bosco Iyakaremye y el doctor Kayijaho están entre los más grandes ideólogos de IBUKA. Los dos últimos se exiliaron después de divergencias internas den su organización. La manipulación de IBUKA en todos los niveles de la justicia ruandesa permanece preponderante a pesar de los conflictos aparentes entre esta asociación y el poder político. En estas condiciones, es previsible que los futuros tribunales GACACA estarán totalmente dominados por el espíritu y la letra de IBUKA.

IBUKA tiene numerosas ramificaciones en el exterior. Estas se organizan para perseguir a todo hutu en el exilio y fabrican falsos testimonios sobretodo para poner trabas a sus expedientes de demanda de asilo. Así, el CNDDR ha intentado hundir expedientes de demanda de asilo en Bélgica aportando pruebas que han resultado ser falsas. En Francia existe el Colectivo Girondin para Rwanda; en Suiza, ABISHEMA (Organización de mujeres de origen ruandés), IBUKA - Memoria y Justicia, Asociación Ruandesa de Suiza (CORS) y Asociación para la Promoción de la Cultura Ruandesa (APCR).

3.2. EL GACACA

3.2.1. Base histórica

El GACACA es un sistema judicial que ha servido durante mucho tiempo para la mediación familiar en las colinas de Rwanda y para conflictos familiares. Alrededor de los sabios de la colina, los vecinos se reunían para escuchar con atención las diferencias (disputas familiares, peleas, robos, no restitución de objetos prestados, insultos, injurias, calumnias, etc.) que enfrentaban a miembros de una misma familia o de familias distintas. Al final de las diferentes explicaciones y testimonios, se tomaban medidas de acercamiento para reconciliar a los protagonistas en una atmósfera de sabiduría y justicia equitativa. Desgraciadamente, algunas veces estas medidas podían estar influenciadas por prácticas religiosas o de adivinación que hacían disminuir la objetividad. Lo objetivo era el restablecimiento de la armonía, el mantenimiento de la avenencia, la cohesión y la paz social. El rey tenía el derecho de vida y muerte sobre las personas. La idea de designar al culpable y castigarlo públicamente no era preponderante en el espíritu de GACACA.

Desde 1917, los delitos graves como crímenes por envenenamiento, asesinato o robo profesional superaban el marco de GACACA y debían ir dirigidos a la autoridad superior. Las jurisdicciones indígenas debían juzgar los asuntos civiles y penales basándose en la costumbre y las tradiciones.57 Este sistema sufrió mutaciones constantemente. En 1943, las tradiciones y costumbres dejaron de poder aplicarse en materia judicial si eran contrarias al orden público internacional.58 Desde entonces el Gacaca como tal permanece como un sistema extrajudicial, un instrumento para regular pequeños problemas en el seno de las familias.

3.2.2. El GACACA : Ley hecha a medida

La ley sobre el Gacaca apunta a castigar a aquellas personas que la ley orgánica nº 08/96 pone en la 2ª, 3ª y 4ª categoría, es decir las personas no susceptibles de ser condenadas a la pena de muerte.59 Las personas comprendidas en la primera categoría pueden ser juzgadas por las jurisdicciones ordinarias que aplican las normas de fondo y procedimiento del derecho común. Desde entonces cabe considerar a la nueva forma del Gacaca como una jurisdicción excepcional que no tiene nada que ver con el espíritu del sistema GACACA antiguo. Esto es más cierto en cuanto esta ley crea privilegios de persecución60, lo que significa que hay delincuentes privilegiados y otros que no lo son. Y esto va a traducirse en una justicia a dos velocidades.

La categorización de criminales no esta fundada en criterios objetivos ya que será necesario que las jurisdicciones GACACA confeccionen listas de todas las personas que habitaban en las células antes de 1994, las listas de las víctimas y la de sus autores. Ahora bien, la gente no tiene la formación requerida para apreciar y calificar los actos que entran en el marco de las infracciones que incumben a las jurisdicciones GACACA.61

No existe un sistema de investigación fiable ya que no está previsto en ninguna parte como se acusará a los criminales. A este respecto, la composición de las jurisdicciones GACACA es sorprendente. El único criterio objetivo para ser miembro de ellas es tener una edad mínima de 21 años. Si estamos en el 2001, alguien que tenga 21 años actualmente tenía 14 en 1994. Dado que muchos adultos han sido masacrados en este país, es muy posible que estas jurisdicciones estén formadas mayoritariamente por gente joven. ¿Cómo puede percibir una situación un niño de 14 años y hacerse un juicio objetivo? Sin duda que estará influenciado por discursos oficiales que no reflejan necesariamente la verdad. La idea de sabiduría y por tanto de objetividad es destruida.

Incluso para los de más edad, los criterios de selección son de una subjetividad y una ingenuidad pueriles. En efecto, sobre qué criterios pueden basarse para determinar si alguien está integrado, es decir una persona satisfactoria según las condiciones enumeradas por la ley sobre el Gacaca, a saber62:

Estos criterios son difíciles de medir en la cultura ruandesa, caracterizada aún por hedores del feudalismo y por el miedo, ya que la mayoría de la población ha sido debilitada por una culpabilización colectiva.

No faltan críticos al sistema GACACA y esta jurisdicción no puede ser más que inoperante. En efecto, la sociedad ha evolucionado, algunas instituciones sobre las que estaba basado el GACACA han desaparecido o han sido definitivamente reemplazadas por instituciones modernas. Por otro lado, esta institución basada en la familia amplia o en la buena vecindad, está fundada sobre la existencia de relaciones sociales normales y no puede funcionar en la sociedad ruandesa actual donde el tejido social ha saltado en pedazos. Mientras el odio o la desconfianza recíproca dividan a la gente, es imposible confiar el juicio a este nivel de la estructura social paralizado por la presencia contrariante de las Local Defence Forces.

En lugar de hacer justicia, este sistema puede caer en derivas como el arreglo de cuentas, la codicia de bienes o la delación, sobretodo teniendo en cuenta que sólo determinadas víctimas pueden recurrir a él mientras que las otras están amordazadas por el poder. El reconocimiento de los derechos del acusado y el querellante de organizar su defensa, no será respetado.

Las tareas jurídicas atribuidas al GACACA superan de lejos el concepto de conciliación de la institución tradicional. En el sistema GACACA, el papel de acusar y el de juzgar se confunden a nivel del pueblo. No es realizable ningún seguimiento o consejo jurídico a nivel de los magistrados y aún menos a nivel de la defensa, mientras que los crímenes que el GACACA debería juzgar van desde pequeños conflictos a asesinato63.

La práctica de este GACACA es una forma de banalizar los crímenes que continúan asolando la sociedad ruandesa. Un crimen que amenaza la vida de alguien no puede ser considerado como una simple diferencia que enfrenta a dos individuos o dos familias.

3.2.3. El GACACA y los presuntos criminales del FPR

Los jueces y los abogados son expertos en la investigación de crímenes, infracciones y penas aplicables en cada caso. Estos expertos del derecho no sólo tienen en general los medios intelectuales sino también los materiales para descubrir al verdadero culpable y determinar la pena a aplicar. Gozan normalmente de independencia respecto a las autoridades políticas, administrativas y militares, y tienen igualmente el derecho y el deber de juzgar a todo el mundo comprendiendo a los responsables del país. Ahora bien, el caso de Rwanda demuestra que las responsabilidades criminales no conciernen sólo a la población civil, se encuentran igualmente en las autoridades políticas, militares o administrativas. El régimen que ahora quiere recorrer a la jurisdicción GACACA no muestra como serán juzgados determinados responsables en ejercicio puesto que no es el pequeño campesino sometido el que los va a denunciar.

3.2.4. El retorno a la jurisdicción tradicional y el derecho a la justicia

El retorno a la jurisdicción GACACA es una pretensión de desafiar a la modernidad, una manera de privar a los ruandeses de los avances de la modernidad en el ejercicio de la justicia, una falta de respeto a los derechos inalienables de la persona humana y una prueba tangible de ausencia de democracia. El derecho a la justicia equitativa no tiene ninguna razón de ser desde el particular punto de vista de Rwanda. Los ruandeses tienen derecho al respeto como los otros seres humanos. Tienen derecho de seguir adelante como las otras naciones. En el momento en que otros países buscan mejorar sus sistemas judiciales para una justicia más equitativa respetando al máximo el principio de los derechos humanos, se propone para Rwanda un sistema particular, un sistema tradicional de la Edad Media sin respetar ninguna deontología judicial! Muchas voces se han levantado contra el sistema GACACA, apoyándose en varios argumentos.

El profesor Ntampaka precisa:

"En Rwanda, el sistema judicial tradicional no es extraño a la organización familiar en general. La evolución de la organización sociocultural ha tenido un impacto sobre las reglas aplicables y sobre las estructuras de ajuste de diferencias. ¿Cómo pueden hacerse cohabitar actualmente estas instituciones con las jurisdicciones modernas, quizá desfallecientes, pero mejor organizadas y más preocupadas de los derechos individuales que de los derechos colectivos? Las instituciones sobre las cuales se basaba la sociedad han evolucionado, otras han desaparecido o han sido reemplazadas; ¿cómo puede volver a introducirse sin adaptación una institución basada en una organización familiar distinta?"64

Esta constatación también es puesta de relieve por Amnistía Internacional que declara:

"Las personas que juzgarán estos asuntos extremadamente graves y complejos no tendrán ninguna formación jurídica y podrán, en ciertos casos, estar personalmente interesadas en el veredicto, lo que es susceptible de perjudicar la competencia, independencia y imparcialidad de estos tribunales".65

A pesar de estas críticas fundamentadas del sistema GACACA, países como Bélgica han entregado sumas enormes para su establecimiento. Es hora que cambien de parecer por el bien del pueblo ruandés.

3.3. JUSTICIA Y RECONCILIACIÓN NACIONAL

El Acuerdo de Paz de Arusha estipulaba que no puede haber paz duradera en Rwanda sin promoción de la unidad y sin reconciliación nacional. Con este fin estaba prevista una Comisión especial sobre la Unidad y la Reconciliación nacional.

Se habían definido unas condiciones previas: partición equitativa del poder, Estado de derecho y justicia para todos y al servicio de todos.

Las autoridades del FPR no han cesado de dirigir una campaña mediática para sensibilizar a la comunidad nacional e internacional para colaborar en un proyecto de reconciliación nacional. A pesar del establecimiento de una comisión de reconciliación nacional dotada de un presupuesto importante, es necesario constatar que han pasado seis años y el FPR jamás ha creado condiciones para una verdadera reconciliación nacional ni incluso la reconciliación de Rwanda con el extranjero. Las iniciativas tomadas actualmente por el FPR para la reconciliación nacional parecen inapropiadas para aproximar a las comunidades ruandesas. En efecto, en el coloquio de reconciliación de Kigali del 18 al 20 de Octubre del 2000, únicamente fueron invitados participantes designados por el FPR y calificados por él como "fuerzas positivas". Ha excluido así a las otras fuerzas vivas de la nación, tanto del interior como de la diáspora, que no hablan su lenguaje. Según testimonios de participantes en la reunión, temas de interés nacional, a pesar de su importancia en el proceso de reconciliación, fueron considerados tabú como: la justicia, la conmemoración de las víctimas de la guerra, la invasión del Congo por Rwanda, la partición del poder, la militarización del país...

En una conferencia dada el 16 de Diciembre del 2000, a su retorno del coloquio sobre la reconciliación nacional de Kigali, Bernardin Ndashimye mostró como habiendo sugerido que se deje a los hutus conmemorar la memoria de sus víctimas, la proposición fue rechazada en el plenario. Esto da idea de lo que es la reconciliación nacional en el espíritu del FPR.

3.3.1. Una justicia al servicio de una sola etnia  

Es imperativo condenar y reprimir todos los crímenes cometidos en Rwanda desde 1990. Pero el sistema judicial actual, fuertemente sostenido por la comunidad internacional tanto a nivel nacional como internacional (TPIR), consagra la división del pueblo ruandés entre una etnia de verdugos (los hutus condenados globalmente) y una etnia de víctimas (los tutsis a los que debe hacerse justicia).

Desde 1994 más de 150.000 presuntos culpables por crímenes de genocidio se pudren en las cárceles sin pruebas de culpabilidad.

Algunos han sido liberados para servir de carne de cañón en la guerra de la RDC. Grupos de delación sirven de "acusadores bajo encargo" y permiten con sus denuncias la satisfacción de odios personales, la eliminación del competidor y la acaparación de sus bienes.

Listas oficiales de presuntos culpables han sido realizadas y puestas constantemente al día sin el menor índice de culpabilidad y menospreciando los principios elementales del procedimiento judicial.

Respecto a estas listas, Faustin Nteziryayo, antiguo ministro de justicia del FPR dice:

"Otro ejemplo de la violación del principio de la presunción de inocencia es ilustrado por disposiciones que prevén la confección antes de juicio de listas de personas clasificadas en la primera categoría de perseguidos por crimen de genocidio y otros crímenes contra la humanidad cometidos en Rwanda. Penables con pena de muerte, las personas inscritas en esta lista son consideradas como planificadores de crímenes habiendo actuado como autoridad a diferentes niveles, ya sea en el político, militar o en la sociedad civil. El alcance jurídico de estas disposiciones no es claro.

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