Difícil cohabitación entre la población y los militares del RCD en Bukavu

(De la agencia AFP, 22.11.2003, Traducción: Ramón Arozarena)

 

A pesar del fin de la guerra en el este de la RDC, la cohabitación sigue siendo difícil entre la población de Bukavu (Kivu-sur) y los militares de la ex-rebelión del RCD-Goma.

"¿Cómo tener confianza en quienes, sin piedad, han matado a nuestros hijos, nuestros esposos, han violado a nuestra jóvenes, saqueado nuestros bienes y permitido que extranjeros violaran la soberanía de nuestro país?", ha declarado una militante de la sociedad civil al corresponsal de AFP.

En Bukavu, las mujeres, agrupadas en movimientos asociativos y confesionales muy activos, difunden colecciones de testimonios, provenientes de todas las capas sociales, sobre la situación en la provincia. En un documento de mediados de noviembre, acusan a los soldados de la ex-rebelión, sostenida militarmente por Rwanda, de seguir sembrando la inseguridad en las localidades próximas a Bukavu: Kabare, Shabunda, e incluso en algunos barrios de la capital. "Los soldados del RCD han traicionado el país y han contribuido a sus desgracias aceptando entrar en el juego de Rwanda", denuncia Bestine.

Ociosos, los soldados del RCD, que todavía no se han integrado en las Fuerzas armadas de la República democrática del Congo (FARDC), ejército nacional en vías de formación, siguen erigiendo barreras "aduaneras" en las carreteras para robar a la población, acusan organizaciones de defensa de los derechos humanos. "No comprendemos por qué los militares del RCD levantan continuamente barreras aduaneras en las carreteras y hacen pagar 20 francos congoleños a todos los que pasan", se indigna el Colectivo de asociaciones de defensa de los derechos humanos. Las mismas organizaciones denuncian pillajes que se siguen produciendo; los militares "se llevan los bienes robados lejos de las aldeas donde los han robado".

No obstante, los surkivucianos albergan muchas esperanzas desde la entrada en funciones del general de brigada Prosper Nabyolwa, comandante de la región militar nº 10, surgido de las Fuerzas armadas congoleñas. Signo tangible de la reunificación del país, esta presencia influye en el comportamiento de los militares del RCD.

Los habitantes interrogados por AFP quieren que el gobierno de transición proceda "lo más rápidamente posible" a la reestructuración del ejército y de la policía. "El gobierno de transición debe proceder lo antes posible a la reestructuración de los servicios de seguridad, del ejército y de la policía. Ello disminuiría nuestro temor de ver nacer una nueva rebelión y hará cesar las violencias", sostienen las asociaciones de derechos del hombre, que lamentan la lentitud del gobierno en este terreno.

Según el programa alimentario mundial (PAM), las agencias humanitarias han censado 8.000 casos de violencias sexuales en Kivu-sur desde el inicio de la guerra en 1998. Ha habido mujeres violadas durante varios meses por hombres armados que las había secuestrado para hacer de ellas esclavas sexuales. Entre estas mujeres, los médicos han diagnosticado un gran número de enfermedades sexualmente transmisibles (MST), entre ellas, el SIDA. En Bukavu, el único hospital Panzi ha acogido un millar de mujeres desde el mes de marzo y ha diagnosticado 650 MST.