De nuevo el Congo: Ahora miles de desplazados.
¿Hasta cuando?
En estos
momentos de gran consternación por lo ocurrido en el Índico, desafortunadamente
debemos de recordar que aún existen conflictos olvidados y a los que la
comunidad internacional apenas muestra interés alguno. Y éstos no son
conflictos causados por desastres naturales sino por guerras violentas
promovidas por el afán de poder (tanto local como internacional).
Veterinarios
Sin Fronteras está trabajando, desde 1.994, en la Región del Nord-Kivu en la
República Democrática del Congo. Tras unos años de obligada espera (debido a
los conflictos bélicos de la zona) ahora volvemos de nuevo a trabajar en esta
zona (Kanyabayonga, Kayna, Lubero, Butembo).
Ésta ha sido
una región muy castigada desde el año 1994 (con la llegada masiva de refugiados
rwandeses) pero, sobretodo, fue en el año 1996 cuando se desencadenaron varias
guerras con el objetivo de controlar la
enorme riqueza de esta región. A estas guerras se les ha llamado guerras de
liberación e incluso, desde nuestro tranquilo Occidente, nos hemos atrevido a
llamarlas guerras tribales y étnicas... Es la hipocresía occidental de siempre:
desde los países occidentales se promueven los intereses geoestratégicos, se
facilitan los medios (armas, por supuesto) y, desde los países occidentales, se
sigue “mimando” a países vecinos (como Rwanda) a pesar de romper, de forma
continua, los acuerdos de paz y a pesar de ser uno de los instigadores de las
diferentes guerras habidas en la República Democrática del Congo.
Pero, en fin, no nos
molestemos demasiado en saber quién está detrás de todos estos conflictos
internacionales. Por mucho que sigamos denunciando siempre tendremos la misma
respuesta por solución: el silencio cómplice.
Lo que sí es
necesario recordar son las víctimas de la sociedad congoleña. De forma directa
o indirecta estas guerras han causado más de 2 millones de víctimas y más de 3
millones de personas desplazadas... Y todo ello acompañado de robos e incendios
sistemáticos de los pueblos, de violaciones de mujeres y de niñas, creación de
ejércitos de niños soldados, explotación de los recursos minerales,
enriquecimiento de las empresas de armas,...
Pero, desde hace unos
meses, parecía que la esperanza de la paz iba a consolidarse. Sobretodo tras el
enésimo acuerdo de paz que se firmó, esta vez en Dar-Es-Salaam (Tanzania).
Desgraciadamente esa
esperanza ha durado poco. Desde hace poco más de un mes se han iniciado graves
enfrentamientos armados en el Nord-Kivu (sobretodo en Kanyabayonga) y, de
nuevo, esta batalla ha sido instigada por grupos armados pro-rwandeses. A pesar
de que la MONUC (Misión de las Naciones Unidas para el Congo) ha creado una
zona tampón de seguridad, los grupos armados rwandeses no lo han respetado.
Ello ha motivado, que en las últimas semanas, la población civil de la zona
haya abandonado sus casas por miedo a ser víctimas de otra guerra. Se calcula
que el 80% de la población se ha desplazado a zonas “más seguras” y,
aproximadamente, estamos hablando de unas cien mil personas.
Hoy (7 de
enero de 2005) existe la amenaza que dichos grupos armados ocupen los pueblos
más importantes de la zona (Kanyabayonga, Kirumba, Butembo y Beni). Pueblos
donde VSF está iniciando un programa de desarrollo agropecuario. Posiblemente
(¡ojalá!) se trate de una falsa alarma pero las consecuencias son previsibles:
Miles de desplazados. Y si, realmente, se producen ataques armados las
consecuencias serán más terribles. Estaremos hablando de cientos de muertos
y miles de desplazados.
Por cierto,
uno de los objetivos de estos grupos armados es poder dominar las zona ricas en
oro y coltán (mineral muy preciado para la elaboración de microchips y de
teléfonos móviles)...
Desde
Kirumba nos dicen que parte de la población ha rechazado la ayuda alimentaria
que les llega de los organismos internacionales. Dicen estar cansados de los
discursos demagógicos de los políticos y del tipo de ayuda que reciben
(alimentos de mala calidad, de origen desconocido y, posiblemente, alimentos
transgénicos). Población que exige: “Primero la paz, necesitamos nuestras
manos para hacer nuestro pan”,
Y yo me pregunto: ¿Hasta
cuando podrá aguantar la población esta injusticia?
¿Y si algún día deciden rebelarse y exigir su soberanía, volveremos a
llamarlas guerras tribales?
Carles
Soler
7
de enero de 2005