El Nobel de la Paz, un instrumento al servicio de los pueblos


Bernat Vicens
Portavoz del Comité de la Candidatura
17.12.99

 

Para muchas instituciones, organizaciones y personalidades la candidatura de Juan Carrero es una importante esperanza para el África de los Grandes Lagos.

La candidatura de Juan Carrero se decidió en diversos encuentros tenidos en París, Bruselas y Montreal. En ellas participaron, entre otros africanos, los más importantes líderes de la resistencia ruandesa y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Así esta candidatura puede ser considerada la candidatura del pueblo de Rwanda y de otros muchos africanos de los Grandes Lagos. Es por ello que el listado de adhesiones a la candidatura está encabezado por importantes colectivos africanos, entre los que destaca: el Reagrupamiento para el Retorno de los Refugiados y la Democracia en Rwanda (RDR la mayor organización de exiliados ruandeses del mundo), las Comunidades Rwandesas de Africa del Oeste, de Costa de Marfil, de Toulouse, la Comunidad Burundesa de Canadá y la Organización por la Paz, la Justicia y el Desarrollo en Rwanda.

El conflicto del Africa de los Grandes Lagos

El pueblo ruandés sufre en este momento una durísima opresión por parte de la dictadura del FPR (Frente Patriótico Ruandés). Esta organización militar, creada por los elementos más extremistas de la antigua aristocracia feudal tutsi (una minoría extremista dentro de esta etnia minoritaria), invadió Ruanda en 1990, provocó una gran desestabilización, que aún prosigue, en el Africa de los Grandes Lagos, e inició en esa región una década de engaño, sufrimiento, destrucción y muerte. En una importante campaña propagandística, que ha precedido y acompañado a la militar, se ha simplificado el conflicto. Se ha diabolizado a la gran mayoría de la población (a la etnia hutu y a los tutsis moderados) como los únicos culpables del único genocidio. Incluso se ha negado la existencia de diferencias étnicas, mientras se insiste obsesivamente en que la etnia tutsi es la única víctima del único genocidio. Se ha adjudicado a los colonizadores en general y a los misioneros en particular la 'creación' artificial de las etnias. Se ha interpretado unilateralmente la historia y el presente. Se ha recortado incluso esa historia, haciéndola nacer en el genocidio de 1994. En una fijación constante a los trágicos acontecimientos de ese año (interpretados además de modo tendencioso), se huye sistemáticamente de las graves responsabilidades posteriores a esa fecha y también de las presentes. En nombre de una supuesta exclusión pasada de la minoría tutsi se excluye en el presente a la inmensa mayoría. Una y otra vez se acusa a Francia por sus responsabilidades pasadas, mientras las presentes de los gobiernos de EEUU, Gran Bretaña o Bélgica no interesan. Se simplifica la compleja y cambiante realidad de los intereses políticos y comerciales internacionales, olvidando que existe también un conflicto franco-francés entre el pasado gobierno de París y el actual...

En esta campaña propagandística, ciertos expertos y analistas, han amplificado, a través de algunos grandes medios de comunicación y algunas grandes ONGs, la versión que sobre este conflicto han elaborado los poderosos lobbies que están detrás de estos trágicos acontecimientos, el FPR y sus aliados no-africanos. Al mismo tiempo el FPR no ha permitido desde 1990 ninguna investigación independiente sobre los territorios que controla. En una investigación de la ONU que tan sólo pudo ser iniciada, encabezada por el chileno Roberto Carretón, relator especial para ejecuciones sumarias, se pudo constatar la existencia de entre 20.000 y 100.000 cadáveres en tan sólo 40 emplazamientos. Esta investigación fue abortada pocos días después. Finalmente, el mes de mayo de 1998, ha expulsado de Rwanda a todos los observadores de la O.N.U. También ha sido desacreditado sistemáticamente el testimonio de los misioneros, que desde hace décadas están sobre el terreno en estrecha convivencia con el pueblo y conocen como nadie sus sufrimientos. A todo esto hemos de añadir el desinterés general por el Africa subsahariana, lo que conlleva también que los medios de comunicación tengan sobre el terreno pocos (y no demasiado especializados) corresponsales. Este conjunto de factores ha sido tan efectivo que gran número de analistas, medios de comunicación, expertos y ONGs de una menor especialización han caído en la trampa. Algunos empezaron ya hace años a tomar conciencia de la gran complejidad de este conflicto y de la importante campaña de intoxicación que se ha llevado a cabo. Otros han empezado recientemente a rectificar sus posiciones. Pero la dificultad de que otros muchos reconozcan el hecho de haber sido engañados, será una importante inercia para el futuro. A pesar de todo, con el paso de los años se va haciendo cada vez más amplia la comprensión del conflicto que se inició en 1990, y más concretamente de los trágicos acontecimientos que se iniciaron en abril de 1994. Cada vez hay más personas, incluidas muchas de la etnia tutsi, que están abriendo los ojos, se están distanciando de estos pequeños y extremistas lobbies, e incluso algunos han tomado la decisión de testimoniar sobre lo que saben.

La candidatura al premio Nobel de la Paz

La efectividad de esta campaña ha conseguido también que ni un solo hutu ruandés se libre de la acusación de genocida. De ahí la petición hecha a Juan Carrero por importantes organizaciones de africanos de esa región, y en especial por la práctica totalidad de la resistencia ruandesa, de que sea el rostro mediático de esta causa. Esta causa también necesita apremiantemente una campaña mediática, aunque esta vez para la verdad y no para el engaño. Juan Carrero afirma que sólo aceptó desde el primer momento esta candidatura precisamente por esa virtualidad que tiene de convertirse en una importante campaña mediática que permita una más amplia comprensión del conflicto, que permita que sea escuchada la voz de quienes han sido sistemáticamente demonizados y de quienes les han acompañado durante décadas. Algo de todo esto debe pretender también el Instituto Nobel cuando concede su premio de la Paz a causas aún no resueltas como las de Timor, Irlanda, etc.

Posteriormente esta candidatura fue puesta en conocimiento de diversos representantes de la sociedad mallorquina, y en especial de aquellos que desde hace más de 40 años han entregado su vida a los pueblos africanos de los Grandes Lagos. Sus respuestas no dejan la menor duda sobre la valoración altamente positiva que sobre esta candidatura han hecho. Así lo expresan las declaraciones y cartas de apoyo del Consell Insular de Mallorca (máximo órgano de gobierno de la isla), del Obispo de Mallorca, de múltiples congregaciones y misioneros con conocimiento directo de la situación por su presencia desde hace años en la región, de decenas de Ayuntamientos de la Mallorca, la Asociación de Juristas de las Islas Baleares, el Rector de la UIB, entre otros. Más recientemente, el apoyo unánime del Parlament de les Illes Balears es bien revelador.

Finalmente se ha iniciado la campaña en el ámbito nacional e internacional. Las adhesiones son ya importantes, entre las que señalamos sólo algunas: Vicens Ferrer (India), la Magistrada Margarita Robles, el Juez Baltasar Garzón, Fernando Álvarez de Miranda (Defensor del Pueblo), Ramón Panikkar (Presidente de la Fundación Vivarium), Pere Casaldáliga (Obispo de Sao Felix do Araguaia, MT-Brasil), Michael Douglas (Mensajero de Paz de las Naciones Unidas), Communauté de Fréres de la Charite (Kigoma-Tanzania), Intermon, UMOYA, Grupo Munzihirwa, José María Mendiluce, Anita Klum (Secretaria General para la Fundación Sueca para los Derechos Humanos, Suecia), Carlos Gómez Martínez (Director de la Escuela Judicial Española), Jesús Alcalá (Miembro del Consejo de la Comisión Internacional de Juristas, Suecia), Guillermo Vidal Andreu (Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña), Federació Catalana d´Associacions i Clubs UNESCO, Associació Josep Vidal i Lecha, Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (con Estatuto consultivo Especial ante el ECOSOC de la ONU e integrada por Asociación para las Naciones Unidas en España, Cáritas Española, Institut de Drets Humans de Catalunya, Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (IEPALA), Justicia y Paz, Liga Española Pro Derechos Humanos, Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), Paz y Cooperación), Jon Sobrino (Director del Centro Monseñor Romero/UCA, San Salvador), diversos diputados nacionales y eurodiputados, Asociación, INSHUTI, amics dels pobles de Rwanda i Burundi (asociación catalana especializada en el África de los Grandes Lagos), José Luis Sampedro Sáez (Escritor, Miembro de la Real Academia Española, ex-Catedrático de Estructura Económica de la Universidad de Madrid, ex-Senador) y el Congreso de los Diputados por unanimidad.

El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel ha resuelto presentar el próximo mes de diciembre la candidatura de Juan Carrero, "conociendo desde hace muchos años -según afirma- su compromiso, junto con su esposa Susana Volosín, en el norte argentino como maestros rurales en las comunidades indígenas, su trabajo y compromiso al servicio de los pueblos oprimidos, y en particular a los del Africa de los Grandes Lagos, y su constante acción social y espiritual junto a los más desposeidos".