Los tutsis, gendarmes de los americanos en Africa


Pr. Londende Lokenge
31.10.98


Sumario

I. Nueva fase del neocolonialismo en Africa

II. Cumbre del G-7 en Denver

III. ¿Por qué los americanos han escogido a los tutsis?

IV. Asistencia militar humanitaria en Rwanda y Uganda

V. Asistencia diplomática

VI. Conclusión

I. Nueva fase del neocolonialismo en Africa

La invasión y la desestabilización de la República Democràtica del Congo han mostrado el nuevo papel que el gobierno americano ha asignado a los regímenes extremistas tutsis de Rwanda y Uganda, el de servir de policia transcontinental en Africa.

Con el fin del comunismo el imperialismo occidental entra en una nueva fase de neocolonialismo en Africa, el de la explotación masiva de los recursos africanos con el fin de responder a las necesidades creadas por la apertura de nuevos mercados. El establecimiento de una policia transcontinetal responde pues a las exigencias de garantizar el acceso a los recursos mineros, imponer la voluntad política y económica de Occidente y, en fin, desestabilizar a los regímenes africanos que entorpecen las aspiraciones del imperialismo occidental.

Conscientes de su nuevo papel de policia en Africa y del soporte incondicional de los Estados Unidos, Kagame ¿no ha declarado durante una rueda de prensa en Bruselas que "nadie dirigirá el Congo sin mi consentimiento"?

II. La cumbre del G-7 en Denver

Aunque Estados Unidos empezó el establecimiento de su policia transcontinental en Africa antes de 1995, es más bien la cumbre del G-7 en Denver el 1997 la que ha consagrado oficialmente la nueva orientación del imperialismo occidental en Africa. El Congressional Black Caucus, un grupo de representantes negros en el Congreso americano, ha calificado esta cumbre de "segunda Conferencia de Berlín". En el transcurso de esta cumbre, Francia y Estados Unidos decidieron enterrar sus divergencias respecto a Africa y tener una política común. La ironia resultante es que la resolución principal de esta cumbre no ha propuesto ninguna solución concreta para los problemas cruciales de Africa. Al contrario, solo ha hecho un llamamiento a la apertura inmediata de los recursos africanos a las multinacionales occidentales.

Para comprender las verdaderas intenciones de esta cumbre conviene examinar las acciones concretas que la han seguido. En efecto, desde Octubre de 1997 una ley, la "African Growt and Opportunity Act", concebida por las multinacionales americanas en Africa, ha sido introducida en el Congreso americano. Esta ley preconiza entre otras cosas la privatización de todos los sectores de la economia en Africa, la reducción de los impuestos para las multinacionales, la eliminación de todas las restricciones a las inversiones, la flexibilización de las leyes sobre la protección del medio ambiente, etc.

III. ¿Por qué los americanos han escogido a los tutsis?

Escogiendo a los extremistas tutsis los americanos no lo han hecho al azar. Esta opción ha sido minuciosamente estudiada. En la perspectiva americana los extremistas tutsis de Rwanda y Uganda presentan las condiciones necesarias para cumplir el papel de policia transcontinetal en Africa. Y los elementos siguientes hacen de los tutsis una elección ideal:

1. La solidaridad tutsi. Después de haber analizado comparativamente los comportamientos de los políticos en la región de los Grandes Lagos, los americanos han sido seducidos por la solidaridad y consistencia política que han encontrado en los tutsis. Estos dos caracteres son los elementos de base que constituyen la lealtad. Un experto en política americana en el Congo, muy próximo a los ambientes oficiales de Washington, lo ha revelado además muy recientemente al declarar que en los ambientes oficiales americanos se admira mucho la solidaridad tutsi y se considera que, al contrario que los congoleños, los tutsis no ceden fácilmente ante la presión. Además permanecen muy solidarios y no traicionan su causa. Por consiguiente, para los americanos aparecen como aliados viables.

2. Los regímenes tutsis son dictaduras étnicas minoritarias opuestas a la mayoría hutu. Debido a esto viven en una inseguridad constante. Su supervivencia, siguiendo el ejemplo de Israel, pide que se alien a una fuerza exterior para protegerse. Esta inseguridad los predispone pues a solicitar la protección de un patron más grande. Estados Unidos ha comprendido esta necesidad y ha decidido explotarla.

3. Rwanda y Uganda son dos países pobres. Por conssiguiente, estarían dispuestos a servir a los intereses americanos mediante una remuneración. Esta puede hacerse en forma de donaciones, ayuda al desarrollo, asistencia humanitaria, préstamos y otros favores a nivel de las instituciones internacionales. En el caso de la invasión del Congo, aunque el objetivo último es permitir a las multinacionales americanas explotar a su gusto los recursos del Congo, en el entretiempo ha permitido a estos regímenes arrimar su parte del botín saqueando las riquezas del Congo y otorgándose ilegalmente las concesiones mineras.

4. El sentimiento de culpabilidad respecto al genocidio de 1994. Los regímenes extremistas tutsis capitalizan ininterrumpidamente el genocidio de 1994 al recordar continuamente a los occidentales su apatía hacia este suceso.

Aún siendo responsables ellos mismos del contragenocidio de más de 400.000 refugiados hutus, Museveni y Kagame continuan blandiendo el espectro de un genocidio inminente contra los tutsis para beneficiarse de la ayuda militar de los americanos. Estos últimos, mientras que el resto de Africa aún está mecida por la simpatía del genocidio de 1994, aprovechan para introducir su policia neocolonial en Rwanda y Uganda con el pretexto de prevenir otro genocidio.

5. Similitudes socio-históricas. Estados Unidos también se ha sentido atraida por los regímenes extremistas tutsis debido a las similitudes que estos tienen con el régimen racista americano. En efecto, durante más de cuatro siglos los negros fueron esclavizados y oprimidos en Estados Unidos debido a su raza. En Rwanda, Uganda y Burundi, durante cinco siglos la minoría tutsi ha subyugado y continua aplicando un apartheid étnico contra la mayoría bantú.

Se dice que quien se parece se une. Estas similitudes han terminado por crear un acercamiento y unas simpatías de una parte y de otra. El pasado mes de Marzo, mientras muchas voces se levantaban para pedir a Bill Clinton que pidiese perdón a los africanos durante su viaje a Africa, debido al rol nefasto que America jugó en la Trata de Negros, Museveni ¿no disculpó a los americanos declarando que "si los africanos fueron esclavizados en América fue debido a su estupidez y no a los occidentales"? Este estado de espíritu ¿no será una forma de justificar su propia actitud hegemónica tutsi en Africa? Y parece que es la misma actitud la que ha acercado estos regímenes extremistas tutsis a los grupos racistas sudafricanos.

6. La cultura guerrera y sanguinaria tutsi. Este elemento constituye el principio básico del éxito de esta fuerza transcontinental. Esta cultura genocida y de la violencia permite a los tutsis matar con bestialidad y sin remordimientos. Y uno de acuerda de como estaban dispuestos a exterminar friamente a los seis millones de habitantes de Kinshasa cuando cortaron el suministro de agua, electricidad y productos alimentarios para esta ciudad. Un diplomático americano citado por el Washington Post admira este espíritu guerrero y despiadado de los tutsis y señala que poseen "una determinación que no ha de ser subestimada". Este mismo periódico añade igualmente que "Washington considera a Kagame un excelente estratega militar, alrededor del cual se ha decidido promover la estabilidad de la región de los Grandes Lagos".

IV. Asistencia militar americana a Rwanda y Uganda

En su entrega del 14 de Julio de 1998, Lynn Duke del Washingon Post, escribe que un miembro de la administración Clinton, interrogado sobre la asistencia militar masiva de Estados Unidos a Rwanda, declaraba que "era necesario establecer un régimen militar muy poderoso en la región de los Grandes Lagos para imponer soluciones militares a los conflictos"

Es pues esta forma de ver las cosas la que ha dictado la asistencia militar de Estados Unidos a Rwanda y Uganda. Y es en este mismo contexto que han de definirse los motivos de la actual invasión del Congo. Habiendo comprendido muy claramente la visión americana para Africa, Rwanda y Uganda actuan así libremente sin inquietarse.

La asistencia militar de Estados Unidos a estos dos regímenes proviene esencialmente del presupuesto especial del Pentágono. Esta asignación escapa al control del Congreso y del público americano. Emana de una ley votada en 1981 que concede al Pentágono millones de dolares cada año para financiar las operaciones de las Fuerzas Especiales en el exterior de Estados Unidos. Es en este marco que Washington ha transformado Rwanda y Uganda en una verdadera gendarmería americana en Africa.

Además del abastecimiento de material de guerra, Rwanda y Uganda participan activamente en los programas de formación y asistencia militar siguientes:

1. Rapid Intervention Force (RIF)

Llamado también African Crisis Response Initiative (ACRI), este programa empezó en 1995. Aunque otros países africanos participan en él, principalmente Senegal, se da una importancia muy particular a Rwanda y Uganda en nombre del genocidio. Miles de soldados y oficiales tutsis toman parte cada semestre en estas formaciones militares aseguradas por los boinas verdes, una unidad de élite de la 3ª División de las Fuerzas Especiales de Fort Bragg en Carolina del Norte.

En el marco de este programa también figura el "Super Raid Intervention Force", un batallón de élite formado únicamente por soldados americanos. Este grupo de menos de mil personas actualmente se está formando en Alemania. Bajo la dirección del general americano John Jumper constituye una máquina asesina muy temible. Es famoso por su movilidad excepcional y su sofisticación. Su función es la de intervenir en Africa para asistir a las fuerzas tutsis en caso de una gran crisis y defender los intereses americanos cuando estén amenazados. Su primera salida tendrá lugar en Rwanda antes de finalizar el año donde se centrará en los ejercicios de entrenamiento con los militares tutsis.

2. International Military Education and Training (IMET)

Este programa ofrece una formación militar muy avanzada. Históricamente muchos dictadores militares del Tercer Mundo así como sus pelotones de ejecución han estado formados en él. Es el caso de los tontons macoutes de Haití y de las brigadas sanguinaria de Chile, Argentina y otros países. Muchos oficiales tutsis están enrolados en él, en Fort Bragg y Fort Leavenwoth en el Estado de Kansas. Es en el marco de este programa que Kagame, entonces oficial en el ejército ugandés, participó en una formación militar en 1993 junto con otros oficiales ugandeses.

3. Joint Combined Exchange Training (JCET)

Este programa está supervisado por la Marina, el Ejército de tierra y la Fuerza aérea. El objetivo de esta formación es permitir a las tropas tutsis ganar en experiencia militar. Las unidades de la 3ª y la 5ª Fuerzas especiales toman parte en él. Se enseñan algunas disciplinas militares, a saber: las técnicas de camuflaje, la preparación de los combates, la movilidad de las unidades reducidas, el mantenimiento del material de guerra, la navegación nocturna, etc...

4. Rwandan Interagency Assessment Team (RIAT)

Este proyecto fue especialmente concebido para evaluar la eficacia de todos los entrenamientos militares en que participen los soldados y oficiales ruandeses, con el objetivo de recomendar en caso de necesidad soluciones para mejorarlos.

5. La invasió del Congo

Según varias fuentes concordantes, Estados Unidos aporta soporte logístico a Rwanda y Uganda. En efecto, según "Le Soir", dos días antes de la invasión del Congo fueron vistos algunos expertos militares en las proximidades de la frontera del Congo. Por otra parte, dos navíos de guerra americanos operaban a la altura de Matadi sirviendo de enlace de comunicaciones entre Goma, Kigali y Kitona. Dirigían igualmente las comunicaciones de la torre de control del aeropuerto militar de Kitona. Además, "instructores americanos entrenaban a mercenarios serbios, colombianos, somalíes y sudafricanos en la localidad de Dedia, cerca de la isla de Idjwi en la provincia del Kivu Sur".

V. Asistencia diplomatica

Las iniciativas diplomáticas americanas en favor de los regímenes extremistas tutsis de Museveni y Kagame confirman la existencia de una relación muy sólida de clientelismo entre el gobierno americano y estos últimos. A título de ilustración se nota:

1. Con el objetivo de dar una buena imagen de Museveni y Kagame, Estados Unidos así como sus aliados occidentales no cesan de presentar estos dos extremistas tutsis como dos dirigentes modélicos de Africa, los líderes del llamado "renacimiento africano". Y el viaje de Clinton a Africa, el punto culminante del cual tuvo lugar en Uganda, tenía como único objetivo consagrar la nueva función de policias que el imperialismo americano acababa de asignar a estos dos líderes.

2. Estados Unidos ha militado activamente en favor de la impunidad de Museveni y Kagame respecto a su responsabilidad en el contragenocidio de los hutus en los campos de refugiados del Congo. En efecto, bajo la presión americana la versión final del informe de Naciones Unidas en relación a esto ha sido modificada para sustituir la palabra "genocidio" por "masacre". Con esta acción, Washington ha querido preservar la integridad moral de sus protegidos ya que estos últimos utilizan el genocidio tutsi como justificación ética de su dictadura étnica.

3. Estados Unidos está promoviendo los intereses de Rwanda y Uganda ante las instituciones internacionales. Por ejemplo, aunque el Banco Mundial haya establecido la reducción del presupuesto militar como condición de base para el otorgamiento de ayuda a los países africanos, continua otorgando préstamos, bajo la presión americana, a los regímenes étnicos de Rwanda y Uganda aunque sus presupuestos hayan aumentado más de un 400% entre 1995 y 1998.

4. Respecto a la invasión del Congo, existen pruebas irrefutables para confirmar que Estados Unidos és el auténtico gozne. Aunque está claramente establecido que las tropas ruandesas y ugandesas han invadido el Congo y que Uganda lo ha llegado a confirmar con toda arrogancia, Estados Unidos no ha denunciado esta agresión, Y a nivel de Naciones Unidas, después de las estratagemas americanas no se ha votado ninguna resolución para condenarla.

5. Por otra parte, Estados Unidos a través de Susan Rice, subsecretaria de Estado de Asuntos Africanos, ha justificado abiertamente esta invasión del Congo al mantener que Rwanda y Uganda tienen intereses legítimos de seguridad que justifican su agresión. Nos acordamos igualmente de como Bill Clinton envió precipitadamente a Howard Wolfe a Africa durante la derrota tutsi del frente del oeste, no para pedir a los agresores que se retirasen sino más bien para forzar a Angola y Namibia a cortar el apoyo al gobierno congolés, aunqué él era la víctima de esta agresión.

Además, según el períodico de Zimbabwe, Herald, Madeleine Albright, la secretaria de Estado americana, ordenó ella misma al embajador de Estados Unidos en Harare que interviniera ante las autoridades de Zimbabwe para obtener un salvoconducto para que la unidad de élite del ejército ugandés, formada por los americanos, pudiese salir del Congo.

VI. Conclusión

A la luz de lo que precede podemos confirmar, sin riego de error, que los regímenes extremistas tutsis de Rwanda y Uganda son realmente una arma de la política imperialista de Estados Unidos. Su acción en el Congo entra pues en el contexto global de la política neocolonial americana en Africa.

En efecto, según un artículo publicado por Jeune Afrique, Washington, tal y como hizo en 1960 a raíz del asesinato de Patrice Lumumba, ya ha tomado la decisión de librarse del actual gobierno congolés. Los americanos están convencidos que Kabila es antagonista en la visión imperialista concebida en la cumbre de los G-7 en Denver y sostenida por el Congreso americano en su resolución contenida en el ""African Growth and Opportunity Act".

Durante los años 60 los americanos utilizaban el espectro del comunismo para deshacerse de los líderes nacionalistas africanos. Hoy utilizan el espectro del genocidio, creación local tutsi. Mientras que durante más de cinco siglos los tutsis han sido culpables del ciclo de violencias que caracteriza la región de los Grandes Lagos, súbitamente han sido disculpados por los americanos.

Aunque el embajador americano en Kinshasa ha emitido recientemente propositos desfavorables para Rwanda y Uganda, muchos observadores permanecen escépticos. Estiman que estas declaraciones solo reflejan la hipocresía y el cinismo amargos que caracterizan a la política americana en Africa. Conviene recordar que desde la Trata de Negros América considera Africa como un plantel donde establecer a voluntad las soluciones a sus necesidades económicas. América se ha dado cuenta que el actual gobierno congolés le entorpece el paso. Para Estados Unidos la decisión pues permanece firme y invariable.