Ruandeses exiliados denuncian un genocidio en Zaire

Los representantes de los refugiados cifran entre 200.000 y 400.000 las personas "desaparecidas" en el país africano


M. LOPEZ / AGENCIAS
Barcelona / Kinshasa

Representantes de los refugiados hutus ruandeses en el exilio denunciaron ayer que, en el este de Zaire, se está perpetrando un genocidio y el exterminio de cientos de miles de personas ante la pasividad internacional. En Barcelona, François Nzabihamana, presidente de la Asociación para el Retorno de los Refugiados y la Democracia a Ruanda (RDR), la principal representación de los hutus ruandeses, cifró entre 200.000 y 400.000 los "desaparecidos" en el este zaireño.

Nzabihamana visitó Barcelona invitado por la Plataforma para la Solución del Conflicto de los Grandes Lagos, que reúne a 160 entidades de toda España, y que ayer renovó el llamamiento a la intervención de una fuerza interafricana en Zaire. El presidente del RDR también defendió una intervención urgente.

El representante de los exiliados hutus regresó del este de Zaire la semana pasada. Allí constató, recogiendo testimonios sobre el terreno, cómo "las élites intelectuales hutus" están siendo sistemáticamente exterminadas por la guerrilla tutsi de Laurent Kabila y cómo tras sufrir el bombardeo de sus campamentos, los refugiados son perseguidos hasta las montañas.

La Plataforma para la solución del conficto de los Grandes Lagos cifró en 800.000 los refugiados, "vivos o muertos", que quedan todavía en Zaire. Un documento de la plataforma, presentado en Barcelona, aporta testimonios de grandes fosas comunes y montones de cadáveres con signos de violencia tirados en carreteras y caminos. En los bosques, sostiene el documento, los refugiados mueren de agotamiento, deshidratación y hambre.

Las últimas noticias sobre el terreno hablan de 170.000 refugiados del campo de Tingi-Tingi (tomado el domingo por los rebeldes) en ruta hacia Kisangani, huyendo del avance de la guerrilla. Los refugiados, según fuentes de organizaciones humanitarias, avanzan por caminos secundarios y estarían ya en la región de Ubundu, a 150 kilómertos de Kisangani, capital del Alto Zaire.

En un comunicado emitido en Nairobi, el RDR denunció la retirada del personal de las agencias de la ONU y de las organizaciones no gubernamentales (ONG) de Kisangani "por motivos de seguridad" y bautizó este repliegue como retirada de la vergüenza. "Los refugiados se esconden en el bosque sin asistencia y bajo las balas de los rebeldes", denunció el RDR.


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