"Las verdaderas decisiones de lo que pasa en los Grandes Lagos se toman en Washington"

Entrevista a Juan Carrero Saralegui, Presidente de la Fundación S'Olivar


Fernando Merino
El Mundo/El Día de Baleares
Mallorca
13.02.99


"En nombre del inmenso dolor de millones de hermanos nuestros africanos, les suplico que nos ayuden en nuestro atrevido intento de conseguir que el Gobierno de esta nación cambie su política en la región de los Grandes Lagos". Son palabras de Juan Carrero al recoger el premio "El Coraje de la Conciencia"


El 2 de febrero, en Sherborn, Massachusetts (EEUU), Juan Carrero Saralegui recibía el premío "El coraje de la conciencia", de manos de Lewis Randa, fundador y director de The Peace Abbey. Antes que él, en vida o a título póstumo, habían recibido este reconocimiento nombres imprescindibles en la historia del siglo XX: Mahatma Gandhi, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, el Dalai Lama, Rigoberta Menchu, Ernesto Cardenal, Mikkail Gorbachev, John Lennon, Robert F. Kennedy... The Peace Abbey, con este premio a la persona de Carrero, ha querido ponerle un rostro a la denuncia del genocidio que se viene perpetrando desde 1990 en la región de los Grandes Lagos.

- Cinco años después, llega el reconocimiento. ¿Qué importancia tiene este premio?

- Una de las razones que me llevó a recoger el premio fue la necesidad de contactar con la sociedad norteamericana, porque, de conseguirlo, se podrá presionar a la administración Clinton. El pueblo americano desconoce la situación, Africa les queda muy lejos, y además no tienen nuestro pasado colonial. He podido comprobar, a través de mis contactos, su sorpresa y conmoción. Fue entonces cuando me di cuenta de la importancia que el premio podía tener para que por fin nuestro mensaje llegase a la opinión pública norteamericana.

- ¿Qué papel puede jugar la opinión pública americana en una labor humanitaria?

- Todos podemos caer en la trampa de darle una importancia trascendente a la labor humanitaria, cuando en realidad las causas del genocidio en Africa central son descaradamente políticas y económicas. Hemos de tener todos muy claro que en los Grandes Lagos hay unos intereses económicos brutales, que se manejan ejércitos, que se manejan poderosísimos imperios mediáticos, y que hemos llegado a un extremo en que la gente ha confundido la realidad que reflejan, que nos cuentan los medios de comunicación, con la verdadera realidad, y en medio de esa franja está la opinión pública. Aunque no pueden obviarse esas declaraciones de hace unos meses, efectuadas por periodistas independientes de Nueva York, y en las que denunciaban que las grandes corporaciones económicas multinacionales eran propietarias del 75% de los medios de comunicación.

- ¿El objetivo, acaso, es movilizar al pueblo americano?

- Las verdaderas decisiones de lo que está pasando en los Grandes Lagos se toman en Washington. Nuestro análisis es que la historia muestra que cuando el Gobierno de los EEUU decide algo, casi el único que puede detenerlo y más ahora que es una potencia hegemónica, es su propia sociedad. Pasó con la guerra de Vietnam, y años después con El Salvador. Quizás no sean conscientes ahora mismo, pero los extremistas tutsis en los regímenes de la Región se han excedido tanto, tanto, que el Gobierno norteamericano tendrá serios problemas por haber formado militarmente a estas armadas genocidas en sus escuelas de adiestramiento, y por haber estado sobre el terreno cuando se producían las invasiones, del 90 en Rwanda, y del 96 en Zaire.

- ¿Vuestra meta es reclamar la atención de Washington?

- Necesitamos apremiantemente de esta gran potencia que es EEUU para la causa de la justicia. La situación provocada en esta región por los regímenes que lideran Museveni, Kagame, Buyoya o Bagaza es moral y políticamente insostenible. Quizás los más graves crímenes cometidos por estas dictaduras hayan sido excesos de éstas, que escaparon al control de los EEUU, pero, aun en este supuesto, será una mancha muy grande para el prestigio moral que pueda haber adquirido en el pasado Norteamérica, porque sus responsabilidades son muy graves.

- Son acusaciones muy fuertes.

- Hemos necesitado dos años para aceptar la dura realidad, y la realidad es que en la región de los Grandes Lagos se ha intervenido para mal. Puede constatarse un cambio político importante desde el momento en que los EEUU han mostrado en los últimos años su interés comercial en Africa. Es duro lo que voy a decir pero nuestra experiencia en Surámerica lo confirma, y es que se está comenzando en Africa, con el apoyo de los EEUU, un proceso muy semejante a los que surgieron en Latinoamérica durante los años de las dictaduras. Aunque se ha intentado hacerlo pasar como una rebelión interna, lo que realmente ha sucedido es un cambio de dueños en la industria minera.

A medida que Kabila iba entrando en Zaire, se iban firmando contratos importantísimos con empresas mineras distintas de las que existían antes. El Congo, en estos momentos, es un derroche minero en todos los sentidos: se dice que tres cuartas partes del cobalto procede de allí, y uno de cada tres diamantes. Además existen yacimientos de importancia estratégica para la industria espacial.

- No parece que haya trascendido esa gravedad en los medios de comunicación.

- Como digo hemos necesitado dos años para unir las piezas del puzzle, y tenemos testimonios de que se han visto asesores norteamericanos sobre el terreno. Estamos convencidos de que la versión oficial sobre el genocidio de Rwanda va a ser revisada por la Historia. Es increible lo que está ocurriendo ahora mismo en los Grandes Lagos, en medio de un silencio mediático tan importante. En este momento la situación ha pasado a convertirse en la mentira mediática más grande, la causa más dura y más perdida del presente, porque es un genocidio de enorme magnitud. Creo que nos horrorizaremos otra vez, pero ya será demasiado tarde.

- ¿Qué aliados necesitan para hacer llegar su mensaje?

- Para un gandhiano la mentira es casi tan grave como la violencia, y cuando se intoxica, cuando se engaña a la opinión pública, estamos creando los gérmenes de la violencia, y somos culpables de ello. Yo creo que en el movimiento de la no violencia es muy importante el convencimiento de que la verdad y la misericordia son fuerzas poderosas. ¿Los aliados que necesitamos? Es algo tan sencillo, y complicado a la vez, como la unión de la gente, el movimiento multitudinario, y eso vamos a intentarlo a partir del mes de abril.

- De la marcha por la paz, a la movilización multitudinaria. El camino no ha sido fácil.

- Ahora se está viendo la eficacia, pero cuando comencé la verdad es que dudaba mucho de los resultados. Lo que ha dirigido siempre mi vida es una certeza interna, más que un concepto de eficacia. Hemos pasado momentos muy duros de incomprensión, hasta de calumnias, y los hemos pasado igual que ahora pasamos el momento del premio.

- ¿La hora de la verdad llegó con el ayuno voluntario?

- Hace dos años emprendimos una serie de acciones, en aquel momento con una visión más humanitaria que política. Al acabar aquella huelga de hambre de 42 días, primero en Estrasburgo y después en Bruselas, contábamos con el apoyo de 19 premios Nobel y del Parlamento Europeo y empezábamos a ver que el problema era que las decisiones se tomaban en EEUU, y que en la Unión Europea no existe una política común en materia de Relaciones Exteriores, lo que hace que Europa sea en estos momentos un gigante en ayuda humanitaria pero un enano, diplomáticamente hablando.

- ¿Dónde estuvo la clave del éxito de aquella campaña?

- Lo más importante fue la decisión de la comisaria Emma Bonino, al noveno día de nuestro ayuno, de acudir al Congo con las cámaras de televisión, y que apareciesen imágenes de aquellos refugiados a quienes se les negaba la misma existencia. Después el Gobierno de los EEUU pidió disculpas, alegando que tenía mal enfocados sus satélites.

Pero allí estaba esa carava inmensa de 300.000 personas sólo en Tingui Tingui. Aquello fue una denuncia pública muy importante, porque a los refugiados se les negaba la existencia, evidentemente, con el objetivo de facilitar su exterminio. A pesar de ello, a pesar de la presencia de las cámaras, la política de EEUU siguió inflexible o, como mínimo, prestando su apoyo a unos extremistas tutsis que ya tenían decidido eliminarlos. Al menos se consiguió salvar el 15% de aquel medio millón de refugiados.

- Acciones como la suya, hay ocasiones en que reclaman renunciar a la propia vida.

- La verdad es que quienes creemos en la no violencia y la paz, tenemos una gran ventaja porque ese nivel espiritual de que hablaron Gandhi y Martin Luther King no es una creencia en algo lejano, sino una experiencia cotidiana. Yo sé, aunque no sea capaz de formularlo, que hay algo más que lo visible, y por eso mismo me apunto a aquella frase que usaban amigos míos muy queridos en Latinoamérica, y es que "nosotros, no estamos amenazados de muerte, sino de resurrección". Eso da un modo de funcionar muy especial, y una libertad enorme de decirle a quien sea lo que haga falta.

- ¿Cual es el compromiso de Baleares con los Grandes Lagos?

- Catalunya, Euskadi y Baleares mantienen una relación de cincuenta años con esos lugares. Son los tres puntos de los pocos de Europa que tienen ese vínculo. Yo veo que la gente es solidaria, pero insisto en que la batalla real, física, puede llegar a ser menos importante que la mediática.