Ex-rebeldes FDD en el gobierno:

La esperanza de paz renace en Burundi

(AFP, 24.11.2003, Traducción: Ramón Arozarena )

La entrada de antiguos rebeldes de las FDD en el gobierno de transición de Burundi hace renacer las esperanzas de paz en un país devastado por diez años de guerra civil, que ya ha costado la vida a 300.000 personas. Esta entrada se produce de conformidad con el calendario, una semana después de la firma de un acuerdo de paz histórico entre el gobierno y el principal ex–movimiento rebelde hutu, con ocasión de una cumbre regional celebrada en Dar-es-Salaam el 16 de noviembre.

"Es la primera vez que tengo esperanzas. La entrada de las FDD en el gobierno en las fechas anunciadas me parece un signo de que, esta vez, las dos partes están decididas a avanzar", estima Isaac Budabuda, un tutsi (etnia minoritaria), antiguo ministro de finanzas.

El jefe de las FDD, Pierre Nkurunziza, ha sido nombrado ministro de Estado, el único en el gobierno, encargado de la Buena gobernanza y de la Inspección general del Estado. Según ello, es propulsado como tercer personaje del ejecutivo, detrás del presidente Domitien Ndayizeye (hutu) y del vicepresidente Alphonse-Maire Kadege (tutsi). Otros tres responsables de las FDD han obtenido carteras en este gobierno de 27 miembros, entre ellas la muy sensible del ministerio del Interior, un puesto importante antes de las elecciones generales previstas para noviembre de 2004.

La gran mayoría de los 500.000 habitantes de Bujumbura eran, sin embargo escépticos ante la firma el 16 de noviembre del acuerdo de paz, a la espera de ver el resultado en los hechos, tras tantas esperanzas decepcionadas a lo largo de estos años. "Ya ves, estima Jéremie, un joven hutu, hoy todo el mundo cree algo más en la paz, ya que el ejército (dominado por la minoría tutsi) no cierra el camino de este proceso, buscando pretextos". Sus palabras son acogidas por una aprobación con la cabeza de varios de sus vecinos hutu del barrio de Kamenge. En este barrio del norte de la capital, cuna de las FDD, no hay, sin embargo, grandes manifestaciones de alegría. "Los FNL siguen presentes, atacan este barrio y matan a la gentes", recuerda una peluquera de 24 años.

En este momento, sólo un movimiento rebelde hutu, las Fuerzas Nacionales de Liberación, rechaza negociar con el gobierno. Exige negociaciones con el ejército, dirigido por la minoría tutsi, real detentadora del poder. "Las FDD no tienen ninguna ideología, sólo querían entrar en el gobierno; ya están en él", ha comentado telefónicamente Pasteur Abîmant, portavoz de las FNL.

En Gitega (centro), segunda ciudad de Burundi situada a 1000 km de Bujumbura, varias personas contactadas por teléfono afirman que "nunca la esperanza ha sido mayor". "Ya hace cerca de dos meses que no ha habido ataques en la ciudad, es una quietud nueva para nosotros", se alegra Pierre, un joven magistrado. "Estamos a punto de salir del túnel, la paz está a punto de instalarse", añade Claire, un ama de casa.

"La esperanza renace en Burundi. El gobierno ha respetado sus compromisos integrando las FDD; este movimiento debe comenzar a acantonar sus combatientes muy rápidamente a fin de reforzar la naciente confianza", ha concluido un diplomático occidental.

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