Diario Vasco
Irún, Euskadi
14.05.02
Ayer cumplía 70 años y tenía previsto su regreso definitivo al País Vasco para finales de este mes
El misionero irunés José Ramón Amunarriz falleció ayer, en un accidente de tráfico, cuando se dirigía en un todoterreno desde el poblado de Kabuga (Ruanda) a la comunidad de Kabare (Uganda). El sacerdote vasco cumplía ayer 70 años y tenía previsto su regreso definitivo a Irún para finales de mes. Amunarriz iba acompañado por un religioso nativo, que resultó herido grave en el accidente.
La trágica noticia cayó como un mazazo entre los familiares y amigos del misionero, que esperaban recibirle muy pronto en su ciudad natal. «Iba a volver a finales de este mes», comentaba con profunda tristeza Agustín Ugarte, presidente de la ONG Behar Bidasoa. «Es lo que tenía previsto, aunque él siempre nos advertía: 'Esto es Africa y aquí no se pueden hacer planes'».
Amunarriz era uno de los cuatro misioneros guipuzcoanos destinados en Ruanda. Isidro Uzkudun fue asesinado de un disparo el 10 de junio de 2000. Juan Cruz Juaristi y Leonardo Esnaola regresaron recientemente al País Vasco. Manuel Aizpurua es ahora el único que continúa en el país africano. José Ramón Amunarriz acababa de entregar el polo de desarrollo de Kabuga, en el que trabajó sin descanso durante treinta años, al obispo de Kabgayi. Ayer se dirigía a Kabare para entrevistarse con las hermanas africanas de la Virgen de Fátima que van a trabajar en la misión. Hace unos días, el sacerdote irunés había intentado realizar el mismo viaje sin conseguirlo. «El río Nyabarongo se ha desbordado y nos hemos visto obligados a volver», decía en la última carta enviada a Behar Bidasoa.
«El estaba tranquilo porque había encontrado un relevo para Kabuga. No ha podido hacer más de lo que hizo», señalaba ayer Agustín Ugarte.