¿Qué le sucede a una patata caliente? Se pudre. Podrida demasiado deprisa, la patata puede terminar en la basura. No cabe duda que el actual Gobierno ruandés se ha convertido en una patata caliente, demasiado caliente para todos sus viejos socios, partidarios y soportes financieros y militares.
La rebelión está reforzando sus áreas ocupadas y se prepara para mover el frente de batalla a Kigali, la capital. Mientras tanto, a pesar de que la economía ruandesa recibe un flujo constante de dinero de las ONGs, el FMI y el Banco Mundial, las poblaciones en las áreas controladas por el APR (actual Ejército tutsi de Rwanda) sigue estando en campos de concentración o muriendo de hambre, y la corrupción y el saqueo de los remanentes de la que había sido una próspera economía ha alcanzado proporciones abrumadoras.
Es hora de preguntarse cuando los gobiernos extranjeros y las organizaciones internacionales que ofrecen apoyo incondicional al Gobierno ruandés actual finalmente se decidirán, si aún no lo han hecho, a dejar caer a Kagame y su Gobierno del FPR, convertidos en patatas calientes. Los gobiernos extranjeros y las organizaciones internacionales ofrecen armas, dinero, inteligencia militar, transporte y facilidades de comunicación al Gobierno del FPR, aún cuando está cometiendo un genocidio contra la etnia hutu, incluyendo la exterminación de hutus del norte en 1990-1994, las massacres de Kibeho y Kanama en 1995, el Zaire en 1996-1998, las cuevas de Kanama en 1997-1998, y la continua limpieza étnica en las ciudades de Ruhengeri, Gitarama, y Gisenyi.
"Estos gobiernos extranjeros y organizaciones internacionales han preferido ignorar la difícil situación de la población ruandesa, sobre todo porque pueden haber subestimado la voluntad del pueblo para conseguir la libertad. Pacíficamente, pedimos volver a nuestra tierra, a nuestras propiedades, con dignidad, como ruandeses normales, y reconstruir nuestra nación, hutus, tutsis y twas, conjuntamente. En vez de escuchar, el APR aprovechó la oportunidad para aumentar las torturas, masacres, violaciones y detenciones de hutus, hasta el punto de ir a cazarlos en sus países de asilo, en violación no solo de los derechos humanos básicos, sino también del derecho internacional. No teníamos otra opción que defendernos: por nosotros, por nuestros hijos, por la libertad, por Rwanda y por nuestros derechos. El pueblo ganará siempre. El pueblo triunfó sobre el poder colonial y la monarquía ruandesa en 1959. El pueblo ha vencido siempre que ha luchado contra la injusticia y la ocupación. Cada vez que el pueblo ha luchado por su supervivencia ha ganado. No tenemos otra opción que ganar. Ganaremos", dice con entusiasmo este teniente rebelde en Rushashi, que lleva su uniforme completo de camuflaje del ejército y apunta fijamente su rifle nuevo L4, recuperado de un oficial del APR muerto en una emboscada.
"Enviamos siempre a nuestra gente a las manifestaciones de propaganda del Gobierno. El APR utiliza gente como Boniface Rucagu, el prefecto actual de Ruhengeri. Si hubiese querido, habría podido capturarlo (Rucagu). Pero deseamos ver lo lejos que puede ir el Gobierno del FPR con gente como Rucagu y Nyandwi (el prefecto de Gitarama) y, más importante, ver cómo acabará esta gente", confia el comandante rebelde a cargo de las operaciones en la ciudad de Ruhengeri y sus alrededores.
"Sabemos quién se beneficia de la ayuda financiera: los donantes, Kagame y sus compinches. Está en los donantes decidir si quieren continuar apoyando el genocidio hutu que se está realizando en Rwanda. Nosotros (los rebeldes) nos cercioraremos de que Kagame y sus compinches no gocen de la ayuda en paz", amenaza este economista rebelde.
Las tropas eritreas que entrenaban al batallón ruandés de élite en el sur de Rwanda, estan haciendo sus maletas en las dos últimas semanas y se dirigen a casa para reforzar a sus paisanos en la guerra contra Etiopía.
"Nos sentimos muy felices con estos acontecimientos. El Gobierno del FPR se preocupa por los combates entre Etiopía y Eritrea. Están viajando a casa de sus amigos que les apoyan y hacen presión a los dos protagonistas. La paz entre Eritrea y Etiopía no es su preocupación primaria. Estan preocupados por el reclutamiento de las tropas ya que las fuentes de entrenamiento se han agotado. Mientras tanto, nuestra lucha continúa hacia adelante sin parar. Es por eso que las perspectivas son emocionantes", concluye el teniente.