afirman los cooperantes españoles de Cáritas en la zona
La Vanguardia
26.02.97
WASHINGTON / BRUSELAS. (Agencias.) -- Estados Unidos está dando un impulso a las negociaciones de paz para los Grandes Lagos, y la Casa Blanca mostró ayer "esperanza" en prontos resultados, pero los activistas humanitarios destacados en el este de Zaire advirtieron ayer que se está a las puertas de un nuevo genocidio.
Wouter Vermeulen, portavoz de la secretaría de Estado belga de Cooperación y Desarrollo, aseguró ayer que en los territorios del este de Zaire controlados por los rebeldes tutsis "hay un genocidio" en marcha. "Tenemos testimonios de gente que ha constatado sobre la zona que ha habido masacres y que ha visto esqueletos", añadió, sin dar detalles. Según fuentes no oficiales, Moreels ha recibido un documento de un testigo occidental que habla de más de 500.000 desapariciones entre las filas de los refugiados hutus y de la existencia de numerosos esqueletos en las proximidades de los campos de Mugunga y de Katale.
El Programa de Alimentación Mundial de la ONU (PAM), por su parte, afirmó ayer que los soldados zaireños han saqueado la ciudad de Kindu, provocando la huida y el pánico de los civiles. Los rebeldes aseguraron ayer estar a sólo 30 kilómetros de esta importante ciudad del este de Zaire.
Cáritas también advirtió ayer que los refugiados hutus ruandeses que quedan en el este de Zaire están en una situación límite, especialmente después de que los rebeldes tutsis ocuparan en los últimos días los campos de Shabunda y Kalima. Cooperantes españoles y belgas desplazados en la zona aseguran que "las escenas que hemos contemplado superan lo imaginable, el estado general de la gente no se puede describir con palabras".
"Después de los últimos acontecimientos --afirma Cáritas--, Tingi-Tingi, el campo que registra la mayor concentración de refugiados ruandeses en el interior de Zaire, también está amenazado. Mientras, tanto el personal de las ONG desplazado a la zona como los refugiados viven en un estado de permanente tensión ante los rumores insistentes de la inminente llegada de los rebeldes a Kisangani", la mayor ciudad del este de Zaire.
La ONU aseguró que la inseguridad que provoca la incesante guerra y el mal tiempo impiden el transporte de ayuda al campo de Tingi-Tingi, con lo que 170.000 refugiados podrían quedarse sin alimentos.
Mientras, el baile diplomático para intentar detener la guerra sigue dando vueltas. El líder de los rebeldes tutsis, Laurent Kabila, llegó ayer a Sudáfrica para trasladarse al lugar secreto donde se deben entablar las negociaciones de paz.
El presidente Nelson Mandela aseguró ayer muy ambiguamente que se han hecho "muchos progresos", y, aunque estos contactos están auspiciados por Sudáfrica, es Washington la que está llevando la iniciativa diplomática. Ayer, Honoré Ngbanda Nzambo, consejero del presidente zaireño Mobutu, reconoció haberse entrevistado la semana pasada en Sudáfrica con una delegación estadounidense encabezada por el secretario de Estado adjunto para asuntos africanos, George Moose.
"Los americanos, que hablaban en nombre de la rebelión, de Ruanda y de Uganda, reconocieron estar en contacto con todas las partes, incluida la rebelión", manifestó el consejero de Mobutu. "A los americanos les recordamos la condición sine qua non para sentarnos a negociar: que todas las tropas extranjeras, incluidos los mercenarios de los dos bandos, se retiren de territorio zaireño", manifestó Honoré Ngbanda Nzambo.