EFE
Kinshasa
02.07.97
Un clima de terror con mas de 200 muertos, detenciones arbitrarias, desaparición de familias, centenares de viviendas saqueadas y vehículos confiscados fue denunciado hoy, miércoles, por un grupo de asociaciones civiles de Uvira, en el este de la Republica Democratica del Congo (RDC).
Las acusaciones y los relatos de sobrevivientes de esas masacres figuran en un informe enviado al Ministro de Justicia, en el que se denuncian innumerables arbitrariedades cometidas por los soldados de la Alianza de Fuerzas Democraticas de Liberación de Congo (AFDLC) en la provincia de Kivu Sur, en especial en la localidad de Uvira, situada a orillas del Lago Tanganyka, frente a la capital de Burundi, Bujumbura.
"Ejecuciones arbitrarias, secuestros de personas, confiscación de bienes y propiedades privadas, sobre todo de vehículos, son parte de la vida cotidiana de los habitantes", denuncia el documento publicado hoy por el diario de oposición "La Referance" de Kinshasa.
Se trata de graves violaciones de los derechos básicos del hombre, afirma el documento, el cual señala que la raíz del problema es "el revanchismo de los banyamulengues" -tutsis sedentarios del Este de Congo- que durante el régimen de Mobutu fueron sometidos a persecuciones y obligados a abandonar el pais.
Desde su regreso al Congo, donde contribuyeron sustancialmente a la victoria militar de AFDLC, los banyamulengues se comportan "como verdaderos tiranos", afirma el documento.
Agrega que el episodio mas trágico tuvo lugar a fines de mayo, cuando las autoridades se negaron a poner fin a los abusos de los banyamulengues y los estudiantes decidieron organizar una manifestacion de protesta. Precisa que los militares banyamulengues que protegian la sede de la Comisaria de la Zona en Uvira "abrieron indiscriminadamente fuego" contra los manifestantes y mataron a mas de 200 personas.
El documento indica que los soldados congoleses nativos de la región reaccionaron contra la masacre disparando al Comisario de la Zona (no da su identidad), al que hirieron en las piernas.
Dichos soldados fueron luego sumariamente fusilados en el cuartel local por los "banyamulengues", lo que creó una tensión adicional que aun perdura con mucha fuerza en Uvira.
Según el documento, las fuerzas de seguridad (banyamulengues) siguen cometiendo "barbaridades", que incluyen operaciones de rastreo de barrios y pueblos enteros, mientras en los innumerables controles instalados en los caminos locales se registran los mas diversos casos de violaciones de los derechos humanos básicos.
El documento indica que los ciudadanos han creado "comités de autodefensa" debido a que durante la visita que efectuó a la región el comandante Agala Masasu, vicepresidente de la Alianza, la investigación oficial constató que "efectivamente hubo muertos en el incidente pero fue imposible identificar a los autores de estos actos odiosos".
"Hay indicaciones, igualmente, sobre la existencia de nuevas tumbas comunes, mientras que la confiscación de las viviendas particulares es una práctica diaria", concluye el documento, firmado por una decena de asociaciones y grupos de defensa de derechos humanos de las provincias de Kivu Sur y Norte.
La publicación del informe sobre el masacre en Kivu coincide con la presencia en Kinshasa de una delegación de peritos de la ONU que desde hace dos semanas espera la autorización del Gobierno para desplazarse a Goma (Kivu Norte) y Kisangani para investigar las denuncias sobre masacres masivas de refugiados ruandeses hutus -se habla de entre 80 y 100 mil muertos- cometidos durante la rebelión por las fuerzas de la Alianza.