Este religioso navarro, misionero de los Sagrados Corazones, es un testigo de excepción de los todavía recientes dramas en las regiones centrales de África. Su larga experiencia en las zonas de conflicto le proporciona, además, una perspectiva nada común.
* Padre Santos, ¿cuanto tiempo ha estado en África?
* Treinta años. Veintiocho en varias parroquias de Rwanda (Kiziguro y Rukara) y dos, también con mis feligreses, pero en un campo de refugiados de Tanzania.
* ¿Cree que estamos suficientemente informados?
* No. El drama sigue vivo. Suelo decir que se ha ganado la guerra, pero no la paz, y si buscamos de veras la paz, no existe más camino que la justicia, i ésta requiere la verdad. Se han manipulado las cosas, se ha satanizado una etnia, y eso es semilla de nuevos conflictos.
* ¿Como era la vida normal en sus parroquias?
* Cuando llegué a Rwanda en 1967 existía la idea de que los hutus eran inferiores, incapaces de tareas algo complicadas. De ahí que apenas tuvieran acceso a los estudios. Las cifras de alumnos de las escuelas primarias, no obstante, se habían disparado en estos años (de 600 a 14.000), lo que prueba que también muchos hutus (80% de la población) estudiaban. La promoción conseguida fue importante, iban dejando la mentalidad de esclavos, pero ahora se ha vuelto atrás.
* ¿Por qué?
* En la primera fase de los conflictos, guerra propiamente de razas, se buscaba el poder. Una vez conseguido, se respetaba a la población. En la segunda fase se complicó todo, se obligaba a huir, desertizando los campos y se llegó a la masacre por acción u omisión. Llegó a desplazarse más de un millón de personas.
* Las fotos de lo que ocurrió en su parroquia dieron la vuelta al mundo...
* Sí, pero los muertos eran hutus. Muchas cosas de han silenciado o tergiversado. Cuando masacraron a los que se habían refugiado en la iglesia, tuve que salir del país. Al enterarme de que muchos de mis feligreses estaban en Tanzania, quise reunirme con ellos. No hace falta detallar sus míseras condiciones. Lo peor de todo fue que tampoco allí estuvieron a salvo y les obligaron a volver hacia una muerte segura.
* ¿No estaban bajo protección de la ONU?
* Éste es el drama. El Comisariado de las Naciones Unidas para los refugiados ha actuado de forma totalmente contraria a lo que dicen ser sus principios. Todo obedecía a misteriosas órdenes que venían de muy alto y que deseaban liquidar el problema de los refugiados rápidamente y, por supuesto, sin preocuparse por su suerte. Los míos decidieron, antes que volver, emprender largas marchas de miles de quilómetros, pensando así que al menos sobrevivirían los jóvenes, Extrañado por la situación, pedí explicaciones y...
* Y empezaron todos sus problemas.
* Así es. Los funcionarios de la ONU y del gobierno se excusaban en la obediencia debida y señalaban razones muy poderosas. Uno de ellos, musulmán, me pidió que rezara y que escribiera al Papa, pues venía una catástrofe. Después de una entrevista con el Gobernador, fui detenido y expulsado del país, con el calificativo de peligroso en el pasaporte. Quiero, desde aquí, decir la verdad y ayudar a los oprimidos a que salgan de su estado por la educación y la cultura.
* ¿Cual es esta verdad?
* La guerra del Zaire estaba programada. Los hombre de Kabila son militares profesionales y no guerrilleros. Los intereses mineros y anglófonos (EE.UU. y Sudáfrica) han podido más que la vieja protección de la francofonía. Lo triste es que en esta guerra de blancos se ha matado otra vez a negros.